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Este domingo se vota por primera vez

Elecciones presidenciales en Chile: la comunista Jara lidera la primera vuelta, mientras los derechistas Kast y Kaiser acechan en la segunda

Las encuestas colocan a la izquierdista Jara como la principal candidata para la primera vuelta, pero el panorama se transforma drásticamente de cara al balotaje, donde la derecha podría aprovechar el descontento ganar sumando votos

Periodista Digital 15 Nov 2025 - 11:12 CET
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Este domingo, 16 de noviembre de 2025, Chile se enfrenta a unas elecciones presidenciales que llegan marcadas por la fragmentación y un profundo desencanto social.

Ocho candidatos compiten en la primera vuelta, aunque todos los ojos están puestos en el enfrentamiento entre la izquierda oficialista, liderada por la comunista Jeannette Jara, y una derecha que, a pesar de sus divisiones internas, muestra signos de un notable ascenso con José Antonio Kast y Johannes Kaiser a la cabeza.

Los últimos sondeos antes de la veda electoral apuntan a Jara como la favorita inicial, pero el desenlace definitivo se decidirá en una segunda vuelta donde el bloque conservador podría unir fuerzas y transformar el mapa político chileno.

La campaña ha evidenciado el desgaste del actual gobierno de Gabriel Boric.

La inquietud por la inseguridad, la crisis migratoria y la percepción de ineficacia en la gestión económica han creado un ambiente propicio para el cambio.

La izquierda ha cometido errores y ha perdido conexión con los votantes más moderados, lo que abre la puerta a una derecha que ahora se presenta como una alternativa viable, pese a su fragmentación interna.

Ocho candidatos, una batalla con dos claros favoritos y una sorpresa posible

La primera vuelta refleja tanto la pluralidad como la polarización que caracteriza al país. El oficialismo se une en torno a Jeannette Jara, quien se convierte en la primera candidata comunista capaz de representar a una amplia coalición de centroizquierda y izquierda radical.

En contraparte, la derecha exhibe diversas opciones: el tradicional José Antonio Kast (Partido Republicano), la exalcaldesa Evelyn Matthei (Chile Grande y Unido) y el emergente Johannes Kaiser (Partido Nacional Libertario), cuyo discurso más contundente y perfil antisistema le han permitido ganar relevancia en las últimas semanas.

Las encuestas más recientes antes de entrar en veda otorgan a Jara un 30% de intención de voto, seguida por Kast con un 22%. Kaiser y Matthei rondan el 15% y 14% respectivamente, mientras que el populista Franco Parisi aparece como un outsider con cerca del 12%. La ley chilena prohíbe publicar encuestas durante los quince días previos a las elecciones, lo que añade incertidumbre al proceso electoral e incrementa las posibilidades de sorpresas en las urnas.

Aspectos clave del escenario electoral:

Las propuestas: seguridad, economía y migración en el centro del debate

La campaña electoral gira alrededor de tres grandes temas: seguridad, economía y migración. Jeannette Jara ha intentado distanciarse del legado de Boric, prometiendo duplicar el presupuesto destinado a seguridad y adoptar un enfoque pragmático sobre asuntos relacionados con el orden público e inmigración. Su mensaje busca captar al votante desencantado del centroizquierda, aunque arrastra consigo las críticas hacia un gobierno con baja popularidad y múltiples crisis.

En cuanto a José Antonio Kast, ha moderado su propuesta comparada con 2021; sin embargo, sigue priorizando medidas estrictas contra el crimen y la inmigración ilegal. Sus propuestas incluyen recortes al gasto público e incentivos fiscales para atraer al electorado centrista sin renunciar a su base conservadora. Por su parte, Kaiser adopta un enfoque más radical con un mensaje directo contra el sistema actual, presentando propuestas libertarias y nacionalistas que le han proporcionado un crecimiento inesperado últimamente.

El peso del desencanto y la fragmentación

El factor determinante en estos comicios es sin duda el descontento hacia la gestión actual de izquierda. El gobierno de Gabriel Boric llega desgastado al proceso electoral; se le acusa de falta de liderazgo ante las crecientes demandas sociales. La inseguridad creciente, junto con el aumento del costo de vida y una crisis migratoria desbordante han debilitado considerablemente su apoyo popular.

La izquierda congregada detrás de Jara mantiene un electorado fiel pero insuficiente para garantizar una victoria en balotaje. Los analistas coinciden: aunque Jara logre triunfar en primera vuelta, los votos combinados de Kast, Kaiser y Matthei superan ampliamente los del bloque progresista. Si cualquiera de estos candidatos logra llegar al balotaje, tiene muchas probabilidades de salir vencedor.

¿Un giro a la derecha tras el balotaje?

La clave radica en cómo podrá reagruparse la derecha para afrontar segunda vuelta. Tanto Kast como Kaiser y Matthei luchan por liderar ese espacio político; sin embargo sus diferencias podrían quedar relegadas ante la oportunidad real de desalojar a la izquierda del poder. El electorado centrista y conservador tiende a dispersarse en primera vuelta pero suele unirse nuevamente durante el balotaje; esto explica por qué las encuestas colocan a Jara como perdedora frente a cualquier candidato conservador en una hipotética contienda directa.

Dentro este marco electoral tan tenso, lo que suceda este domingo —y especialmente durante el balotaje del 14 de diciembre— puede marcar un hito crucial para Chile durante los próximos años. El país se encuentra dividido entre continuar con una izquierda que promete corregir errores o ceder ante un bloque conservador que capitaliza el malestar social generalizado. La gran incógnita es si logrará superar sus divisiones internas para canalizar ese descontento mayoritario o si será capaz la izquierda —a pesar de sus limitaciones— movilizar suficientemente al voto progresista para evitar un giro radical.

En cualquier caso, estas elecciones evidencian que Chile está atravesando una transformación profunda; su electorado es volátil, exigente e indudablemente dispuesto a cambiar rumbo si siente que sus demandas no son atendidas adecuadamente. El desenlace aún es incierto pero anticipa una segunda vuelta cargada de tensión e impacto significativo para toda la región.

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