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Lo que quizá echen más en falta son las ‘sobrinas‘.
No hay opción alguna de que les metan putas en la celda esta noche.
Y seguro que ambos echan en falta a Pedro Sánchez.
José Luis Ábalos y Koldo García se despiden del 2025 de una forma que nunca imaginaron hace tan solo un mes.
Desde el 27 de noviembre de 2025, ambos se encuentran recluidos en la prisión de Soto del Real, en Madrid, tras ser detenidos en prisión provisional sin posibilidad de fianza por orden del magistrado del Tribunal Supremo Leopoldo Puente.
Lo que comenzó como una investigación sobre supuestas comisiones irregulares en contratos de mascarillas durante la pandemia se ha transformado en una pesadilla judicial que los mantiene tras las rejas mientras se vislumbra un futuro procesal cada vez más sombrío.
La Fiscalía reclama 24 años de prisión para el exministro y 19 años y medio para su exasesor, mientras que las acusaciones populares piden 30 años para ambos.
Esta noche, cuando millones de españoles se reúnan con sus familias para despedir el año con champán y las tradicionales doce uvas, Ábalos y Koldo vivirán una Nochevieja radicalmente diferente. Compartirán celda en el módulo 13 de Soto del Real, donde la dirección del centro penitenciario ha preparado una programación especial con el fin de hacer más llevadera esta fecha tan significativa para cualquier recluso.
Sin embargo, la cruda realidad de pasar el último día del año entre rejas, lejos de sus seres queridos y con un futuro judicial incierto, convierte esta celebración en algo profundamente alejado de lo que cualquier ciudadano disfrutaría en libertad.
La cena especial y las restricciones
La dirección de Soto del Real ha elaborado un menú más elaborado que lo habitual para la cena de Nochevieja. Los internos, entre ellos Ábalos y Koldo, podrán degustar langostinos, cordero y dulces navideños, aunque la ración será austera: apenas cuatro langostinos por persona. Este esfuerzo por parte de la administración penitenciaria busca humanizar una noche que, si no fuera así, sería indistinguible de cualquier otro día entre rejas. La cena se servirá a la hora habitual, sin alteraciones en los horarios regulares que rigen la vida carcelaria.
Sin embargo, hay una restricción que ha sorprendido incluso a los periodistas que siguen esta historia: no habrá alcohol bajo ninguna circunstancia. Ni una gota de espumoso, vino o cerveza. Según un funcionario consultado por los medios, esta norma es inquebrantable y se aplica a todos los internos por igual, sin distinción alguna. Lo que para muchos resulta impensable en una Nochevieja española —celebrar sin un brindis— aquí es una realidad innegable. El funcionario ha desmentido cualquier posibilidad de excepción, tildando como «leyenda urbana» la idea de que pudiera haber alcohol disponible durante estas festividades.
Las uvas en bolsa y la batalla por la televisión
Las doce uvas tradicionales llegarán a las celdas, aunque no como suele ser habitual. Los internos las recibirán en una bolsa de plástico y deberán comérselas dentro de su celda después del recuento nocturno. No habrá oportunidad para disfrutar ese momento rodeados de familia ni viendo las Campanadas desde la Puerta del Sol; será un acto solitario o compartido forzosamente con el compañero de celda. Esta medida responde a protocolos penitenciarios diseñados para evitar que los internos utilicen las uvas como excusa para movimientos no autorizados o contrabando.
Uno de los aspectos más curiosos de esta Nochevieja carcelaria es la competencia por acceder a las televisiones con el fin de ver las Campanadas. Según testimonios recientes de presos que han salido recientemente de Soto del Real, algunos internos cuentan con televisores en sus celdas; esto genera una competencia callada pero palpable por encontrar un buen lugar desde donde seguir la retransmisión. Ábalos, quien pasa gran parte del día viendo televisión en su celda, seguramente será uno de los que busque asegurarse un acceso privilegiado a la pantalla. En cuanto a Koldo, prefiere limitar su tiempo frente al televisor; aun así, el evento especial como las Campanadas merece atención incluso para quienes suelen evitar este tipo de entretenimiento.
El horario especial y las actividades
Antes de las 22:00 horas, todos los internos estarán confinados en sus celdas. La dirección de Soto del Real ha organizado actividades especiales durante la tarde: habrá un bingo al que podrán asistir los reclusos y música pachanguera sonando a través del sistema megafónico del centro. Se trata de iniciativas sencillas pero significativas dentro del entorno carcelario; buscan romper la monotonía diaria y ofrecer algo entretenido en una fecha tan emotiva.
El ambiente fuera del penal es helador. La sierra madrileña está cubierta por nieve y las temperaturas son especialmente frías durante estas últimas horas diciembre. Ábalos ha solicitado a su familia ropa abrigada, mantas y prendas térmicas; esto es necesario ya que aunque Soto del Real es considerada una de las mejores instalaciones penitenciarias españolas, no ofrece el confort al que alguien acostumbrado a vivir con lujos podría aspirar. La almohada es demasiado fina y el retrete abierto dentro de su celda —que apenas cuenta con diez metros cuadrados— genera una falta total de intimidad difícilmente tolerable; además, el frío penetra implacablemente los pabellones.
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