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El PSOE se prepara para lo que quede después de Pedro Sánchez.
Este lunes 21 de septiembre de 2026, en su editorial de ‘Herrera en COPE’, Jorge Bustos ha puesto el dedo en la llaga de lo que muchos en el PSOE ya dan por hecho: el fin de ciclo de Pedro Sánchez y la guerra abierta que se avecina por la sucesión.
Bustos ha señalado que, aunque en público el personal todavía aplaude las palabras del presidente —como ocurrió ayer en la Fiesta de la Rosa de los socialistas catalanes—, cuando se apagan las cámaras “en el partido cunde la preocupación y la rumorología”. Hay una “inocultable sensación de fin de ciclo” en las filas socialistas y algunos ya se están preparando para el “sálvese quien pueda”, es decir, para el postsanchismo.
Según ha revelado el editorialista, en estos momentos existen dos facciones claramente dispuestas a pelear por los restos del PSOE después de Sánchez. La más moderada apuesta por el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. Incluso circulan ya campañas en redes sociales que lanzan su candidatura. “Digamos que Cuerpo toma cuerpo, con perdón”, ha ironizado Bustos.
Enfrente se sitúa el radicalismo de Óscar Puente, un perfil que, según el periodista, “gusta a las bases”.
Bustos ha dejado claro que la batalla por el control del partido tras la eventual salida de Sánchez ya está en marcha. Mientras una parte del socialismo busca un perfil más centrado y tecnocrático en torno a Cuerpo, otra prefiere mantener la línea dura y combativa que representa Puente, más cercana al sentir de la militancia.
Bustos desvela el fracaso de Marlaska y Puente en Ceuta
En el mismo editorial en el que Jorge Bustos ha destapado la guerra sucesoria en el PSOE, el periodista de Herrera en COPE ha dedicado buena parte de su análisis al colapso migratorio en Ceuta, vinculándolo directamente con la gestión de dos ministros clave del Gobierno: Fernando Grande-Marlaska y Óscar Puente, precisamente uno de los nombres que, según Bustos, se perfila en la batalla por el postsanchismo.
Bustos ha relatado cómo la operación de realojo en el puerto —diseñada por ambos— se convirtió en una batalla campal por una de las 17 plazas en las carpas y “no ha servido para nada”. Entraron y se quedaron muchos más inmigrantes de los anunciados. Durante el fin de semana han surgido nuevas chabolas, tiendas de campaña, cocinas improvisadas y un mercadillo donde se vende hasta pintauñas. Las playas se han convertido en asentamientos con zonas de mezquita y la idea extendida de que ocupar la arena es el trampolín hacia una plaza de acogida.
Mientras, los juzgados de Ceuta acumulan ya más de 800 denuncias de allanamiento de morada desde finales de julio. Ante este deterioro, miles de ceutíes salieron ayer a protestar hasta la frontera.
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