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Imaginemos la situación: es viernes, son las once de la mañana y siete ministros del Gobierno de Pedro Sánchez aparecen repentinamente en sus localidades natales para un acto fugaz. Después, agenda libre hasta el lunes. ¿Es esto una mera casualidad o una astuta planificación para disfrutar de un puente a costa del contribuyente? La sospecha ha estallado en redes sociales y medios de comunicación, generando críticas que califican esta situación como «caraduras sin fronteras».
Aunque esta práctica no es novedosa, la coincidencia de tantos ministros en un solo día ha encendido las alarmas. De acuerdo con las agendas oficiales, la mayoría realizó una única actividad oficial, justo al inicio del fin de semana en su comunidad. Los desplazamientos, al ser considerados oficiales, son sufragados por los ciudadanos. El patrón se repite: una breve comparecencia matutina y luego, presumiblemente, un merecido descanso familiar sin necesidad de abrir la cartera.
El desfile de los regresos exprés
Vayamos al grano sobre lo ocurrido ese viernes. Aquí está un resumen claro de los involucrados y sus breves intervenciones:
- Milagros Tolón (Educación, natural de Toledo): única cita a las 10:00 en el CIFP Condestable Álvaro de Luna, en Illescas. Ni más ni menos.
- Jordi Hereu (Industria y Turismo, oriundo de Barcelona): visitas institucionales en Montblanc (Tarragona) durante la mañana. Agenda despejada después.
- Ángel Víctor Torres (Política Territorial, canario): intervención temprana en Canarias Radio. Su caso es notable por antecedentes: 23 viajes oficiales a Canarias en nueve meses de 2024, ahorrándose cerca de 70.000 euros en tres años gracias a subvenciones aéreas.
- Ernest Urtasun (Cultura, barcelonés): reunión en la Delegación del Gobierno en Cataluña sobre un festival cinematográfico ambiental.
- Diana Morant (Ciencia, valenciana): visita a la empresa Arkadia Space en el aeropuerto de Castellón, Benlloc.
- Ana Redondo (Igualdad, vallisoletana): reunión institucional en la Delegación de Castilla y León.
- Elma Saiz (Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, pamplonesa): intervención en la presentación de un informe en el Palacio de Congresos Baluarte, Pamplona. Única actividad del día.
En la mayoría se observa un solo acto. Como si dijeran: «Trámite cumplido, ahora a casa». Y todo esto ocurre lejos de Madrid, en sus lugares natales, con vuelos o trenes costeados por el erario.
Antecedentes: un vicio recurrente en La Moncloa
Este fenómeno no aparece por arte de magia. El Gobierno ha sido sorprendido realizando dinámicas similares anteriormente. Ángel Víctor Torres ha acumulado viajes canarios que se extienden hasta el fin de semana, justificados por eventos mínimos. No es algo exclusivo del PSOE; gobiernos anteriores también han coordinado agendas para facilitar regresos familiares. Sin embargo, el volumen —siete ministros en un solo día— y el contexto actual, marcado por tensiones sobre transparencia y gasto público, convierten este asunto en dinamita política.
Es legal, sí; pero plantea dudas importantes. Organizar actos territoriales es parte del cargo ministerial, pero ¿es realmente necesario agruparlos un viernes para realizar solo uno? Las críticas apuntan a un uso abusivo: eficiencia nula y ahorro personal máximo. En las redes sociales no paran de surgir memes y tuits como «De Madrid al cielo… pasando por el erario público». El PP y Vox ya han comenzado a exigir explicaciones sobre cómo se organizan estas agendas.
Consecuencias: ¿malestar ciudadano o ruido pasajero?
El impacto resuena en medio de una crisis de confianza generalizada. España navega por aguas turbulentas: debates sobre prostitución, subidas del SMI y tensiones autonómicas están a la orden del día. Este episodio intensifica la percepción de una clase política desconectada, donde los ciudadanos ajustan su cinturón mientras los ministros vuelan gratis hacia casa. Esto podría provocar una mayor revisión sobre las agendas ministeriales e incluso auditorías o normas sobre actos «exprés».
Desde una perspectiva política, esto desgasta al Ejecutivo. En un clima preelectoral como este, cualquier atisbo de privilegio tiende a viralizarse rápidamente. ¿Cuál ha sido la respuesta del Gobierno? Hasta ahora ha reinado el silencio oficial; sin embargo, la presión mediática va in crescendo. Si se repite esta situación, el coste reputacional será aún mayor.
Por último, algunos datos curiosos: Torres no viaja solo; sus escapadas canarias durante 2024 superaron las vacaciones oficiales acumuladas por un diputado. Por otro lado, Tolón y Saiz, con su único acto cada uno, representan bien esa filosofía del «mínimo esfuerzo para obtener máximo beneficio». Y mientras tanto, Pedro Sánchez clausuraba un congreso en Bilbao sin ningún puente aparente que lo justificara. ¿Coherencia selectiva? En definitiva, habrá que seguir muy atentamente la próxima agenda ministerial.
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