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José Luis Rodríguez Zapatero no se detiene ante lo inesperado.
Apenas Leire Díez, conocida en los círculos del PSOE como la fontanera, dejó la prisión, el expresidente del Gobierno puso en marcha una operación sutil.
Envió a Juan Manuel Serrano, quien fue jefe de gabinete de Pedro Sánchez, a una cafetería en Madrid para interesarse por su situación y, sobre todo, averiguar cómo podía ayudarla el partido y sus dirigentes.
Este encuentro, que se prolongó más de una hora a las 8:45 de la mañana cerca de El Pirulí, tenía como fin tranquilizarla y prevenir filtraciones perjudiciales.
Díez llegó inquieta, intentando pasar desapercibida. Por su parte, Serrano, con dos teléfonos móviles sobre la mesa, le transmitió mensajes acordados con Zapatero.
Le aconsejó que «no hiciera ruido, que evitara los medios y mantuviera la calma».
Al terminar la reunión, Serrano se comunicó desde su coche con el expresidente para informarle sobre lo discutido. Zapatero le agradeció el gesto y confirmó que la secretaría de Organización del PSOE, liderada por Rebeca Torró, respaldaba esta maniobra. Esta exclusiva del periodista Alejandro Entrambasaguas revela cómo el partido cuidaba tanto su bienestar como el manejo de posibles crisis informativas.
Antecedentes de una red bajo lupa
La detención de Leire Díez tuvo lugar en diciembre durante una macrooperación llevada a cabo por la Audiencia Nacional, bajo la dirección del juez Antonio Piña. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil investiga presuntos amaños en contratos públicos relacionados con empresas como ENUSA, Correos o la SEPI. Se le atribuyen delitos como tráfico de influencias, prevaricación, malversación y organización criminal, que también involucran al expresidente de la SEPI Vicente Fernández y al socio de Santos Cerdán, exnúmero tres del PSOE. La redada incluyó registros en ministerios y domicilios privados.
Serrano, considerado un hombre leal a Sánchez, dejó un panorama complicado en Correos antes de pasar por la SEITT y finalmente recalar en Arcamo, dedicado al hidrógeno verde. Su participación en esta reunión subraya la inquietud dentro del PSOE: saber qué información poseía Díez para proteger al partido. Fuentes cercanas indican que este plan comenzó a gestarse entre el 16 y el 19 de diciembre, cuando las investigaciones judiciales avanzaban rápidamente.
Díez ya había sido mencionada en investigaciones anteriores. En abril de 2024, mantuvo un encuentro en la sede de Ferraz con figuras como Santos Cerdán y Antonio Hernando, entre otros. Durante esa reunión ofreció audios sobre supuestos espionajes perpetrados por la «policía patriótica» contra Sánchez y su familia, incluyendo negocios relacionados con saunas del suegro del presidente. Ante el juez Arturo Zamarriego, Cerdán admitió haber tenido dos encuentros pero negó haber recibido encargos o materiales. Por su parte, Hernando corroboró su breve presencia —unos 20 minutos— y que consultó con la abogada del PSOE antes de presentar los audios ante la Audiencia Nacional.
Consecuencias en el tablero político
Esta jugada por parte de Zapatero complica aún más la situación dentro del PSOE. El partido está inmerso en el escándalo conocido como el caso Koldo, donde figura clave como Cerdán pasó meses tras las rejas. La UCO ya ha establecido vínculos previos entre él y Díez, lo que contradice sus declaraciones iniciales. La oposición, encabezada por el PP, exige aclaraciones sobre si Sánchez estaba al tanto de estas gestiones.
Aunque habitual en campañas socialistas, Zapatero ha estado ausente en actos recientes como los celebrados en Extremadura en diciembre pasado. Su historial relacionado con Venezuela —incluyendo reuniones con familiares políticos vinculados al régimen— añade más tensión al escenario actual. Los registros realizados en la aerolínea rescatada con fondos públicos han despertado sospechas sobre prácticas irregulares.
El encuentro con Díez podría verse como un intento por gestionar daños; sin embargo, tiene un aire a cortafuegos. Si ella posee información adicional sobre influencias relacionadas con contratos o audios comprometidos, el PSOE podría enfrentar semanas intensas por delante. Por su parte, Serrano se ha distanciado: «Estoy fuera de la política desde hace dos años y no quiero líos».
En cifras concretas, esta operación contra Díez incluyó:
- Tres imputados principales: Díez, Fernández y un socio de Cerdán.
- Múltiples registros: ENUSA, Correos, SEPI y ministerios.
- Delitos implicados: Tráfico de influencias (el principal), prevaricación, malversación y organización criminal.
Para finalizar, es curioso señalar que la cafetería elegida para este encuentro está situada a escasa distancia de El Pirulí, ese faro madrileño que ilumina encuentros secretos. Cabe recordar que Díez y Fernández coincidieron en ENUSA entre 2018 y 2019 justo cuando Sánchez asumió La Moncloa. Mientras tanto, Zapatero continúa tejiendo redes; esta vez todo parece tener un aroma matutino a café.
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