Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

CAPTURA INTERNACIONAL DEL NARCO PERUANO

Atrapan en Perú a ‘Pequeño J’, el miserable que ordenó el brutal asesinato de las tres chicas en Argentina

Tony Janzen Valverde Victoriano fue apresado en Lima tras seis días en la clandestinidad por el triple feminicidio que ha dejado a Argentina en shock.

Periodista Digital 03 Oct 2025 - 00:01 CET
Archivado en:

Más información

Brenda, Morena y Lara: quiénes eran las chicas víctimas de un triple crimen que ha conmocionado a la Argentina

La Generación Z incendia Lima: protestas masivas, represión y demandas de cambio

La pesadilla llegó a su fin este martes con la captura de Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como ‘Pequeño J’, un facineroso de 20 años señalado como el autor intelectual del terrible triple feminicidio que ha conmocionado a Argentina desde hace una semana.

La detención tuvo lugar en Pucusana, un balneario a 60 kilómetros al sur de Lima, donde el criminal intentaba esconderse tras escapar desde Bolivia a bordo de un camión de pescado.

La ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, confirmó la noticia y agradeció públicamente a la Policía Nacional del Perú por su colaboración en esta operación.

«Quiero felicitar a la Policía Nacional del Perú por su excelente trabajo y la cooperación en la detención de los dos prófugos del triple crimen», expresó en sus redes sociales.

Junto a Pequeño J, también fue apresado Matías Ozorio, de 23 años, considerado su mano derecha dentro de la organización criminal.

El horror que conmocionó a Argentina

El macabro crimen que dio origen a esta persecución internacional ocurrió el pasado 19 de septiembre, cuando Morena Verdi (20 años), Brenda del Castillo (20 años) y Lara Gutiérrez (15 años) desaparecieron en las cercanías de Buenos Aires. Lo que siguió fue una pesadilla inimaginable: las tres jóvenes fueron sometidas a torturas sistemáticas antes de ser asesinadas. A la menor, Lara, le arrancaron los dedos mientras aún estaba con vida.

La crueldad no se detuvo ahí. Todo el sufrimiento fue grabado y transmitido en vivo a través de redes sociales a un grupo cerrado de 45 usuarios, según reveló el ministro de Seguridad de Buenos Aires, Javier Alonso. El objetivo era enviar un mensaje «aleccionador» dentro del círculo narco, supuestamente como castigo por el robo de dinero o droga.

«Hubo una estrategia premeditada para llevarlas a un lugar y matarlas», comentó Alonso la semana pasada, describiendo la frialdad con la que se llevó a cabo el crimen. Los investigadores creen que al menos una de las víctimas había retenido dinero o sustancias pertenecientes a la organización criminal.

¿Quién es el narco Pequeño J?

La historia de Tony Janzen Valverde Victoriano está marcada por la violencia desde su infancia. Su padre, Janzen Valverde Rodríguez, era líder de Los Injertos de Nuevo Jerusalén, una banda criminal activa en La Esperanza, un distrito marginal cerca de Trujillo, en la costa norte peruana. El patriarca se dedicaba al tráfico de drogas y extorsiones hasta que fue asesinado por un sicario rival el 16 de diciembre de 2018, cuando Pequeño J contaba solo con 13 años.

Precisamente fue su padre quien trazó el camino criminal para su hijo. Decidió llamarlo Tony en honor al famoso narcotraficante Tony Montana, protagonista del filme «Caracortada». Tras la muerte del patriarca, el adolescente adoptó el apodo Pequeño J como homenaje. En las redes sociales del progenitor dejó una promesa escalofriante: «Te prometo que esto no va a quedar así, porque si nadie hace nada, yo mismo lo hago con pana y elegancia».

La violencia familiar no se limitaba solo al padre; los tíos de Pequeño J, Luis y Manuel, también han tenido conflictos con la justicia debido a actividades ilícitas. Este entorno familiar influyó profundamente en él. En 2020, cuando tenía apenas 15 años, llegó a Argentina y estableció su base operativa en el barrio Zavaleta, al sur de Buenos Aires.

La cacería internacional

La investigación que culminó con la captura de Pequeño J se inició inmediatamente después del hallazgo de los cuerpos. En un primer momento, las autoridades argentinas arrestaron a cuatro personas: una pareja encargada de limpiar el lugar del crimen y los propietarios del inmueble donde ocurrió la masacre. Sus edades oscilaban entre los 18 y 29 años.

Durante ese fin de semana, las detenciones continuaron. Fue arrestado Víctor Sotacuro Lázaro, acusado de ayudar en el traslado de las víctimas desde otro vehículo; también cayó Ariel Giménez, señalado como responsable de cavar la fosa para enterrar a las mujeres.

El error que llevó a la captura de Pequeño J fue sorprendentemente básico para alguien que se autodenominaba jefe narco. Según lo declarado por la ministra Bullrich al diario Clarín, siguió utilizando su teléfono móvil original durante toda su fuga. «Ni siquiera cambió el chip. Algo muy rudimentario. El número era el mismo que un testigo había proporcionado a la justicia. Muy poco profesional para un narco», apuntó la funcionaria.

Las autoridades lograron rastrear sus movimientos desde su huida hacia Bolivia hasta su intento fallido por refugiarse en Perú. Al momento del arresto, Pequeño J viajaba oculto en un camión pesquero y tenía previsto reunirse con Matías Ozorio en Lima; sin embargo, este último había sido detenido horas antes, lo cual facilitó ubicar al líder criminal.

Las declaraciones del detenido

En el instante de su captura, Pequeño J intentó desvincularse del triple crimen: «No matamos a nadie» y «No tengo miedo de volver a Argentina», fueron algunas frases que pronunció ante los agentes peruanos. Estas afirmaciones contrastan drásticamente con las pruebas recopiladas por los investigadores argentinos, incluyendo las grabaciones del sufrimiento transmitidas por redes sociales.

Por otro lado, Matías Ozorio también trató de hacerse ver como víctima: «Me trajeron engañado», declaró mientras le colocaban las esposas, según reportes sobre su detención.

La red criminal y sus ramificaciones

Los investigadores consideran que Pequeño J era solo un eslabón dentro de una cadena criminal más extensa. El fiscal Carlos Adrián Rivas, encargado del caso, deberá decidir hasta dónde quiere llegar para desmantelar esta red narcotraficante responsable del asesinato de tres jóvenes.

Hasta ahora son nueve las personas arrestadas relacionadas con este caso que ha puesto al descubierto las conexiones internacionales del narcotráfico en la región. La colaboración entre fuerzas policiales argentinas, bolivianas y peruanas ha demostrado su capacidad para perseguir a delincuentes sin fronteras.

La captura de Pequeño J representa un hito significativo en la lucha contra el narcotráfico transnacional; sin embargo, también plantea interrogantes sobre cómo estructuras criminales permiten que jóvenes como él dirijan organizaciones capaces de cometer atrocidades como este triple feminicidio que ha impactado profundamente a Argentina. La justicia argentina ya ha solicitado la extradición tanto del detenido como de su cómplice para que enfrenten sus cargos en territorio nacional.

Más en Hispanoamérica

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by