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¿QUÉ HA PASADO CON EL URANIO NUCLEAR DE LOS AYATOLÁS?

Trump afirma que sus barcos cruzan sin contratiempos el Estrecho de Ormuz y hunde siete embarcaciones iraníes

El presidente de EEUU defiende el Proyecto Libertad: sus barcos sin daños, siete lanchas iraníes hundidas y ataques a Emiratos como represalia

Periodista Digital 05 May 2026 - 09:14 CET
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Donald Trump publicó este lunes en Truth Social el resultado de las primeras horas del Proyecto Libertad: los barcos americanos en el Estrecho de Ormuz están intactos y siete lanchas rápidas iraníes han sido hundidas.

El almirante Brad Cooper, al mando del CENTCOM, había dado la cifra de seis. Trump la elevó a siete. En Ormuz, hasta los números son campo de batalla.

Irán respondió atacando Emiratos Árabes Unidos, apuntando a su principal planta petrolera como represalia por el paso de buques estadounidenses por el estrecho. El alto el fuego del 8 de abril, ya frágil desde su firma, parece a punto de romperse.

La desproporción militar que define el conflicto

Para entender lo que está ocurriendo en Ormuz hay que entender primero la distancia abismal entre las capacidades militares de los dos contendientes.

Estados Unidos ha desplegado para el Proyecto Libertad 15.000 efectivos, destructores de la Marina, más de 100 aeronaves, helicópteros Apache y Seahawk, submarinos de ataque y unidades de guerra electrónica. Es la mayor concentración de fuerza naval americana en el Golfo Pérsico en décadas, diseñada no solo para escoltar barcos sino para operar como un escudo multinivel que primero limpia minas, luego protege el tránsito comercial y finalmente intercepta cualquier amenaza aérea o naval.

Irán responde con su flota mosquito: lanchas de entre 14 y 17 metros, ágiles y difíciles de detectar, que aplican tácticas de guerrilla marítima, acoso constante y drones Shahed. Son embarcaciones diseñadas para ser incómodas, no para ganar un enfrentamiento directo con destructores americanos. En términos de potencia de fuego convencional, la comparación no admite debate.

Lo que Irán tiene que EEUU no puede ignorar es su posición geográfica y su capacidad de cerrar un estrecho de 21 millas náuticas con minas, misiles de costa y enjambres de drones. No necesita ganar la batalla naval. Necesita hacer el tránsito lo suficientemente costoso como para que Washington prefiera negociar.

El programa nuclear iraní: golpeado pero no destruido

El conflicto tiene una dimensión que va más allá del petróleo y el estrecho. En los últimos meses, EEUU e Israel han atacado universidades, instalaciones de producción de uranio y otros puntos clave de la cadena de suministro nuclear iraní.

Sin embargo, las imágenes satelitales muestran que no todos los elementos del proceso han sido alcanzados, y expertos nucleares consultados por CNN señalan que no está claro cuán efectivos han sido incluso los ataques que sí dieron en el objetivo. La destrucción de una instalación no equivale necesariamente a la destrucción de la capacidad: el conocimiento, el personal especializado y los componentes pueden haberse dispersado o reubicado antes de los ataques.

Esa incertidumbre es precisamente lo que hace que Trump insista en que cualquier acuerdo con Irán debe incluir el desmantelamiento nuclear. Y es lo que hace que Teherán se niegue: el programa nuclear es su única palanca real de negociación y también su única garantía de supervivencia del régimen si la situación se deteriora más allá de Ormuz.

Lo que ha ocurrido en las primeras horas

El Proyecto Libertad comenzó con la limpieza de minas en la zona de tránsito. Dos buques comerciales americanos fueron enviados al estrecho como prueba de apertura. Decenas de navieras recibieron contacto de Washington animándolas a reanudar el tráfico. Los helicópteros Seahawk intervinieron contra las lanchas iraníes que intentaron hostigar el convoy. Se interceptaron misiles crucero y drones del IRGC.

Un buque surcoreano sufrió una explosión. Trump señaló que no formaba parte del operativo americano y aprovechó para sugerir que Corea del Sur debería incorporarse a los esfuerzos.

Irán negó todo a través de sus medios estatales: no hubo cruces comerciales, no hubo hundimientos, un misil impactó un buque militar americano. Washington desmintió esta última afirmación.

El almirante Cooper se negó a aclarar si el alto el fuego seguía vigente. Trump tampoco lo hizo. Irán advirtió que cualquier acción violenta lo daría por terminado. Mientras tanto, atacó Abu Dabi.

El atasco diplomático

Las negociaciones indirectas a través de Pakistán siguen estancadas. Irán presentó un plan de 14 puntos: retirada inmediata de las fuerzas americanas y apertura del estrecho en 30 días, sin tocar el tema nuclear. Trump consideró la propuesta y simultáneamente amenazó con intensificar los ataques.

Es la lógica del estancamiento que lleva semanas definiendo este conflicto: Irán no puede permitirse ceder en el programa nuclear porque es su única moneda real. Trump no puede aceptar un acuerdo que no incluya el desmantelamiento nuclear porque eso equivaldría a reconocer que los ataques de los últimos meses no han conseguido su objetivo.

El impacto económico

Los precios del petróleo suben mientras las bolsas caen. Barcos procedentes de 87 países permanecen varados en la zona: petroleros, quimiqueros y portacontenedores que representan aproximadamente el 20% del suministro petrolero mundial. Cada día de bloqueo es un día de presión sobre las economías que dependen del Golfo, especialmente China, India, Japón y Corea del Sur.

EEUU puede aguantar ese impacto más tiempo que Irán, cuya economía lleva meses en colapso acelerado con una contracción del PIB estimada entre el 6% y el 10%. Esa asimetría es la principal baza americana en la negociación.

Pero la asimetría también tiene límites: si un error de cálculo convierte el enfrentamiento de lanchas en un conflicto naval abierto, las consecuencias para los mercados globales no distinguirán entre ganadores y perdedores de la guerra.

La próxima hora en Ormuz, como llevan diciendo todos los comunicados desde hace semanas, determinará quién lleva la batuta. Por ahora, EEUU ha hundido siete lanchas. Irán ha atacado Emiratos. Y el alto el fuego es un concepto que ninguna de las dos partes parece dispuesta a defender con la misma energía con que lo anunció.

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