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Anda la izquierda muy ufana celebrando que Viktor Orban no continuará en el poder tras los comicios celebrados este domingo en Hungría.
Sin embargo, el exvicepresidente mundial de Coca Cola, Marcos de Quinto, les ha hecho bajar los pies a tierra. Y es que en Hungría y en Perú, los partidos de izquierdas han sido barridos del mapa en las elecciones celebradas este domingo en esos países:
Pedro Sánchez no ha dejado pasar la oportunidad de felicitarse por el resultado electoral en Hungría:
Alberto Núñez Feijoo hace una valoración parecida a la de Sánchez:
Los progres patrios habían puesto en el punto de mira al primer ministro Orban por negarse a acoger a ni un solo inmigrante ilegal que la mafia pro inmigración masiva de Bruselas quería meter en su país. Eso le ha costado durante años haberse ganado la etiqueta de fascista, extremista y demás adjetivos. Pese a las críticas furibundas de la izquierda española y del rechazo que ha generado entre lideres del PP, el experto en movimientos migratorios Rubén Pulido, ha repasado algunos datos positivos de la gestión que ha realizado Orban:
Los logros de Orban conteniendo la inmigración ilegal masiva y manteniendo seguras las calles húngaras, es lo que más ha irritado de su gestión a la izquierda. Gabriel Rufián tilda a estas políticas de fascismo:
Por su parte, la ministra de Sanidad, Mónica García también celebra la derrota de Orban aunque en este post, inexplicablemente, no ha metido por medio a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Los mercenarios habituales de la extrema izquierda también parecen estar disfrutando esta derrota. Antonio Papel dice que Hungría vuelve al redil:
Jesús Maraña parece creer que la derrota de Orban es una vuelta de la democracia en Hungría:
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