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Ciertamente, Tina, estoy como niño con zapatos nuevos

Ángel Sáez García 07 Abr 2008 - 12:40 CET
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CIERTAMENTE, TINA, ESTOY COMO NIÑO CON ZAPATOS NUEVOS

Mi vida:

Noto que estoy sumamente contento, Tina; como niño que estrena calzado. Ya sabes que la culpable de mi ufanía eres tú y sólo tú. Para mí, cuando estemos en Roma, la Ciudad Eterna, hacer el Amor contigo será como si los dos nos iniciáramos en dichas lides, como si ambos perdiéramos la virginidad a la par. Creo que el menda va a estar más nervioso incluso que cuando en realidad, contando veintitantas primaveras, aconteció la première.

De cuando en vez, sí, viene estupendamente tomarse unas horas (y hasta la tarde entera, si hiciera falta) de asueto para disfrute de una/o misma/o.

Los (o las) de la agencia de viajes (ellos/as sí que son viejos y viejas) rayan la informalidad más indignante, exasperante y desesperante.

No he leído el libro que lleva en su portada dicho título. Pero sí he criticado varias veces a la autora del tal, también periodista, por no invertir cinco minutos de su preciado y precioso tiempo en corregir sus artículos de opinión, algunos, ciertamente, atiborrados de yerros.

Anoche trencé mi último soneto. Esta mañana, en el cíber-café “Praga”, una vez escrito, por alguna torpeza achacable única y exclusivamente a mí, lo he perdido. Sin embargo, en un ordenador de la biblioteca lo he rehecho y creo, sinceramente, que lo he mejorado. Luego te lo mando. A ver qué te parece.

Tienes tanto que ver con mi felicidad actual que es lógico que quiera matrimoniar contigo. Déjame ilusionarme con que algún día lograré convencerte para que seas mi esposa, Tina. No obstante sean muchas tus posesiones, desde ahora mismo hago declaración notarial de que renuncio a todas, porque sólo me interesas tú. Me conformo con tus sentimientos, ilusiones, ideas, emociones, vivencias y recuerdos; esto, junto con tu apetente anatomía, que me arroba, es tu verdadero tesoro para mí.

¿¡Ves cómo no te falta sensibilidad literaria!? Precioso, coincido contigo, sin duda, el poema de doña Juana de Ibarbourou. Por cierto, sé que me moriré y habrá mucho y óptimo que no habré tenido la oportunidad de leer; me conformaré con haber bañado en arte algunas de tus experiencias y haber temblado al acariciar tu esplendente, melosa y vivificante piel.

Te ama hoy, mañana y siempre tu

Félix Unamuno.

Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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