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El presentador de Más de Uno, Carlos Alsina, ha reflexionado en su editorial sobre el juicio al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por un presunto delito de revelación de secretos en la filtración de datos de la pareja de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.
Alsina ha hecho un símil con las novelas detectivescas y los principios que suelen cumplir. Incide en que “el culpable ha de ser uno de los personajes conocidos por los lectores” —el fiscal o alguno de los testigos que han declarado—, aunque recuerda que, en este caso, al ser un juicio, solo “trata de si ese culpable es García Ortiz o no lo es; si el crimen —perdón, la filtración— queda impune”.
“Algo sí ha quedado comprobado. La fuente, o las fuentes aludidas por los periodistas —no se sabe si es una misma persona o pueden ser varias—, eran conscientes de que, al revelar ese correo confidencial, incurrían en un ilícito. Ayer declaró el periodista Campos sobre su fuente: contó que era una persona que tiene despacho, que le mostró el correo y le dejó que lo copiara, pero que luego le retiró el permiso para difundirlo porque sabía que podía meterse en problemas. Problemas legales si aireas algo que estás obligado a preservar. El periodista no está obligado, pero el fiscal, da igual el rango que tuviera, sí”.
Pero hay otro detalle que resalta Alsina sobre los hechos que han quedado comprobados hasta el momento en el juicio, y es el papel del fiscal general de Sánchez en la redacción de la nota pública.
Destaca que, cuando García Ortiz dictó el contenido, todavía no se había producido ninguna filtración ni publicación sobre el caso en ningún medio.
“Y algo más ha quedado comprobado y admitido por los protagonistas: la noche del 13 de marzo de 2024, cuando todavía ningún medio había publicado ni el correo del abogado ni entrecomillados de ese correo —ciertamente, se han cometido dos delitos fiscales—, cuando aún ningún medio lo había publicado, el fiscal general estaba dictando a su jefa de prensa un pasaje de ese correo confidencial para que lo incluyera en una nota pública”.
Por último, lanza dardos a El Plural y a algunos periodistas y fiscales por sus acciones y testimonios, en especial el de un periodista que afirmó que su fuente era alguien muy solvente de la Fiscalía de la Comunidad de Madrid. “¿El secreto profesional no era secreto y sin pista alguna?”.
“A primera hora de la mañana alguien enviará —no se sabe quién— una captura de ese correo para que la publique El Plural. Se le envía para que la publique, y El Plural la publica. Periodismo de investigación”.
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