¿CARMEN? EN LATÍN, POEMA
(FIEL, DADIVOSA Y APUESTA)
En un principio, trencé esta décima para otra persona. Tenía (y contenía el quinto verso) como destinataria a Mimí, nombre apócrifo o fingido de la hija de la fémina que, al final, hoy, aparece mentada en el título de la misma (y en el susodicho quinto) con su nombre real, Carmen, que, en latín, significa (el DRAE aún mantiene esa acepción, “verso o composición poética”) poema. La razón del cambio la podrá colegir o, en su defecto, intuir (o sospechar) el avispado lector (ella o él) si lee las palabras que siguen. Si la paremia “de tal palo, tal astilla” tiene aún vigencia en el refranero español (y en la consciencia o el espíritu colectivo, constatada la incontrovertible mitad de la herencia recibida en los genes) y se fundamenta en la deducción, método por el cual se procede lógicamente de lo universal a lo particular, considero que cabe hacer lo propio a la inversa, o sea, discurrir de manera inductiva, de lo particular a lo universal; en definitiva, ir “desde la astilla hasta el palo”.
Audaz, representativa,
Resistente, compasiva,
Resolviente, comprensiva,
Propensa a la iniciativa
Eres, Carmen, y afectiva.
Mucha fantasía tienes
Y muy pocos muebles bienes,
Fiel, dadivosa y apuesta.
¿Bajas o subes la cuesta?
Nunca sé si vas o vienes.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Home