Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Washington reabre el tablero cubano: presión, narrativa y cálculo político

¿Por qué Marco Rubio considera a Cuba una “amenaza para la seguridad nacional” de EE. UU.?

Entre acusaciones de terrorismo y promesas de ayuda humanitaria, la estrategia de EE.UU. hacia Cuba revive viejas fórmulas con nuevos riesgos

Alex MacKenzie 27 May 2026 - 02:29 CET
Archivado en:

Más información

Por qué China no apoya incondicionalmente a Cuba ante la presión de Estados Unidos

EEUU pone en la mira a Raúl Castro: lo acusa de asesinato por el derribo mortal de avionetas en 1996

La reciente escalada verbal entre Washington y La Habana no es un episodio aislado, sino la reedición de una política que parece incapaz de reinventarse. Cuando el secretario de Estado, Marco Rubio, califica a Cuba como una “amenaza para la seguridad nacional”, no solo fija una posición diplomática: construye una relación que justifica acciones futuras, incluso aquellas que trascienden la diplomacia.

El momento elegido no es casual. La acusación contra Raúl Castro por hechos ocurridos hace casi tres décadas introduce un elemento judicial en un conflicto esencialmente político. Más que justicia, la medida parece diseñada para elevar la presión y enviar un mensaje inequívoco: Estados Unidos está dispuesto a escalar, incluso en terrenos simbólicos que rozan lo histórico.

Sin embargo, la retórica de la amenaza contrasta con la insistencia en una supuesta “preferencia diplomática”. Esta dualidad —ofrecer diálogo mientras se aguanta el discurso— ha sido una constante en la relación bilateral. El problema es que, en la práctica, ese equilibrio rara vez se sostiene: cuando se instala la narrativa del enemigo, la diplomacia pierde espacio frente a la coerción.

Desde La Habana, la respuesta no sorprende. Negar las acusaciones y denunciar una estrategia de agresión forma parte del guion habitual. Pero detrás de ese intercambio de reproches hay una realidad más compleja: una isla sumida en una profunda crisis económica, con apagones, escasez y una población cada vez más vulnerable. En ese contexto, cualquier medida externa —ya sea sanción o ayuda— adquiere un peso político desproporcionado.

La administración Trump, por su parte, parece apostar a una fórmula conocida: máxima presión acompañada de gestos humanitarios. La oferta de ayuda económica, al tiempo que se soportan las acusaciones, responde a una lógica que busca mostrar firmeza sin renunciar al discurso de apoyo al pueblo cubano. Pero esa estrategia plantea una pregunta incómoda: ¿puede una política basada en el asiento generar condiciones reales de cambio interno?

Además, la detención de figuras vinculadas al aparato económico cubano en territorio estadounidense añade otra capa al conflicto. No se trata solo de sancionar al Estado, sino de extender el alcance de la presión a individuos y redes, en una señal de que el margen de acción se amplía más allá de las fronteras de la isla.

En este escenario, la posibilidad de un acuerdo pacífico —que el propio Rubio considera improbable— se vuelve aún más lejana. No porque falten canales de diálogo, sino porque ambas partes parecen atrapadas en sus respectivas narrativas: una que insiste en la amenaza, otra que denuncia la agresión.

La pregunta de fondo es si esta nueva fase de confrontación responde a una estrategia de largo plazo oa necesidades políticas inmediatas. Porque, más allá de las declaraciones y las medidas, lo que está en juego no es solo el futuro de las relaciones entre dos países, sino la estabilidad de una región que ya conoce demasiado bien las consecuencias de las tensiones prolongadas.

Y en ese tablero, Cuba vuelve a ser pieza central de un juego que, lejos de resolverse, parece condenado a repetirse.

Más en Hispanoamérica

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by