La Cuba de 2025 atraviesa lo que muchos expertos califican como la peor crisis económica y social desde su independencia.
El reciente «tarifazo» impuesto por ETECSA, la empresa estatal que monopoliza las telecomunicaciones en la isla, ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia ciudadana, provocando una ola de protestas sin precedentes desde las manifestaciones de julio de 2021.
Las nuevas tarifas para el acceso a datos móviles superan los 11.000 pesos cubanos (CUP), más del doble del salario mínimo en la isla, mientras que las recargas en moneda nacional están limitadas a tan solo 360 CUP mensuales.
Esta medida ha generado un profundo rechazo social, especialmente entre los jóvenes universitarios, quienes han tomado la iniciativa de organizar las protestas más numerosas de los últimos años.
El estallido universitario
El descontento ha tomado forma de huelga en al menos diez facultades de cinco universidades cubanas. Los estudiantes, hastiados por la subida de precios a los servicios de internet y el constante deterioro de sus condiciones de vida, han convocado un «parón general» exigiendo que ETECSA revierta la medida que obliga a los usuarios a gastar el salario de casi dos meses para conectarse unas horas a la red.
La primera protesta surgió en la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, ubicada en la emblemática Colina Universitaria de El Vedado. Lo que comenzó como una queja por el aumento de tarifas se ha convertido rápidamente en una manifestación del hartazgo generalizado ante la crisis multidimensional que atraviesa el país.
Lo que resulta particularmente significativo es que estas protestas parten de la propia Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), una organización tradicionalmente alineada con el gobierno. Este hecho ha tomado por sorpresa a las autoridades, que en ocasiones anteriores habían calificado a los manifestantes como «gusanos», «opositores» o «lacras sociales».
La respuesta gubernamental
Ante el creciente malestar social, el presidente Miguel Díaz-Canel ha intentado justificar las polémicas tarifas dolarizadas. Durante su pódcast presidencial «Desde la Presidencia», el mandatario afirmó que «en el mundo hay 2.500 millones de personas sin acceso a internet ni telefonía móvil», en lo que ha sido interpretado como una estrategia para relativizar la gravedad del aumento de tarifas.
«No es para complacer, pero estamos garantizando un paquete mínimo, un paquete elemental al alcance de todos», declaró Díaz-Canel, mientras el viceministro de Comunicaciones, Ernesto Rodríguez Hernández, añadía que «el nivel de penetración de internet en Cuba está por encima de la media mundial».
Por su parte, ETECSA ha justificado el aumento de tarifas por la necesidad de inyectar divisas a una empresa endeudada y tecnológicamente rezagada. Tania Velázquez, presidenta de la compañía, ha argumentado que el tarifazo es necesario para sostener los servicios existentes y evitar un colapso del sistema de telecomunicaciones en la isla.
Una economía en caída libre
El contexto en el que se produce este estallido social es el de una economía cubana que lleva años en caída libre. Según diversos análisis, Cuba se encuentra en su peor crisis desde que ganó la independencia de España en 1898. El país caribeño vive «prácticamente al día» en una «economía de guerra», como describió el propio Díaz-Canel ante la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Los indicadores económicos muestran un panorama desolador:
- El PIB se ha contraído por segundo año consecutivo, tras haber proyectado inicialmente un crecimiento del 2% para 2024.
- Para 2025, el gobierno proyecta un modesto crecimiento del 1%, aunque muchos expertos consideran esta previsión excesivamente optimista.
- Las industrias están prácticamente paralizadas, con caídas significativas en exportaciones, ingresos por remesas, turismo y servicios médicos.
- La deuda externa ha alcanzado niveles insostenibles.
- El déficit fiscal proyectado para 2025 supera el 10% del PIB.
A principios de 2025, el gobierno de Miguel Díaz-Canel lanzó una parcial dolarización de la economía cubana ante la ineficacia de las medidas anteriores. Esta decisión busca atraer divisas extranjeras, especialmente del turismo (que aún no ha recuperado los niveles previos a la pandemia) y de las remesas enviadas por cubanos en el exterior.
Desigualdad creciente
Las medidas económicas implementadas para intentar superar la crisis están creando las condiciones para acentuar la desigualdad social en la isla, algo que el propio Partido Comunista Cubano ha admitido como un problema. La parcial dolarización de la economía está evidenciando las diferencias sociales, mientras que el tímido desarrollo del sector privado sigue pautas que contradicen el discurso oficial del régimen.
La escasez de alimentos, medicamentos, agua potable y transporte, junto con los prolongados apagones eléctricos, han deteriorado severamente la calidad de vida de la población. La generación de electricidad cayó un 25% entre 2018 y 2022, lo que ha provocado cortes de energía cada vez más frecuentes y prolongados.
La emigración como válvula de escape
Ante esta situación, la emigración se ha convertido en la principal válvula de escape para muchos cubanos. Se estima que aproximadamente un millón de personas han abandonado la isla en los últimos cuatro años, una cifra sin precedentes que refleja la desesperación de una población que no ve futuro en su propio país.
Esta salida masiva de ciudadanos, especialmente jóvenes, agrava aún más la crisis demográfica y económica, al privar al país de capital humano esencial para su desarrollo.
Un futuro incierto
El panorama para Cuba en lo que resta de 2025 se presenta extremadamente complejo. Las protestas universitarias podrían extenderse a otros sectores de la sociedad si el gobierno no ofrece soluciones concretas a las demandas ciudadanas.
La crisis económica, lejos de solucionarse, amenaza con agravarse en un contexto internacional poco favorable. La isla enfrenta el desafío de implementar reformas estructurales que permitan reactivar su economía sin renunciar a los principios fundamentales del sistema político vigente, una ecuación de difícil solución.
Mientras tanto, los cubanos de a pie continúan enfrentando las dificultades cotidianas con una mezcla de resignación y creciente indignación, como demuestra la actual ola de protestas por el aumento de las tarifas de internet. Lo que comenzó como una queja específica por el «tarifazo» telefónico se ha convertido en el símbolo de un malestar mucho más profundo y generalizado ante la crítica situación que atraviesa la isla.
Más en Hispanoamérica
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home