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ARTÍCULO PUBLICADO EN ‘LIBERTAD DIGITAL’

Jiménez Losantos: «¡Por supuesto que la policía de Sánchez podría ayudar a huir a Begoña!

El director de EsRadio reflexiona sobre la función de las fuerzas policiales en un sistema político que parece más sometido a las órdenes del poder.

Periodista Digital 21 Jun 2026 - 11:44 CET
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No da puntada sin hilo.

Y relevante reseñar que no es Federico Jiménez Losantos el único que opina hoy en ese sentido.

En su columna de este 21 de junio de 2026, en Libertad Digital, con fecha del 21 de junio de 2026, el director de EsRadio da duro desde el principio.

Titula su pieza: ¡Por supuesto que la policía de Sánchez podría ayudar a huir a su señora!

Su argumento es claro: no se trata únicamente de Pedro Sánchez o Begoña Gómez, sino también de una parte del aparato policial queha demostrado ser capaz de actuar bajo las directrices del poder político.

Losantos se centra en la resolución del juez Juan Carlos Peinado y en la declaración que provocó la ira de los sindicatos policiales: la posibilidad de que los escoltas de la esposa del presidente pudieran facilitarle una fuga en vez de evitarla. Esta idea, considerada por algunos sectores como una “barbaridad”, se convierte en el eje central de un análisis que recorre una serie extensa de antecedentes, nombres y situaciones donde el autor vislumbra un patrón: unos cuerpos de seguridad que, en ciertas ocasiones, han dejado de ser defensores de la Ley para convertirse en instrumentos del Gobierno.

La quiebra del poder judicial independiente ante un Consejo político de jueces que debe ser extirpado de nuestro ordenamiento constitucional.

El Consejo debe ser elegido por los jueces, fiscales y profesionales jurídicos, no por los políticos. Y la Fiscalía debe encuadrarse… https://t.co/PnxWTTIXnX

— Luis María Pardo (@LMPardoAbogado) June 21, 2026

Peinado, los escoltas y el temor a las órdenes superiores

El núcleo del texto se construye alrededor de una reflexión que Losantos desarrolla como consecuencia lógica del razonamiento planteado por Peinado. En uno de los párrafos más significativos, donde resume su crítica al dispositivo policial que rodea a Begoña Gómez, escribe:

“Por eso, cuando Peinado dice que los policías encargados de escoltar a Begoña Gómez podrían no impedir su huida por miedo a ir a prisión, sino, cumpliendo órdenes superiores, ayudarle a escapar de Soto del Ferraz, podría haber añadido: dados los antecedentes de diversos cuerpos policiales que han incurrido en flagrantes irregularidades, cuando no en delitos claros, obedeciendo a sus superiores, como ocurrió con Leire Díez y las cloacas.”

Así enlaza el debate sobre los escoltas con el llamado Caso Zapatero, el entramado relacionado con las cloacas del Estado y la figura de Leire Díez, quien en su relato ilustra cómo ciertas unidades han normalizado actuar bajo órdenes ilegales. La crítica va más allá de una situación puntual; se presenta como un hilo conductor histórico que explicaría por qué un juez puede plantear sin asombro que una escolta presidencial podría convertirse en herramienta para una fuga.

#YoConPeinado pic.twitter.com/9HWiD5Mh8Q

— ESPAÑA 🇪🇸🇪🇸🇪🇸 (@pepefrancofranc) June 20, 2026

Del caso Zapatero al triple precedente Puigdemont

En otro pasaje crucial, Jiménez Losantos examina la reacción del magistrado Calama en el Caso Zapatero y replica su postura recordando el caso Puigdemont y sus repercusiones tanto en Cataluña como en la política española reciente:

“Se dirá que el juez Calama ha sostenido lo contrario en el Caso Zapatero; sin embargo, se puede argumentar que es un razonamiento completamente insostenible ante el triple precedente del caso Puigdemont. En su momento se le dejó escapar oculto en un maletero; estando buscado y capturado, pudo entrar nuevamente en Barcelona y luego salir sin problemas. En todos estos casos hubo órdenes superiores involucradas desde los cuerpos responsables de hacer cumplir la Ley: desde el CNI hasta los Mozos d’Esquadra, pasando por la Policía Nacional y la Guardia Civil; no todos han actuado con ejemplaridad como sí lo ha hecho la UCO.”

Aquí el autor entrelaza tres episodios bien conocidos: la supuesta fuga inicial en un maletero, su ingreso a Barcelona pese a estar reclamado y su posterior salida del país. En cada uno subraya cómo “órdenes superiores” habrían condicionado las acciones llevadas a cabo por el CNI, los Mossos d’Esquadra, la Policía Nacional y la Guardia Civil, mencionando específicamente a la UCO como una excepción relativamente digna dentro de un panorama general deteriorado.

UDEF, arbitrariedades y el “secuestro” de Nacho Cano

La exposición avanza y Losantos amplía su visión hacia el caso del artista Nacho Cano y las actuaciones tanto de la UDEF como de la comisaría de Leganitos. Su argumento es que estos ejemplos se acumulan hasta hacer creíble el temor expresado por el juez Peinado ante una posible colaboración policial en una fuga. Lo expresa así:

“Y dentro de la Policía Nacional, un solo caso relacionado con la UDEF no puede borrar un cúmulo escandaloso de arbitrariedades siempre dictadas por órdenes superiores. No olvidamos la detención ilegal —en rigor un secuestro— sufrida por Nacho Cano junto con una docena de jóvenes mexicanas para forzarlas a declarar falsamente sobre abusos sexuales y laborales. Esta arbitrariedad se atribuyó al Carba, perteneciente a Leganitos; aunque este asunto sigue pendiente judicialmente, es evidente que actuó bajo órdenes superiores.”

En este párrafo convergen tres aspectos:

La referencia al apodo “Carba” junto con el hecho de que todavía espera resolución judicial sirve como recordatorio para señalar que estos casos no están cerrados; además advierte sobre cómo sus desenlaces podrían influir también en la credibilidad futura de estas instituciones.

Plaza de Castilla, despliegues “al modo militar” y el cierre de filas sindical

La parte final del artículo se centra en cómo fue blindada Plaza de Castilla para asegurar la llegada de Begoña Gómez al juzgado. El autor no lo retrata simplemente como un dispositivo más para garantizar seguridad; lo presenta como evidencia clara del uso político potencialmente abusivo sobre las fuerzas policiales:

“El precedente del despliegue militarizado para tomar Plaza Castilla Y tampoco podemos olvidar —hablando sobre Begoña Gómez— las movilizaciones masivas e incluso militares realizadas por docenas o cientos policías allí presentes para protegerla durante su llegada; ella entraba luego por el garaje. Si Peinado ha sido testigo directo esas maniobras policiales ¿cómo podría actuar sin cautela para salvaguardar también las acciones judiciales? Los sindicatos policiales deberían ser más prudentes al intentar limpiar su imagen defendiendo incondicionalmente a todos sus miembros.”

Este cierre entrelaza tres ideas claves:

En resumen, la columna escrita por Federico Jiménez Losantos plantea mucho más allá que una simple hipótesis escandalosa sobre posibles fugas. Se trata más bien sobre una narrativa sostenida durante años donde las “órdenes superiores” pesan tanto que parece reducirse cada vez más lo establecido legalmente a meros adornos decorativos.

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