Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

El narcoestado del dictador Maduro

Las incógnitas tras el ataque de EE.UU. a una lancha narco procedente de la Venezuela chavista

La campaña de Washington contra el Cartel de los Soles y el tirano en busca y captura, con 50 millones de recompensa por su cabeza

Paul Monzón 04 Sep 2025 - 08:04 CET
Archivado en:

Más información

Maduro agita los ‘tambores de guerra’ para aferrarse al poder

Si cae Maduro cae Zapatero y cae Sánchez

El ataque a una lancha narco en aguas del Caribe, atribuida a Estados Unidos y procedente de la Venezuela chavista, ha dejado 11 muertos y numerosas preguntas abiertas.

La acción, ocurrida en la tarde del martes 2 de septiembre de 2025, según confirmó el presidente Donald Trump, ha tensado aún más las relaciones entre Washington y el gobierno del tirano Nicolás Maduro, acusado reiteradamente de dirigir un narcoestado y de ser la cabeza del llamado Cartel de los Soles.

A día de hoy, 4 de septiembre de 2025, la polémica se centra en la veracidad de los hechos, la magnitud real de la amenaza y el trasfondo político de la operación.

Mientras Estados Unidos presenta el ataque como un golpe quirúrgico contra el narcotráfico internacional, Caracas denuncia una agresión y una maniobra de propaganda para justificar una escalada militar.

La situación podría evolucionar hacia una mayor militarización del Caribe y un endurecimiento de las sanciones y operaciones encubiertas.

La narrativa estadounidense de lucha frontal contra el narco contrasta con la de Caracas, que denuncia un intento de invasión y busca apoyos en sus aliados regionales. Las rutas del narcotráfico seguirán siendo un elemento central de la geopolítica caribeña y sudamericana.

En este escenario, las dudas sobre la estructura del Cartel de los Soles persisten, aunque la evidencia de la penetración del narcotráfico en las altas esferas del poder venezolano es cada vez más sólida para la comunidad internacional. El riesgo de que la confrontación se traslade del plano retórico al militar es real, y el desenlace, incierto.

El ataque a la lancha narco, en definitiva, no solo evidencia la gravedad del problema del narcotráfico en la región, sino que también pone de relieve las complejas relaciones de poder, propaganda y amenaza que definen hoy la política internacional en torno a la Venezuela chavista.

Un ataque sin precedentes y una narrativa de guerra

El operativo fue presentado con gran despliegue mediático: un vídeo nocturno de 29 segundos, publicado por Trump en redes sociales, muestra la destrucción de una embarcación rápida, supuestamente cargada de droga y vinculada a la organización criminal Tren de Aragua. La grabación, acompañada del rótulo “Unclassified”, ha generado dudas sobre su autenticidad, ya que medios estatales venezolanos y cubanos afirman, sin pruebas verificables, que podría haber sido generada con inteligencia artificial. Sin embargo, hasta la fecha no hay evidencia pública que confirme esta versión.

Según la Administración estadounidense, el ataque se produjo tras una identificación positiva de la amenaza y fue ejecutado por drones desde buques desplegados en la región. Se habla de un “ataque de precisión” que dejó 11 muertos, todos supuestamente miembros de la red narco venezolana, aunque las autoridades venezolanas no han confirmado las bajas ni la identidad de las víctimas.

El Cartel de los Soles y el narcoestado chavista

La operación revive las denuncias de Washington sobre la existencia de un narcoestado en Venezuela, dirigido por Nicolás Maduro y su entorno militar y político. El Cartel de los Soles, al que se atribuye el control de buena parte del tráfico de cocaína hacia Estados Unidos y Europa, toma su nombre de las insignias de sol que portan los altos mandos de las Fuerzas Armadas venezolanas. Para el gobierno estadounidense, este cartel no solo trafica con drogas, sino que financia y protege a organizaciones como el Tren de Aragua y colabora con cárteles mexicanos como el de Sinaloa.

Las acusaciones se han plasmado en sanciones internacionales, recompensas millonarias por la captura de Maduro y otros altos cargos, y en una retórica que lo sitúa como un líder de una organización criminal transnacional. La OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros) del Tesoro de EE.UU. lo designa como cabecilla de un grupo terrorista global, responsable de corromper las instituciones del Estado venezolano para facilitar el narcotráfico a gran escala.

El contexto regional y la respuesta de Maduro

El ataque ocurre en un momento de máxima tensión en la región. EE.UU. mantiene desplegados ocho buques de guerra y un submarino nuclear en aguas cercanas a Venezuela, en lo que califica como una ofensiva para frenar la “contaminación” de drogas en territorio estadounidense. El gobierno de Nicolás Maduro ha respondido con advertencias de que Venezuela se encuentra ante “la mayor amenaza en cien años” y ha llamado a la movilización de la Milicia Bolivariana, integrando a civiles en la defensa nacional.

La retórica belicista alimenta tanto la narrativa de resistencia del chavismo como la de amenaza internacional promovida desde Washington. Mientras tanto, la sociedad venezolana sufre las consecuencias de un Estado cada vez más militarizado, con graves denuncias de violaciones de derechos humanos, asesinatos, secuestros y trata de personas asociadas al crimen organizado.

El episodio deja numerosos interrogantes:

Más en Hispanoamérica

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by