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Hay una regla básica en periodismo que se aprende en primero de carrera: si afirmas un dato, lo tienes.
Javier Ruiz, presentador de Mañaneros 360 en TVE, no lo cumple casi nunca. Y ahora lo dice por escrito la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo.
El pasado 29 de agosto, durante una entrevista con la portavoz de Vox Isabel Pérez Moñino, Ruiz soltó una cifra con la naturalidad de quien cita un hecho contrastado: «nueve de cada diez violaciones en España son cometidas por españoles».
Sin fuente. Sin contexto. Sin nada que lo respaldase. A vuela pluma, como reconocería después la propia resolución.
El problema es que el dato no era verdad.
Lo que dicen los números reales
La Comisión se tomó la molestia de buscar en las bases de datos públicas lo que Ruiz no buscó antes de hablar. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y del Ministerio del Interior cuentan una historia bien distinta.
En el periodo 2020-2024 se registraron 28 violaciones en España: 18 cometidas por españoles —el 65%— y 10 por extranjeros —el 35%—. En el conjunto de delitos sexuales del mismo periodo, sobre un total de 3.047 casos, el 82% correspondió a españoles y el 18% a extranjeros.
Lejos del nueve de cada diez que lanzó el presentador. La Comisión concluyó sin ambages que la afirmación «no responde a la verdad» y que contraviene la obligación de contrastar hechos recogida en el Código Deontológico de la FAPE. El contexto importa: Ruiz respondía a la portavoz de Vox, que había citado un dato oficial —que el 46% de la población reclusa en Madrid es extranjera—. Frente a un dato verificable, el presentador opuso una cifra inventada.
La reacción: atacar al árbitro
Cuando llegó el dictamen, Ruiz no reconoció el error. No se disculpó. No ofreció la rectificación que exige el código ético que supuestamente se comprometió a respetar al ejercer su profesión en televisión pública. Lo que hizo fue ir a X —antes Twitter— a arremeter contra la FAPE.
Es una reacción que dice más sobre el personaje que sobre la institución.
Llueve sobre mojado
Como si todo lo anterior fuera poco, el historial de Ruiz tiene un capítulo que merece categoría propia. Días después del gran apagón que dejó sin electricidad a más de 50 millones de personas en España, Portugal y Andorra, resurgió un vídeo publicado en la Cadena Ser en el que el presentador había afirmado con total rotundidad: «El miedo a un gran apagón es un miedo infundado, es un gran bulo. España no tiene riesgo de apagón, ni por capacidad, ni por generación, ni por distribución».
Cuando ocurrió exactamente lo que él había llamado bulo, Javierito no rectificó. Llamó «ratas» a quienes le recordaban su pronóstico, argumentó que «el corte de gas de Putin» no había tenido nada que ver, presumió de que la luz se había restablecido al 99,95% unas 18 horas después y anunció, fiel a su estilo, que él iba a seguir. Seguir, sí. Rectificar, no.
La cocinera con fonendoscopio
Pero el episodio más surrealista del currículum de Ruiz ocurrió en noviembre del año pasado. En pleno debate sobre la sanidad, el programa de TVE vistió con bata blanca y fonendoscopio a una mujer a la que rotuló como sanitaria y a quien el presentador preguntó, con aire de exclusiva: «¿Qué habéis comentado vosotros?, porque solo podéis acceder los médicos». La entrevistada respondió, con una honestidad que el programa no merecía: «Nosotros estamos alucinando».
Tenía razón en alucinar, aunque no por los motivos que Ruiz pretendía. Porque la supuesta médico resultó ser la Secretaria de Salud de UGT Sevilla: una cocinera del Hospital Virgen del Rocío durante 25 años que, recientemente, había obtenido una plaza de auxiliar administrativo que ni siquiera ocupa, por estar liberada sindicalmente. Ni médico. Ni sanitaria. Ni responsable de nada. Una liberada sindical a la que TVE puso una bata y un fonendoscopio para que pareciese lo que no era.
Cuando saltó el escándalo, Ruiz no pidió disculpas a su audiencia. La entrevistó de nuevo, presentándola esta vez como «sanitaria responsable de admisión en traumatología del Hospital Virgen del Rocío», y agitó ante la cámara un papel que, según él, lo acreditaba todo y en el que solo se leía Junta de Andalucía. La propia entrevistada desmintió en directo el nuevo bulo: aclaró que no era responsable de nada, que era auxiliar administrativa y que estaba liberada por UGT.
Villarejo y el audio que lo dejó en evidencia
No es la primera vez ni será la última que Ruiz tiene un problema con la verdad.
Hace ni dos días, el excomisario José Manuel Villarejo compareció en el propio plató de TVE y le puso en un aprieto de manual.
Ruiz lo había calificado de embustero y había negado conocerlo. Villarejo le recordó, ante las cámaras, que eso no era exactamente así.
Lo que vino después fue peor. El excomisario filtró un audio en el que ambos mantenían una conversación sobre aportar información. El presentador tuvo que retractarse en directo, en su propio programa, ante su propia audiencia. Una escena poco habitual en la televisión pública española y todavía menos en alguien que se presenta como referente informativo.
El caso Santaolalla y el cabestrillo sin informe
A eso se suma otra historia que lleva semanas en los mentideros de la profesión.
Sarah Santaolalla, pareja de Ruiz, apareció en pantalla luciendo un cabestrillo tras un supuesto incidente del que trascendieron pocos detalles.
El problema es que no existe ningún informe médico que respalde las lesiones denunciadas. El asunto fue aireado públicamente, generó titulares y alimentó una narrativa que, a día de hoy, carece de respaldo documental.
En un presentador que acaba de ser sancionado por lanzar datos sin fuente, la coincidencia resulta, cuando menos, coherente.
TVE mira hacia adentro
El dictamen ha elevado la tensión dentro de la corporación pública. El Consejo de Informativos lleva tiempo presionando para votar sobre posibles manipulaciones informativas en el programa de Ruiz y en otros espacios de la cadena. El fallo de la Comisión de Deontología les da argumentos y munición.
Lo que el caso deja al descubierto es una pregunta que TVE debería responder con urgencia: ¿qué estándares éticos se exigen a quienes presentan informativos en la televisión pública que pagan todos los españoles?
Javier Ruiz lanzó un dato falso en antena, en un debate sobre inmigración y delincuencia —uno de los temas más sensibles del debate público—, sin fuente y sin verificación. Cuando la FAPE lo dijo por escrito, respondió atacando a la FAPE.
En periodismo, cuando te pillan con un dato inventado, la salida honorable es rectificar. La otra salida también existe. Pero tiene un coste.
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