Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Más de 120 heridos

Brutal choque con la Policía frente al Palacio Nacional tras protestas contra Sheinbaum por la violencia en México

Una masiva manifestación en contra de la gestión de la presidenta culmina en enfrentamientos con las fuerzas del orden y pone de manifiesto la frustración por la creciente violencia y el poder de los cárteles en el país

Periodista Digital 16 Nov 2025 - 10:59 CET
Archivado en:

Más información

Álvarez de Toledo somete a la izquierda con una lección magistral de Historia de España en toda la jeta de Urtasun (Sumar)

Claudia Sheinbaum denuncia a su acosador y exige que el delito se sancione en todo México

Brutal.

La tarde del sábado, el centro de Ciudad de México se transformó en un verdadero caos.

Miles de ciudadanos, cansados de la violencia y el dominio de los cárteles, se reunieron este 15 de noviembre de 2025 frente al Palacio Nacional para exigir respuestas a la presidenta Claudia Sheinbaum.

Lo que comenzó como una protesta pacífica pronto se tornó en una brutal carga policial que dejó al menos 120 heridos, según informan organizaciones de derechos humanos y testigos del acontecimiento.

Este episodio subraya el profundo descontento social y cuestiona la capacidad del gobierno para abordar la crisis de seguridad que azota a México desde hace más de diez años.

Las imágenes de manifestantes golpeados y el uso de gases lacrimógenos para dispersar a la multitud ya circulan por todo el país, reavivando el debate sobre la legitimidad de las acciones estatales ante el descontento popular.

Muchos asistentes llevaban pancartas con mensajes como «Ni una muerte más» o «México no se rinde», mientras denunciaban el fracaso del enfoque gubernamental frente a la violencia, que sigue cobrándose vidas cada día.

 

Una presidencia bajo presión por la violencia

La llegada de Claudia Sheinbaum al poder en octubre de 2024 generó expectativas de cambio tras el mandato de Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, su primer año al frente ha estado marcado por la persistencia de la violencia, a pesar de que las cifras oficiales indican una ligera disminución en los homicidios respecto a años anteriores.

Entre enero y septiembre de 2025, se han registrado más de 18.000 asesinatos en el país, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Esto representa una caída del 19% comparado con 2024, aunque sigue siendo un número alarmante en términos absolutos.

Este panorama convierte cualquier anuncio oficial sobre avances en seguridad en una declaración polémica.

Aunque la presidenta destaca la reducción en los homicidios, la percepción entre la población es muy diferente: un 63% se siente inseguro, según una reciente encuesta nacional. El temor a la impunidad y la sensación de que los cárteles operan sin restricciones alimentan aún más el malestar general.

El poder persistente de los cárteles

El verdadero reto para el Estado mexicano reside en cómo los cárteles controlan territorios, corrompen autoridades y establecen redes dedicadas a extorsión, secuestro y narcotráfico por prácticamente todo el país.

A pesar de cambios estratégicos en materia de seguridad y del despliegue militar con la Guardia Nacional, estos grupos criminales no solo han logrado mantenerse activos sino que han diversificado sus actividades e incrementado su influencia en nuevas regiones.

Este fenómeno tiene raíces estructurales: debilidad institucional, corrupción y falta de coordinación entre diferentes niveles gubernamentales dificultan cualquier avance significativo.

Las disputas entre facciones criminales por controlar territorios generan picos localizados de violencia; esto ha sido evidente este año en Sinaloa, donde los homicidios se han disparado un 170% respecto a 2024.

Protestas y respuesta estatal: un círculo vicioso

Las manifestaciones frente al Palacio Nacional son solo una muestra visible del descontento social acumulado durante años.

La carga policial del sábado no es un hecho aislado; representa una larga cadena donde las protestas sociales chocan con una respuesta represiva por parte del Estado. Organizaciones civiles han denunciado el uso excesivo e injustificado de la fuerza así como la falta de protocolos adecuados para contener estas situaciones.

Este choque entre ciudadanía y Estado erosiona no solo la confianza hacia las instituciones sino que también debilita la legitimidad misma del gobierno. La presidencia Sheinbaum enfrenta ahora un dilema crucial: cómo responder ante esta presión social sin recurrir nuevamente a medidas violentas ni ceder ante los caprichos del narco.

Feminicidios y violencia de género: otro frente abierto

A esta situación generalizada se suma además una crisis específica: los feminicidios.

En lo que va del año 2025 ya se contabilizan 338 casos en apenas seis meses; estados como el Estado de México, Chihuahua y Sinaloa concentran casi un tercio del total. Las organizaciones dedicadas a defender los derechos femeninos denuncian tanto la falta efectiva políticas preventivas como una tendencia preocupante hacia maquillar las cifras oficiales.

Este escenario refuerza esa percepción creciente: no solo es incapaz el Estado mexicano para contener esa violencia generalizada; tampoco protege adecuadamente a sus sectores más vulnerables.

¿Qué futuro espera a México bajo el dominio narco?

La crisis violenta junto con las respuestas estatales han creado un clima palpable incertidumbre.

Si bien algunos datos oficiales sugieren que hay una tendencia decreciente respecto a homicidios, eso contrasta bruscamente con el poder inquebrantable que mantienen los cárteles y con esa sensación generalizada inseguridad que persiste entre la población. La carga policial vivida este sábado podría marcar un punto crucial: o bien el gobierno reconsidera su estrategia respecto a seguridad y diálogo social o este ciclo vicioso entre violencia y represión continuará profundizándose.

Mientras tanto, miles siguen saliendo a las calles para reclamar un país libre del miedo cotidiano.

La brutalidad mostrada por parte del Estado solo añade combustible al fuego colectivo e ilustra claramente que romper ese control ejercido por los cárteles mientras se restaura confianza institucional es uno de los mayores desafíos que enfrenta México hoy día. El desenlace ante esta tensión social y política será determinante para definir su futuro inmediato.

Más en Hispanoamérica

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by