La cuestión comienza a ponérsele mucho más que de color hormiga al Gobierno Sánchez.
En la noche del 19 de diciembre de 2024, el periodista Vicente Vallés, director y presentador de Antena 3 Noticias, diseccionó hasta la saciedad el quién es quién en la filtración del famoso correo de Alberto González Amador, novio de Isabel Díaz Ayuso y cómo se intentó de manera artera que el entonces líder del PSOE en la Asamblea de Madrid, Juan Lobato, soltase la bomba tal cual venía de la Fiscalía General del Estado.
Y es que cada vez son más los nombres que se van uniendo a esta ceremonia de la confusión.
Así lo reprodujo Vicente Vallés:
Recordarán que el pasado mes de marzo se filtró a los medios un email con esa negociación entre el novio de Ayuso y la Fiscalía. Incluía datos privados que una autoridad pública tiene terminantemente prohibido hacer públicos. Pero se hicieron públicos y ahora se investiga quién es el responsable de esa filtración. Pues bien, el informe de la Guardia Civil señala que ese email estaba en el Palacio de la Moncloa antes de que se publicara en los medios, porque cita a dos altos cargos de la Presidencia del Gobierno. En las 32 páginas del informe aparece mencionado el que entonces era secretario de Estado de Comunicación, Francesc Vallés, que envió varios mensajes al entonces líder del PSOE madrileño, Juan Lobato.
También se cita a Ion Antolín, entonces director de Comunicación del PSOE, que acaba de ser nombrado secretario de Estado de Comunicación en Moncloa. Antolín contactó con el principal colaborador del propio Lobato. Otro nombre es el de Pilar Sánchez Acera, entonces jefa de gabinete de Óscar López, quien a su vez era el jefe de gabinete de Pedro Sánchez y que hoy es ministro y líder de los socialistas madrileños en sustitución precisamente del dimitido Juan Lobato. Sánchez Acera fue quien envió a Lobato el email con los datos privados del novio de Ayuso. Y también aparece citada la directora de Comunicación de la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, que antes había sido portavoz del gobierno. No son bulos, son los datos de un informe de la Guardia Civil.
Para el presentador, resultó esencial ver los mensajes que salieron tras el volcado del teléfono de Juan Lobato:
En este punto es interesante detenerse en los mensajes que se han obtenido del volcado del teléfono móvil de Juan Lobato. El dimitido líder del PSOE madrileño le dice a su director de gabinete y a una diputada de su partido que Pilar Sánchez Acera le ha pedido que saque, que muestre en la Asamblea de Madrid, el email de la Fiscalía, que aún no ha salido en los medios, pero que lo saque yo, en referencia a Lobato. Y añade Lobato, no puede ser. A lo que su director de gabinete le responde, no lo hagas. Y apunta que el secretario de Estado de Comunicación, el director de comunicación del PSOE y la directora de comunicación de la Ministra de Vivienda le han escrito con lo mismo Pero hay más. La Guardia Civil considera aprobado que tanto Moncloa, como el PSOE nacional, como el PSOE de Madrid, estarían coordinados para dar una respuesta conjunta sobre este asunto.
También consideró relevante el mensaje que el jefe de gabinete de Lobato le envió a este:
Y es interesante esta otra reflexión que hace el director de gabinete del PSOE en la Asamblea madrileña, dando a entender a Lobato que debe mantenerse al margen. El mensaje es este que van a ver.
El texto en cuestión fue este:
Juan, dice, en Moncloa y en Ferraz quieren el máximo ruido y jaleo para tapar el máximo posible las elecciones de Cataluña y que no hay presupuestos. Continúa, Ayuso seguirá viva y en pie la semana que viene, tú también jueves a jueves dando la cara ante ella, se refiere en la Asamblea de Madrid. Más tarde que pronto volverá la amnistía, la autodeterminación, la consulta, Koldo, las elecciones en Cataluña que van a ser como un Gran Hermano VIP y tú, le dice, seguirás en tu escaño y recorriendo la Comunidad de Madrid. La respuesta de Lobato es escueta pero rotunda, dice sí.
Vallés recordó que Lobato no las tenía todas consigo y quiso protegerse acudiendo a la notaría:
Hace unas semanas Juan Lobato fue a la notaría para dejar constancia de dónde sale el email que él enseña en la Asamblea de Madrid. Lobato quiso protegerse y esa decisión que tomó provocó un enfado sideral en Moncloa que provocó a su vez la dimisión de Lobato. Ocurrió la última semana del mes de noviembre. Hoy conocemos que la Guardia Civil considera que todas esas personas, Juan Lobato, Pilar Sánchez Acera, Francesc Vallés, Laura Sánchez de Espada y Ion Antolín. Todos ellos cargos, o bien de Moncloa o bien del PSOE, tuvieron conocimiento de ese email con datos privados del novio de Ayuso antes de que fuera publicado en los medios.
Además, los investigadores creen que Francesc Vallés podría tener un, dicen textualmente, rol superior de coordinación respecto a la información que se maneja sobre la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid.
EL BORRADO DEL TELÉFONO DEL FISCAL GENERAL DEL ESTADO
Para Vallés hubo un hecho más que sospechoso, el de que no apareciesen mensajes en el terminal del fiscal general del Estado los días clave:
El teléfono móvil de Juan Lobato no es el único que ha analizado la UCO de la Guardia Civil. También ha accedido al contenido del teléfono móvil del fiscal general del Estado que está imputado por este caso. Y es llamativo lo que han localizado. Han encontrado, según palabras textuales de la Guardia Civil, cero mensajes entre el 8 y el 14 de marzo de 2024, justo los días en los que ocurrieron estos hechos. Como es difícil de creer que Álvaro García Ortiz no hubiera ni enviado ni recibido mensajes durante toda una semana, hoy la Fiscalía ha intentado justificar ese hecho tan extravagante diciendo que el borrado de mensajes es un procedimiento habitual por cuestiones de seguridadl. Pero los mensajes sí estarán en los móviles de quienes los recibieron. Resulta interesante recordar aquí un hecho significativo que se produjo en la sede de la Fiscalía justo cuando los agentes de la Guardia Civil registraban el despacho del fiscal general del Estado, porque un fiscal, Salvador Viada, dijo haber visto al fiscal general y a su número 2 manipular un teléfono móvil. Hace 10 días ese fiscal denunció los hechos ante el Tribunal Supremo.
Se mostró convencido de que Álvaro García Ortiz eliminó esos mensajes:
Que el fiscal general borró mensajes es seguro, lo que está por averiguar es si lo hizo delante de los miembros de la Guardia Civil o en otro momento. Aquel registro y el posterior informe irritaron tanto al fiscal general que, utilizando a otra institución pública, a la Abogacía del Estado, acusó a la Guardia Civil, a la UCO, de irregularidades, omisiones e inferencias indebidas.
Como ven estamos ante una sucesión de situaciones inéditas en nuestra historia. Nunca antes un juez ordenó a la Guardia Civil registrar el despacho del fiscal general. Nunca antes un fiscal general había sido imputado por el Tribunal Supremo. Nunca antes un fiscal general se había mantenido en su puesto sin dimitir ante un hecho tan grave. Y nunca antes dos instituciones del Estado de Derecho, como la Abogacía del Estado y la Fiscalía General, habían cargado contra otra institución del Estado de Derecho, como es la Guardia Civil, en labores de policía judicial, a las órdenes del juez del Tribunal Supremo. Últimamente todo lo que pasa en España es inédito.