Más información
Antonio Maestre, el creador de Miguel Lacambra, tiene dos ocupaciones últimamente: acudir presto y dispuesto a ocupar su puesto de tertuliano junto a Antonio García Ferreras, que últimamente le convoca con mucha asiduidad, que más triste es robar, y lamentar en público que el fascismo impida a los suyos leer(le).
Así es. El fascismo no soporta que Maestre publique sus libros (quizá quién tiene algo que decir también es la buena literatura) y el tertuliano de la extrema izquierda ha querido presentarse ante su parroquia como una especie de objetivo de la Inquisición del siglo XXI. Si antes quemaban libros en la pira funeraria, ahora se estropean unas cuantas páginas de un ejemplar de la Casa del Libro.
«El fascismo siempre ha sido de quemar libros. Me acaban de enviar esta foto de @LaCasaDelLibro de Gran Vía. Así se han encontrado uno de mis libros. El fascismo no quiere que me lean», lamentaba Maestre.
Cinco páginas arrugadas a cambio de cinco mil tuits de apoyo
Afortunadamente para él, si Paris bien vale una misa, cuatro o cinco páginas arrugadas bien merecen el aliento y el ánimo de los suyos.
El ‘ejército’ de Maestre acudió raudo a mostrarle su apoyo. Si alguno decía que no se lo había leído no pasaba nada, porque acto seguido añadía que ahora iría a comprarlo mucho antes de lo que tenía previsto. Por combatir al fascio, lo que sea.
Más en Partidos Políticos
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home