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Los delitos no dejan de serlo por el hecho de cometerse en la Red y las gilipolleces tampoco (Andrea Levy, de risas, bromas y colegueo con Facu Díaz y Pablo Iglesias en Twitter).
Las normas que rigen fuera de Twitter deberían también valer para esa red social (Andrea Levy tiene razón: es una ‘Guerra de Civilizaciones’).
De la misma forma que se persiguen la pederastia, la extorsión, el racismo o la apología del terrorismo en las redes sociales hay que evitar que sigan colándose a través de ellas la ofensa, la vejación y la humillación a las personas.
Todos saldremos ganando, pero mientras los jueces españoles despiertan de su letargo y a políticos y periodistas se les atenua el temor a que les quioten puntos del carnet de progre, Twitter seguirá siendo el refugio del tarado y en un vertedero de comentarios sucios e insultos bobos.
La vicesecretaria de Estudios y Programas del PP ha recibido uno de estos y de lo más ofensivo de un idiota llamado Lluis Pere:
La respuesta de Andrea Levy recibía el apoyo de muchos de sus seguidores, quienes aplaudían la paciencia y el saber estar de la política.
No es la primera vez que Levy hace frente a este tipo de comentarios machistas a través de las redes sociales.
El pasado 9 de diciembre de 2016, la política recibió un mensaje de un usuario que se hacía llamar Karma y que le ofrecía un remedio ‘casero’ para liberar las tensiones que ella había declarado padecer estos días:
«Te echaba un polvazo y se te quitaba el estrés».
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