Más información
El arresto de Ovidio Guzmán en Sinaloa no solo marcó un hito en la lucha mexicana contra el narcotráfico.
También ha puesto al descubierto la implicación directa de la CIA en operaciones encubiertas en México.
Una investigación reciente desvela cómo la agencia estadounidense ha colaborado durante décadas con unidades militares e inteligencia mexicanas, conocidas como CIA vetted units, para combatir a los cárteles, reconfigurando el panorama de la seguridad en la región y generando intensos debates sobre soberanía, derechos humanos y política exterior.
El escenario, lejos de estabilizarse, anticipa nuevas tensiones entre Washington, México y el resto de América Latina, con Europa vigilando de cerca por el impacto directo en su seguridad y sus relaciones internacionales.
A día de hoy, 11 de septiembre de 2025, el tema sigue sacudiendo tanto a los gobiernos latinoamericanos como a la comunidad internacional.
Las revelaciones llegan en un momento de máxima tensión en la frontera México-Estados Unidos, con la inmigración y el tráfico de drogas copando la agenda bilateral y provocando reacciones en Europa, donde la política exterior española sigue de cerca los acontecimientos por su impacto en la seguridad y la cooperación judicial.
Cómo operan las CIA vetted units
El modelo estadounidense, replicado en parte de la experiencia en Colombia, ha consistido en seleccionar, entrenar y equipar a unidades mexicanas de élite bajo estrictos controles de lealtad y confidencialidad. La CIA aporta recursos, tecnología de vigilancia, formación táctica y hasta realiza pruebas de polígrafo a los miembros de estos equipos. El objetivo: garantizar que no tengan vínculos con el crimen organizado y puedan ejecutar operaciones quirúrgicas, como la que llevó a la captura de Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo.
Las operaciones incluyen:
- Vigilancia electrónica avanzada e interceptación de comunicaciones.
- Apoyo logístico y financiero para misiones complejas.
- Coordinación en tiempo real con agencias estadounidenses, como la DEA y el FBI.
- Acceso a inteligencia sensible y a redes de informantes infiltrados en los cárteles.
Actualmente, al menos dos unidades militares mexicanas verificadas por la CIA operan en el país, además de una unidad de inteligencia dentro de la Marina. En el pasado, la colaboración incluyó cuerpos de la extinta Policía Federal y la Procuraduría General de la República.
Logros y controversias: el caso Ovidio Guzmán
El arresto de Ovidio Guzmán en enero de 2023 ejemplifica la efectividad y los riesgos del modelo. La operación, que movilizó a cientos de soldados y helicópteros artillados, se planificó con base en un detallado “paquete de localización” elaborado por la CIA. La agencia localizó al líder de Los Chapitos gracias a escuchas y a la colaboración de un informante del círculo íntimo de Guzmán.
Sin embargo, la acción desencadenó una ola de violencia en Sinaloa, evidenciando los dilemas de la intervención externa. Las CIA vetted units han sido criticadas por contribuir a la fragmentación de los cárteles, generando disputas internas y brotes de violencia local. Además, organizaciones de derechos humanos han denunciado casos de tortura, desapariciones y ejecuciones extrajudiciales atribuidos a estas unidades, alimentando el debate sobre el respeto a las garantías fundamentales.
Comparativa con Colombia y Venezuela: ¿modelo exportable?
La implicación de la CIA en México recuerda las estrategias aplicadas en Colombia en los años noventa, cuando el apoyo estadounidense fue clave para desarticular los grandes carteles de Medellín y Cali. No obstante, la experiencia colombiana también dejó secuelas: proliferación de grupos armados y violaciones de derechos humanos.
En el caso venezolano, el llamado Cártel de los Soles, una red de militares acusados de narcotráfico, representa otro desafío regional. Aunque la CIA ha focalizado su atención en México, funcionarios estadounidenses han señalado vínculos entre cárteles mexicanos y actores venezolanos, especialmente en rutas de tráfico que atraviesan Centroamérica y el Caribe. La capacidad de la CIA para replicar su modelo en Venezuela se ve limitada por la falta de cooperación institucional y las tensiones políticas con el gobierno de Caracas.
Reacciones políticas y dilemas para la política exterior española
La revelación del papel de la CIA ha provocado reacciones encontradas tanto en México como en Estados Unidos. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido la colaboración, argumentando que la presión de Washington obliga a intensificar la lucha contra el crimen organizado, pero ha tenido que equilibrar la cooperación con la defensa de la soberanía nacional. Desde la administración estadounidense, la tendencia es a redoblar la implicación directa, con la reasignación de altos funcionarios antiterroristas a la lucha contra los cárteles y el refuerzo de operaciones de vigilancia con drones.
En Europa, el caso se observa con atención. España, en particular, ha reforzado la cooperación policial con México ante el aumento del tráfico de drogas hacia el Viejo Continente y la diversificación de las rutas de inmigración irregular. El debate sobre la eficacia de las operaciones encubiertas y el respeto a los derechos humanos cobra especial relevancia en el contexto de la política exterior española, que apuesta por fortalecer la cooperación judicial y la formación de fuerzas de seguridad latinoamericanas.
América Latina, derechos humanos y futuro de la seguridad regional
La nueva fase de la guerra contra los cárteles en México, impulsada por la CIA, plantea preguntas sobre el futuro de la seguridad regional. El riesgo de que el modelo estadounidense fomente nuevas dinámicas de violencia, como ocurrió en Colombia, está presente. Al mismo tiempo, la presión internacional y la demanda de resultados inmediatos empujan a los gobiernos latinoamericanos a aceptar una mayor intervención externa, pese a los costes en términos de derechos humanos y legitimidad democrática.
En este contexto, la referencia al Cártel de los Soles y a la cooperación antinarcóticos en Venezuela subraya la dimensión transnacional del fenómeno y la necesidad de enfoques integrales, que combinen inteligencia, desarrollo social y respeto al Estado de derecho. El reto, a día de hoy, es encontrar un equilibrio que permita contener el avance de los cárteles sin sacrificar las garantías fundamentales, en un entorno donde la seguridad, la inmigración y la geopolítica se entrelazan cada vez más.
Más información
Más en EEUU
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home