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A veces, lo de llegar y ser el primero en poner la primera memez para hacer valer el relato antes que la verdad les funciona. En otras, se retratan.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, y la activista sanchista Sarah Santaolalla se han marcado un ridículo tremendo, creyendo que una periodista blanqueaba —como ellos hacen— a la dictadora chavista y, ahora, a su máxima encargada, Delcy Rodríguez.
La periodista Leyre Iglesias publicó una columna en El Mundo en la que justamente criticaba cómo, desde algunos sectores de la opinión pública, se intenta vender una imagen de «alma reformista» de una de las principales responsables de las torturas y abusos que han sufrido los venezolanos durante más de 27 años de dictadura.
Critica que se iguale a la autócrata chavista con Adolfo Suárez, aunque resalta que el instinto de supervivencia es más poderoso que la ideología, haciendo referencia a las presuntas negociaciones que existieron entre ella, su hermano y representantes de la Administración Trump «para liderar una transición pacífica sin Maduro y sin desmontar las estructuras chavistas».
Destaca que, aunque en un principio esto fue rechazado, los vaivenes de la política interna terminaron por hacer que se cumpliera gran parte del plan.
Por último, lanza una reflexión contundente:
«En lo que concierne a España, asistiremos a contorsionismos espectaculares, como el de atacar la Transición del 78 por ser un apaño que perpetuó a las élites franquistas mientras se defiende el apaño con el que la dulce Delcy busca perpetuar a las élites chavistas».
Pero como el sectarismo les puede más que todo —incluso que la comprensión lectora—, el ‘ministro de Twitter’, Puente, y la defensora ultra del sanchismo, Santaolalla, salieron a burlarse de una columna que, evidentemente, no leyeron.
El bulldog de Sánchez publicó en su perfil un mensaje con ironía: La de las maletas ha pasado ya a estadista para la fachosfera. Ay Señor!! Cosas veredes; mientras que la presunta analista política, recriminaba cómo la derecha mediática y política lleva años machacando con las maletas de Delcy pero ahora es una ‘dulce y viajada’, para luego terminar con sus típicos ataques: «Venderían a su país y a su profesión por dos duros yankees, ninguna duda». Por su puesto, Santaolalla ya borró la penosa publicación.
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