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El pasado viernes por la noche, el Pentágono llevó a cabo una operación precisa que resultó en la muerte de tres integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), un grupo guerrillero colombiano, a bordo de una lancha cargada de narcóticos.
Este ataque, bajo la dirección del secretario de Defensa Pete Hegseth y siguiendo órdenes directas del presidente Donald Trump, se realizó en aguas internacionales bajo la vigilancia del Comando Sur, encargado de las operaciones estadounidenses en América Latina.
La embarcación fue identificada por servicios de inteligencia como parte de una red dedicada al contrabando de drogas, transitando por una ruta habitual para estas actividades ilícitas. Según Hegseth, esta acción forma parte de una nueva estrategia militar que considera a los cárteles de la droga como organizaciones terroristas internacionales, al nivel de Al Qaeda.
El secretario no titubeó: “El ejército de Estados Unidos tratará a estas organizaciones como los terroristas que son: serán cazados y eliminados, tal como Al Qaeda”.
El contexto: militarización de la lucha antidrogas
Este ataque no es un episodio aislado. En los últimos dos meses, el Ejército estadounidense ha intensificado sus operaciones en el Caribe y el Pacífico, con al menos cinco intervenciones militares contra embarcaciones sospechosas de estar involucradas en el narcotráfico. La base legal para estos operativos se fundamenta en un dictamen clasificado promulgado durante la administración Trump, que otorga al presidente la facultad de designar a presuntos narcotraficantes como combatientes enemigos. Esto permite su eliminación sin necesidad de un proceso judicial, rompiendo así con la práctica habitual donde la Guardia Costera interceptaba y detenía a los contrabandistas para su procesamiento legal.
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, defendió la postura adoptada por Estados Unidos: “Cada ataque realizado por el Ejército estadounidense ha sido contra narcoterroristas designados que llevan veneno mortal a nuestras costas”. Con esta doctrina, la administración Trump busca frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos utilizando todos los recursos militares disponibles.
Reacciones y tensiones diplomáticas
La ofensiva ha desatado una serie de reacciones. El presidente colombiano Gustavo Petro expresó su inquietud ante la posibilidad de que ciudadanos colombianos hayan sido víctimas del ataque, calificando la campaña militar estadounidense como “una agresión contra toda América Latina y el Caribe”. La respuesta desde Washington fue tildar las acusaciones de “infundadas y reprobables”, instando a Petro a retractarse públicamente.
En el ámbito internacional, gobiernos como el venezolano han condenado estas acciones, acusando a Estados Unidos de intentar un cambio forzado de régimen y violar el derecho internacional. Expertos en derecho internacional advierten que aunque los ataques estén dirigidos a contratistas confirmados, “se salen absolutamente del marco del derecho internacional. No hay un debido proceso. Estados Unidos asume competencias que no le corresponden”.
Perfil del secretario de Defensa Pete Hegseth
Pete Hegseth se ha consolidado como una figura central en la política de seguridad nacional durante la administración Trump. Exmilitar y comentarista televisivo, ha destacado por su retórica contundente y su defensa acérrima de la militarización en la lucha contra el narcotráfico. Bajo su mando, el Pentágono ha adoptado un enfoque más agresivo, pasando de tratar a los narcotraficantes como criminales comunes a considerarlos como combatientes enemigos.
Algunos datos interesantes sobre Hegseth:
- Es conocido por referirse al Pentágono como “Departamento de Guerra”, reflejando así la nueva terminología utilizada por el gobierno Trump.
- Ha compartido videos personales sobre los ataques en redes sociales, acompañados con mensajes que equiparan a los cárteles con organizaciones terroristas globales.
- Su gestión ha suscitado debates en el Congreso estadounidense, donde algunos legisladores piden mayor transparencia respecto a la legalidad detrás de los ataques militares.
Detalles del operativo y modus operandi
La acción del viernes se llevó a cabo sin bajas estadounidenses y fue documentada mediante un video publicado por Hegseth. En él se observa cómo la embarcación permanece inmóvil antes de ser impactada por un proyectil lanzado desde arriba. Tras esto, explota y queda envuelta en llamas, confirmando así la eliminación de sus tres ocupantes. De acuerdo con informes de inteligencia, dicha embarcación transportaba principalmente fentanilo y otras sustancias ilegales, lo cual refuerza el argumento estadounidense sobre la necesidad urgente de estas operaciones para combatir la epidemia relacionada con las drogas.
- Los operativos se realizan en aguas internacionales, fuera del alcance legal de países como Venezuela o Colombia.
- Las embarcaciones atacadas son identificadas previamente por inteligencia como parte conocida del tráfico ilícito.
- En ocasiones previas, sobrevivientes han sido trasladados a buques estadounidenses para ser extraditados posteriormente a sus países natales.
Anécdotas y curiosidades sobre los ataques recientes
- Desde septiembre pasado, las acciones estadounidenses contra narcolanchas han resultado en al menos 28 muertes confirmadas según cifras oficiales.
- En uno de estos operativos recientes, dos presuntos narcoterroristas fueron capturados vivos y enviados hacia buques estadounidenses para ser extraditados a Ecuador y Colombia.
- El Senado estadounidense rechazó una resolución que habría limitado las facultades del presidente para ordenar estos ataques sin autorización específica del Congreso.
- Las fuerzas estadounidenses han desplegado recursos marítimos en el Caribe alcanzando niveles sin precedentes en tiempos recientes, aumentando así la presión sobre las rutas utilizadas para el narcotráfico.
La ofensiva militar contra el narcotráfico en el Caribe y Pacífico representa un cambio drástico dentro de las políticas estadounidenses; sus consecuencias diplomáticas y legales aún están por definirse. El mensaje claro desde Washington es: “No toleraremos que los narcoterroristas trafiquen con drogas ilegales ni por tierra ni por mar”.
La operación llevada a cabo el viernes pasado que resultó en la muerte de tres miembros del ELN es solo una parte más dentro de una campaña que promete intensificarse. Mientras tanto, sigue abierto el debate sobre los límites legales y el respeto al derecho internacional entre las comunidades globales.
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