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Si no fuese por el trasfondo que tiene el asunto, sería para partirse de risa.
Pero, más allá de recurrir a los clásicos tópicos de la picaresca española para referirse al ‘caso Mediador‘, lo cierto es que hay que tomarse las correrías de ‘Tito Berni‘ con la seriedad que se merece.
Porque sí, es verdad que todo muy chusco y muy de película de Torrente lo que se ha conocido, tal y como publica el diario ABC, de los modos en los que Juan Bernardo Fuentes Curbelo (‘Tito Berni’), Juan Bernardo Fuentes Curbelo (‘El Mediador’), el Guardia Civil y los empresarios utilizaban para referirse a las mordidas y a otros asuntos.
Sin embargo, que el cachondeo y las notas de color, emojis incluidos, no desvíen al personal de lo sustancial, amén de las derivadas que el asunto puede tener a nivel político.
Porque mucho hablar de bocadillos de calamares, de bolígrafos y hasta de churumbeles, pero al final tengan en cuenta que son miles o decenas de miles de euros recaudados en mordidas a cambio de favores a empresas sin tener que pasar por los habituales procesos de selección burocrática que tan farragosos son.
Como ejemplo, varios botones.
De esta guisa le pedía pasta el ya exdiputado socialista a un conocido empresario:
Si tienes que venir por Madrid Centro y te sobra un bolígrafo me lo traes.
Y el aludido respondía así:
No te preocupes, te llevo un par la próxima vez que nos veamos.
Pero hay muchas más astracanadas de este calibre.
El ‘Mediador’, a finales de 2020, se comunica así con Taishet Fuentes, director general de Ganadería del Gobierno de Canarias, sobre los avances en la recaudación de sobornos:
Mira… ya conseguí cinco mil euros para el equipo de fútbol, tío.
A lo que el cargo político, sobrino de Fuentes Curbelo, le rectifica ipso facto:
Cinco mil bolígrafos.
Acto seguido, Navarro escribía lo siguiente:
Tenemos cinco mil bolígrafos para el equipo de fútbol de la quesería Motesdeoca y quince mil…y diez mil de Antonio Bautista.
El ‘chocho volador’ y el ‘churumbel’
Aparte de la pasta que se les exigía a los empresarios para la prosperidad de sus negocios, aquí también había cuestiones de alcoba muy propias de una película de Torrente.
En una reunión del guardia civil, Francisco Espinosa, con el ‘mediador’ en su despacho en la Dirección General del Instituto Armado en Madrid hablaron de cómo conseguir que los empresarios que pagaban comisiones contrataran por 3.000 euros al mes a Adelaida, su amante, a la que llamaban con el apodo de ‘Chocho Volador’, según la Brigada Provincial de Policía Judicial.
Navarro Tacoronte le dijo a la juez que Espinosa pidió acostarse con «un churumbel (un travesti) pagado por otro empresario que pagó drones» para vengarse de su amante que «le puso los cuernos el día de su cumpleaños».
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