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ENCUESTAS

Medio millón de votantes abandonan al PSOE para irse al PP o a VOX

Los sondeos muestran un traslado significativo de votantes socialistas hacia el bloque conservador, donde Vox se establece como la tercera fuerza, ganando terreno entre los jóvenes y las clases populares

Periodista Digital 27 Ene 2026 - 06:30 CET
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El panorama electoral en España está dando un vuelco radical.

Alrededor de 660.000 votantes que respaldaron al PSOE en 2023 han optado por otras formaciones, distribuyéndose casi equitativamente entre el Partido Popular y VOX.

Esta migración de votos representa una de las reconfiguraciones más notables del mapa político español en los últimos diez años, consolidando una tendencia que, aunque comenzó de manera tímida tras las elecciones de julio de 2023, ahora se intensifica con preocupación para los socialistas.

Aunque sigue liderando las encuestas, la caída acumulada desde las últimas generales supera los cinco puntos porcentuales.

Por su parte, el PP se consolida en torno al 33%, recuperando el liderazgo en algunos sondeos, mientras que VOX ha alcanzado el 17,7%, creciendo más de cinco puntos respecto a 2023. La suma del bloque conservador ya asciende al 40,7%, superando ampliamente al gobierno de coalición, que apenas alcanza el 38,9%.

Lo más revelador es la dirección a la que se desplazan esos votantes socialistas descontentos. Según el análisis sobre transferencias electorales, un 4,1% de los votantes del PSOE en 2023 se inclinaría ahora por el PP, mientras que un 4,8% optaría por VOX.

Aunque estas cifras pueden parecer modestas en términos porcentuales, traducidas a números absolutos representan cientos de miles de electores que han dejado atrás la formación liderada por Pedro Sánchez. Este fenómeno es especialmente evidente en regiones como Extremadura, donde el PSOE sufrió su peor resultado en las recientes elecciones autonómicas, lo que permitió a Vox negociar su entrada en el gobierno regional con la popular María Guardiola.

VOX consolida su ascenso entre jóvenes y trabajadores

El crecimiento de VOX va más allá de simplemente atraer a votantes socialistas. La formación encabezada por Santiago Abascal está experimentando una transformación significativa en su base electoral, convirtiéndose en una seria alternativa a los partidos clásicos. Uno de cada cuatro jóvenes entre 18 y 24 años considera votar a VOX, posicionándose como la primera fuerza dentro de este grupo demográfico. Esta cifra es casi equivalente a la suma combinada del PP (14,1%) y el PSOE (12,9%) en ese mismo segmento.

El fenómeno es aún más marcado entre los hombres jóvenes. El 36,4% de los varones de 18 a 24 años muestra simpatía hacia Abascal, frente al 13,2% de chicas en el mismo rango de edad. No obstante, lo verdaderamente significativo es que VOX también está logrando captar apoyo entre las mujeres jóvenes: ha pasado del 7% en 2023 al 20% actualmente. Esta expansión hacia un electorado femenino representa un cambio estratégico relevante, dado que históricamente la formación de Abascal ha sido criminalizada por el feminismo oficial por no comulgar con sus concepciones ideológicas sobre la seguridad de las mujeres, la violencia doméstica o la defensa del derecho a la vida.

Sin embargo, el crecimiento de VOX no se limita solo a los jóvenes. La formación está penetrando con fuerza entre la clase trabajadora y aquellos con rentas bajas, un ámbito que durante décadas había sido bastión del PSOE. Según datos recientes, VOX ya es la segunda fuerza entre quienes se consideran clase baja o pobre, con un 20% de intención de voto, solo superado por el PSOE. Entre los trabajadores en general ha crecido del 13% en 2023 al actual 20%. Este cambio estratégico comenzó durante el verano de 2024 cuando VOX decidió romper con los gobiernos del PP en varias comunidades autónomas para pasar a la oposición; este movimiento coincidió con la elección de Abascal como presidente de Patriotas, un movimiento internacional vinculado a partidos reformistas del actual sistema político e institucional.

Los expertos apuntan que esta expansión hacia las clases populares responde a mensajes simples fundamentados en el miedo y la frustración. Las generaciones más jóvenes sienten que la democracia «no les resulta útil» para acceder a vivienda digna o empleos estables con buenos salarios y servicios públicos adecuados. Cuando esta desconfianza hacia el sistema se generaliza, los partidios tradicionales que se han alternado en el poder y que por tanto son responsables de ese deterioro ven perder apoyos. VOX ha sabido capitalizar esta frustración con particular éxito entre trabajadores manuales y personas desempleadas, sectores que históricamente habían apoyado a la izquierda.

