Más información
Los han dejado en bragas.
A día de hoy, 16 de agosto de 2025, la administración estadounidense ha redoblado su ofensiva judicial y política contra Nicolás Maduro, situando al dirigente venezolano en el epicentro de la lista de los criminales más buscados del planeta.
La decisión de Washington de duplicar la recompensa por su captura, hasta los 50 millones de dólares, ha generado un tsunami político que sacude no solo a Caracas, sino también a los aliados internacionales y a quienes, como José Luis Rodríguez Zapatero, han ejercido de mediadores o valedores del chavismo en Europa.
La presión internacional, liderada por la Casa Blanca, apunta ahora a los vínculos y complicidades tejidas en los últimos años por figuras como Zapatero y, en menor medida, el presidente español Pedro Sánchez y el denominado Grupo de Puebla.
El endurecimiento de la postura estadounidense—con acusaciones formales de narcotráfico y terrorismo contra el régimen venezolano—compromete la posición de quienes han apostado por el diálogo o la mediación, y deja al descubierto los riesgos de una diplomacia de perfil bajo en plena crisis de legitimidad chavista.
EE.UU. endurece su ofensiva: Maduro en la diana
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, fue clara en su mensaje: “Maduro utiliza organizaciones terroristas extranjeras como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa y el Cártel de los Hijos para introducir drogas letales y violencia en nuestro país”. Washington acusa formalmente al presidente venezolano de liderar el Cártel de los Soles, una estructura de narcotráfico integrada por altos funcionarios y militares chavistas, con capacidad para mover toneladas de cocaína hacia Estados Unidos y Europa.
En cifras:
- Recompensa por Maduro: 50 millones de dólares, el máximo histórico del programa estadounidense ‘Rewards for Justice’.
- Incautaciones ligadas a Maduro y su entorno: 30 toneladas de cocaína, de las cuales casi 7 toneladas se atribuyen directamente al propio Maduro.
- Organizaciones vinculadas: Tren de Aragua, Cártel de Sinaloa y Cártel de los Hijos, todas catalogadas como terroristas por EE.UU..
La escalada judicial estadounidense refuerza el aislamiento internacional del régimen y deja en una posición incómoda a quienes han mantenido la tesis de la mediación o el apaciguamiento.
Zapatero, la sombra del mediador y la sospecha de intereses ocultos
Desde 2015, José Luis Rodríguez Zapatero ha realizado más de cuarenta viajes a Caracas. Durante años, el expresidente español se erigió en puente entre el chavismo y la oposición, presentándose como mediador. Sin embargo, su rol ha sido ampliamente cuestionado: la oposición venezolana y buena parte de la comunidad internacional lo ven como un “avalista” del régimen, alineado con los intereses de Maduro y su círculo de poder.
Elementos clave:
- Relación personal: Zapatero figura en el anillo de confianza de Maduro, junto a Delcy Rodríguez y otros altos cargos chavistas.
- Negocios y sospechas: El exjefe de inteligencia militar chavista, Hugo “el Pollo” Carvajal, denunció en 2021 que Zapatero poseía una mina de oro en el Arco Minero del Orinoco, supuestamente regalo de Maduro. Aunque nunca se aportaron pruebas concluyentes, la sospecha persiste y alimenta las críticas sobre su implicación en los negocios vinculados al régimen.
- Silencio cómplice: Tras las últimas elecciones venezolanas, Zapatero ha optado por un perfil bajo y ha evitado pronunciarse sobre la represión y los fraudes electorales denunciados internacionalmente.
El Gobierno de Sánchez, entre la diplomacia y la incomodidad
El ejecutivo de Pedro Sánchez y el PSOE han mantenido una posición de cierta ambigüedad respecto a Venezuela. La acogida reciente en Madrid del opositor Edmundo González Urrutia, sin reconocerle como presidente electo, ha sido interpretada por la oposición y sectores críticos como un gesto de complicidad con Maduro disfrazado de acto humanitario.
Aspectos destacados:
- El Gobierno español ha evitado calificar abiertamente de dictadura al régimen de Maduro, salvo excepciones puntuales que han generado protestas diplomáticas desde Caracas.
- La diplomacia española, en ocasiones, ha servido de interlocutora entre la UE y Venezuela, pero también ha sido acusada de contemporizar con el chavismo y de no apoyar con firmeza a la oposición democrática.
- El Grupo de Puebla, en el que participan destacados miembros de la izquierda iberoamericana, incluido Zapatero, ha defendido reiteradamente la “soberanía” venezolana y ha criticado las sanciones internacionales, alineándose así con los postulados chavistas.
El efecto dominó: consecuencias políticas y diplomáticas
La presión de Washington no solo complica el futuro inmediato del régimen de Maduro, sino que erosiona el margen de maniobra de sus apoyos internacionales. El caso español es paradigmático: tanto Zapatero como Sánchez se ven obligados a recalibrar su discurso ante la evidencia de los vínculos del chavismo con el narcotráfico y el crimen organizado, ampliamente documentados por la DEA y el Departamento de Estado.
- Felipe González, ex presidente del Gobierno, ha reclamado públicamente una reacción “digna” por parte de Sánchez frente a la dictadura chavista, rompiendo el silencio que ha imperado en las filas socialistas.
- El desgaste de la imagen internacional de España, percibida como “tibia” ante la crisis venezolana, comienza a tener consecuencias en las relaciones con otros socios europeos y latinoamericanos.
- La presión sobre el Grupo de Puebla y otros foros afines al chavismo se intensifica, con voces críticas que exigen claridad y ruptura con el régimen de Maduro.
Zapatero y los negocios opacos: la persistente sombra de la complicidad
El historial de Zapatero en Venezuela va más allá de la diplomacia. Su cercanía al círculo de poder chavista y la falta de transparencia en sus gestiones han alimentado las sospechas sobre la existencia de intereses personales y económicos. La investigación judicial sobre el ex embajador español Raúl Morodo, pieza clave en la relación España-Caracas, añade un nuevo capítulo a la trama de negocios y favores cruzados que salpica a la política española.
En este contexto, la figura de Zapatero se convierte en un lastre para el Gobierno de Sánchez y para la proyección exterior del PSOE. El silencio del expresidente, ahora más elocuente que nunca, es interpretado como una muestra de debilidad o, directamente, de complicidad con los torturadores del régimen chavista.
Perspectivas: ¿hacia un aislamiento irreversible?
La nueva estrategia de presión de Estados Unidos sitúa a Maduro y su entorno en una posición cada vez más insostenible. La implicación directa del régimen en el narcotráfico internacional, reconocida en instancias judiciales y policiales, reduce el margen para la mediación y pone en entredicho a quienes, como Zapatero y algunos sectores del Gobierno español, han defendido la vía dialogada o el levantamiento de sanciones.
A medida que avanza la investigación y se acumulan las pruebas, la comunidad internacional endurece su postura. El chavismo, cada vez más aislado, busca desesperadamente apoyos en foros internacionales, pero la sombra de la complicidad y los negocios opacos amenaza con arrastrar a sus valedores. España, en particular, afronta el reto de redefinir su política exterior hacia Venezuela, bajo la atenta mirada de sus socios y de la opinión pública.
El escenario, lejos de estabilizarse, anticipa nuevas turbulencias diplomáticas y políticas, tanto en Caracas como en Madrid. El tiempo corre en contra de los cómplices del chavismo, y la presión internacional, encabezada por Washington, no parece dispuesta a dar tregua.
Más en Hispanoamérica
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home