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El PSOE se encuentra inmerso en una vorágine de filtraciones, sospechas y una creciente inquietud ante la eventual prisión de José Luis Ábalos, exministro y antiguo secretario de Organización del partido.
Ferraz creía que había logrado contener el impacto del “triángulo tóxico” que involucra a Ábalos, Koldo García y Santos Cerdán, pero ahora se enfrenta a un panorama alarmante: la posibilidad de que alguno de estos personajes decida colaborar con la justicia al verse cada vez más acorralados.
Según informan fuentes socialistas, “Ábalos está desesperado y puede que acabe cantando”.
La ansiedad del exministro es palpable: convencido de que su futuro inmediato es la prisión, se siente víctima de un complot político y no descarta hacer revelaciones para salvarse.
La preocupación no es para menos.
La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado 24 años de prisión para Ábalos y 19 para Koldo, mientras que las acusaciones populares elevan su demanda a 30 años para el exministro, imputándole delitos como organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y malversación.
Este jueves, 27 de noviembre de 2025, se celebrará una vista clave en el Tribunal Supremo, y tanto en Moncloa como en Ferraz tienen claro que la cárcel es un desenlace muy probable para quien fuera un hombre fuerte bajo el mandato de Pedro Sánchez.
Filtraciones, audios y la amenaza de nuevos escándalos
El clima es de máxima tensión en la cúpula socialista.
Las recientes filtraciones —como la supuesta reunión entre Pedro Sánchez y Arnaldo Otegi— ha provocado un clima de rabia e impotencia entre los dirigentes del partido que temen que se sepan todas sus miserias.
Y un nombre en particular genera pavor en Ferraz: Koldo García. Sospechan que el exasesor de Ábalos es quien está detrás de estas filtraciones y podría estar enviando mensajes de advertencia tanto al partido como al propio presidente.
Sus grabaciones sobre Ábalos y Cerdán -y otros actores de la trama- durante años, han sido fundamentales para las investigaciones y supuestamente, todavía tiene un arsenal en su posesión, algo que inquieta más que nunca a tanto a Moncloa como a Ferraz.
En este escenario, las maniobras de Koldo y Ábalos parecen estar “sincronizadas”, algo que tampoco gusta a los socialistas.
El tercer protagonista del escándalo, Santos Cerdán, acaba de salir de prisión provisional, debido a que las autoridades consideran que «ya no existe riesgo de destrucción de pruebas», lo cual añade incertidumbre a la dirección socialista. A pesar de los esfuerzos desde Moncloa por desvincular su situación del núcleo del escándalo —y subrayar su lealtad al partido—, muchos dirigentes temen un cambio en su estrategia que podría llevarle a desvelar información comprometedora, al verse acorralado.
La inquietud en Moncloa alcanza niveles máximos.
El presidente Pedro Sánchez está preocupado por las repercusiones judiciales -también teme los daños reputacionales- que podría acarrear la difusión de mensajes privados y detalles sobre su gestión interna. Cabe recordar que las filtraciones de los WhatsApp entre Sánchez y Ábalos tras la destitución del exministro revelaron cómo ejerce el poder dentro del partido, encendiendo todas las alarmas.
El miedo a que Koldo o Ábalos terminen involucrando al presidente en esta trama corrupta, impulsados por el temor a ir a prisión, es más que real.
La gravedad del caso, junto con las elevadas penas solicitadas y la potencialidad de nuevas filtraciones han sumido al PSOE en un estado crítico.
Este y otros asuntos de actualidad son abordados en el ’24×7′ de este martes, 25 de noviembre, junto al letrado de HazteOir, José María Pérez Roldán.
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