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En la madrugada de este sábado 3 de enero se produjo la hecatombe.
Un giro drástico en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela. Donald Trump comunicó a través de su plataforma social que el ejército estadounidense había llevado a cabo un ataque masivo en suelo venezolano, logrando la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la primera dama Cilia Flores.
Poco después de que Trump hiciera pública la noticia, la vicepresidenta Delcy Rodríguez ha manifestado que el Gobierno venezolano no tiene información sobre el paradero de ambos y ha exigido al presidente estadounidense una prueba de vida inmediata.
En una comunicación telefónica con el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), Rodríguez ha expresado su preocupación por la situación: «Desconocemos el paradero del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores. Exigimos al presidente Donald Trump una prueba de vida inmediata del presidente Maduro y de la primera dama». La declaración de la vicepresidenta confirma implícitamente la captura anunciada por Trump, pero resalta la incertidumbre sobre el destino y estado físico de ambos tras esta operación militar. Además, Rodríguez ha calificado los ataques como «una gravísima agresión militar contra territorio y población venezolanos», denunciando que civiles inocentes y miembros de las fuerzas armadas han perdido la vida durante los bombardeos, aunque sin ofrecer cifras concretas sobre las víctimas.
ESPECIAL TRUMP ATACA VENEZUELA Y CAPTURA A MADURO.
Ante estos ataques, el Gobierno venezolano ha tomado medidas urgentes. Maduro ha declarado el «estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional» para salvaguardar los derechos ciudadanos y activar planes de defensa integral. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ha calificado esta operación como «ruin y cobarde», afirmando que los misiles fueron lanzados desde helicópteros estadounidenses hacia zonas civiles. Las autoridades han instado a la población a movilizarse y activar planes defensivos, pidiendo a los ciudadanos que se organicen en milicias para hacer frente a lo que consideran una invasión extranjera motivada por la «insaciable codicia por nuestros recursos estratégicos», especialmente el petróleo y minerales venezolanos.
Este ataque marca un punto álgido en una serie de tensiones que han ido escalando en los últimos meses. Desde septiembre, Trump inició una campaña contra embarcaciones supuestamente vinculadas al narcotráfico. En noviembre, mostró una demostración de fuerza más contundente con el envío del portaaviones USS Gerald R. Ford, considerado uno de los más avanzados del arsenal estadounidense. Los bombardeos realizados esta madrugada representan un salto cualitativo en esta confrontación, pasando de acciones limitadas a una intervención militar directa que incluye la captura del líder del país.
La operación fue llevada a cabo por los Delta Force, unidad especializada del ejército estadounidense, según confirman diversas fuentes. La situación se complica al saber que mientras Trump anunció públicamente la captura de Maduro y su esposa, el Gobierno venezolano sostiene desconocer su paradero. Esto genera un ambiente incierto sobre dónde se encuentran ambos y cuál será su futuro inmediato. Las autoridades venezolanas han insistido en el respeto al derecho internacional y demandan información urgente sobre el estado de salud del presidente y su esposa.
La captura de Maduro deja un vacío significativo en el poder político venezolano que debería ser asumido por el vicepresidente según lo estipulado por la Constitución del país. Sin embargo, este escenario es complicado ya que tanto Rodríguez como el ministro Padrino López ahora ocupan posiciones relevantes sin legitimidad electoral, en un contexto donde los resultados electorales del pasado julio reflejaron un claro rechazo hacia Maduro, incluso entre las fuerzas armadas. Surge entonces la inquietud sobre si estas figuras podrán mantener control institucional o si esta intervención estadounidense abre las puertas a una posible transición política en Venezuela.
La demanda realizada por Rodríguez acerca de una prueba de vida es reveladora. Muestra claramente la inquietud sobre lo sucedido con Maduro y Flores tras su captura e invita a especulaciones sobre si podrían ser trasladados a Estados Unidos para enfrentar cargos presuntamente relacionados con narcotráfico, tal como sugieren algunos analistas. La situación sigue evolucionando mientras Venezuela se encuentra en estado de emergencia; con sus ciudadanos movilizados y observando cómo se despliega una intervención militar directa por parte de Estados Unidos en América Latina después de tantos años.
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