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Las campañas de publicidad institucional de ayuntamientos y comunidades autónomas, así como las subvenciones por distintos conceptos, han supuesto una importante fuente de ingresos para la SER durante muchos años. Desde que, tras las elecciones del 22 de mayo de 2011, el PSOE perdiera el poder en numerosos ayuntamientos de toda España, la situación ha cambiado a peor para la radio del Grupo PRISA y sus cuentas se han visto resentidas. Esto, unido a un ambiente de trabajo cada vez más tenso, ha puesto en dificultades a la cadena. Buen ejemplo de las nuevas dificultades económicas es lo ocurrido en el municipio de Alcorcón.
El ayuntamiento de esta localidad madrileña, entonces gobernada por el PSOE adjudicó el 20 de diciembre de 2010 a la Cadena SER un contrato de servicio de publicidad institucional, formalizado el 3 de enero siguiente, por 197.520,28 euros (167.390,07 euros sin IVA). Tras ganar las elecciones el Partido Popular, el nuevo ejecutivo local estuvo negociando varios meses con la radio del grupo PRISA para resolver el contrato, algo que se logró en septiembre de 2011 y supuso un ahorro de 40.000 euros.
Según han explicado fuentes del Ayuntamiento de Alcorcón a Periodista Digital, el contrato fue con SER Madrid Oeste, que cubre la zona de la Comunidad de Madrid en la que se encuentra dicho municipio. No se contrataron campañas concretas de publicidad, sino un contrato anual para la inclusión de cuñas, cuya difusión decidía libremente en cada momento el consistorio. No se emitía la misma cantidad cada mes, sino que difundían en mayor o menor cantidad según le interesara al consistorio en cada momento.
Cuando el ‘popular’ David Pérez llegó a la alcaldía, una de las primeras medidas que se toman es la resolución de los contratos de publicidad institucional con la SER y otros medios, como el periódico ‘A pie de calle’. Las fuentes municipales han explicado que están en contra de los convenios con los medios para no hipotecarles a depender de una publicidad municipal y evitar también al Ayuntamiento a poner en ellos una publicidad que tal vez después no se tenga. Al resolver los contratos, cesa la relación y supone un ahorro para el consistorio.
En algunos casos la resolución fue posible con una negociación sencilla, alcanzando rápidamente un acuerdo por el cual se facturaba la publicidad anterior y no se ponían más anuncios. Pero con la emisora de PRISA no fue así y el proceso se alargó más tiempo. El fin del contrato tan sólo afectó al último trimestre del año. Según las fuentes municipales, desde la SER Madrid Oeste les decían que no dependía sólo de ellos y que tenían que tratarlo con su dirección en Madrid, en la calle Gran Vía. El acuerdo se cerró en septiembre y se dejó sin efecto el contrato para el resto del año. Esto supuso para las arcas municipales un ahorro de algo más de 40.000 euros.
«NO HAY DINERO PARA PAGAR A LA GENTE QUE QUIERE IRSE»
Estas circunstancias han mermado las cuentas de la emisora y han enrarecido, según ha podido constatar Periodista Digital, el ambiente en la sede central de Gran Vía 32.
Un nuevo ERE, como se ha llegado a rumorear, está descartado: una compañía como Prisa que ya ha sufrido un Expediente de Regulación de Empleo no puede convocar otro hasta dentro de 18 meses, tal y como marca la Ley. Lo que ocurre es que, ante tal panorama, se está dando la circunstancia de que varios trabajadores que han solicitado la baja voluntaria se han encontrado con que la empresa no tiene liquidez a día de hoy para pagarlas. Así lo ha explicado un trabajador de la SER, que ha pedido mantener el anonimato, a PD:
«No hay dinero para pagar a la gente que quiere irse»
Las bajas voluntarias en el seno de Prisa ofrecían unas condiciones de 45 días por año trabajado, motivo por el cual algunas personas -entre las que se encuentra gente que tan sólo lleva unos cinco años trabajando en SER- han decidido acogerse a ellas.
La publicación del informe con los datos sobre los resultados de la compañía, depositado ante la CNMV, que desvelaban los emolumentos del consejero-delegado de la compañía, Juan Luis Cebrián–La entrada de Liberty en el capital de Prisa fue un negocio redondo para Cebrián: se embolsó 7,9 millones de euros por el éxito de la operación–ha aumentado el malestar entre aquellos a los que ahora les dicen que no hay dinero para pagar dichas bajas.
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