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Hay tertulianos que son un bastión para determinados partidos políticos o para políticos concretos.
Hasta que dejan de serlo.
Y Zapatero ha mantenido durante décadas una buena cohorte de mamarrachos en las tertulias defendiéndole a capa y espada como adalid del socialismo moderno… Hasta que se les ha caído el mito a 300 por hora.
Puede que uno de esos casos sea el cantante Ramoncín, que ya conocen ustedes por tener su huequito en Más vale tarde de laSexta desde hace años.
Este 20 de julio, apenas horas antes de la comparecencia del socio de Zapatero, Julio Martínez, en sede judicial, ya se lamentaba con las informaciones que van saliendo:
Mientras el periodista Alfonso Pérez Medina desarrollaba su intervención de lo sucedido en tribunales, las expresiones faciales de quienes le escuchaban no dejaban lugar a dudas: decepción absoluta y perplejidad. «Me pintaba mal», reconocía uno de los presentes, anticipando que si las acusaciones se confirmaban, la persona en cuestión pasaría de ser un referente luminoso a convertirse en todo lo contrario.
Y entonces llegó la explicación de Ramoncín:
«Pintaba mal, pero si todo esto se confirma, esta persona se va a convertir en el faro menos luminoso, en el villano más villano de todos los villanos, y va a hacer mucho daño a mucha gente que le ha tenido mucha confianza. Siempre hay que decir eso, que si esto es verdad. De ser verdad esto es algo realmente tremendo».
Entre la prudencia y la indignación
A pesar de la gravedad de las acusaciones, se mantiene la necesaria prudencia jurídica: «Siempre hay que decir eso, si esto es verdad». La ley será quien determine finalmente qué está bien hecho y qué no, y será entonces cuando se proceda al juicio correspondiente. Claro, es de perogrullo, Ramón.
El contexto añade complejidad al asunto. Cuando un grupo empieza a parecerse más a una organización mafiosa y comienzan las delaciones cruzadas —»los membrillos y los chivatos»— resulta difícil discernir la verdad. Sin embargo, si los hechos se confirman, las consecuencias serían «algo realmente tremendo».
La reflexión final permanece en el aire: la importancia de elegir cuidadosamente nuestros referentes y la devastación que produce cuando estos se derrumban. En eso no le falta razón al tertuliano. Elegir como referente a un político pocas veces parece buena idea.
Va a ser verdad, Ramoncín. Ya son 4 las confesiones que le han llegado al juez. Ahora tendrán que aportar pruebas y datos si quieren beneficios.
Su faro era villano. pic.twitter.com/NUFARlIWeg
— Marta de Pedro ðªð¸ (@Martadpp) July 20, 2026
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