El viacrucis electoral de Sánchez en el mapa autonómico

El desgaste del PSOE no es sólo una cuestión abstracta reflejada en encuestas nacionales; tiene manifestaciones concretas en las elecciones autonómicas. Extremadura fue solo un primer aviso. En las recientes elecciones autonómicas celebradas allí, el PSOE logró su peor resultado en años, lo que permitió a VOX negociar su entrada al gobierno regional junto al PP. Este resultado no fue una simple anomalía; refleja tendencias nacionales amplificadas en territorios específicos.

El calendario electoral autonómico próximo presenta desafíos significativos para los socialistas. En regiones como Aragón, Castilla y León y Andalucía, deberán demostrar si pueden frenar esta fuga de votos o si esta tendencia se afianza aún más. En Castilla y León ya gobierna el PP en minoría yua que está a 10 escaños de la mayoría absoluta, sin embargo, el crecimiento de VOX podría alterar los equilibrios políticos existentes. Por su parte, Andalucía ha sido tradicionalmente un bastión socialista durante décadas pero ahora enfrenta vulnerabilidades crecientes. Aragón representa otro territorio donde aún hay presencia izquierda pero donde VOX está ganando terreno rápidamente.

Estos comicios autonómicos actúan como laboratorios electorales donde probar nuevas estrategias políticas antes del gran evento nacional. El rendimiento del PSOE aquí será crucial para determinar si este cambio hacia PP y Vox es temporal o estructural. Si esta tendencia continúa afianzándose durante las autonómicas, podría replicarse con mayor intensidad ante unas futuras elecciones generales.

El PP mantiene su posición, pero con grietas internas

Mientras el PSOE enfrenta su desmoronamiento y VOX sigue creciendo, el PP se mantiene como la formación más votada según muchos sondeos, rondando alrededor del 33%. Sin embargo, esta aparente fortaleza oculta una realidad más compleja: aunque recibe votos provenientes del desencanto socialista también está perdiendo apoyo hacia VOX dentro su propio electorado. Según análisis sobre transferencias electorales, aproximadamente un 16,6% de los votantes del PP en 2023 ahora optaría por VOX.

Esta preferencia por el partido de Santiago Abascal supone un motivo serio de preocupación para los populares porque afecta segmentos clave dentro su base electoral: hombres jóvenes, trabajadores y población rural. El PP intenta sostenerse como partido viable para gobernar; sin embargo la presión constante desde la derecha ejercida por Vox no cesa. La combinación entre ambos partidos ya alcanza hasta un 50,7% según algunos sondeos lo cual indica que podrían gobernar cómodamente bajo unas hipotéticas elecciones generales pero con una composición política muy diferente a la actual.

La fidelidad de voto en VOX es notablemente superior comparada con PP y PSOE lo cual implica que sus votantes son más difíciles reconquistar una vez abandonan sus formaciones anteriores. Este aspecto estructural podría explicar por qué su crecimiento resulta más persistente y menos reversible frente a fluctuaciones típicas observadas entre otros partidos.

El desconcierto en la izquierda y la crisis de Sumar

Mientras tanto PP y Vox avanzan sin freno alguno; la izquierda atraviesa un desconcierto total. Sumar, responsable por facilitar la investidura Sánchez está colapsando. Menos del 50% (46,3%) de sus votantes anteriores repetirían apoyo hoy día; mientras que un notable porcentaje (24,5%) optaría ahora por Podemos; sólo un pequeño porcentaje (9%) volvería al PSOE mientras otros (16%) estarían indecisos o absteniéndose . La formación liderada por Yolanda Díaz ha visto caer sus cifras desde un 12%, hasta apenas alcanzar actualmente alrededor del 7% según últimas encuestas.

Este desplome dentro Sumar no favorece precisamente al PSOE pues dicho apoyo parece redistribuirse mayormente entre abstención e indecisión además pequeñas cuotas hacia otras formaciones políticas alternativas. Así pues, el gobierno de ultraizquierda que teóricamente debería estar consolidado tras la investidura de Sánchez sin haber ganado las elecciones, aparece reflejado cada vez más frágil e incluso desconectado del los problemas reales.

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