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Ángel Víctor Torres, actual ministro de Política Territorial, llegó a Madrid el 15 de junio de 2021 con una agenda oficial que escondía mucho más de lo que parecía.
Ese día, mientras participaba en una cena de Estado con los Reyes, se encontró con José Luis Ábalos, entonces ministro de Transportes, y su asesor Koldo García.
Esta reunión coincidió exactamente con el momento en que Koldo estaba gestionando el alquiler de un piso en el barrio de Tetuán, destinado a una «reunión» que, según los WhatsApp filtrados, involucraba prostitutas.
Al día siguiente habría otra cita en el Ministerio y por la tarde, fotos de mujeres fueron enviadas a Ábalos junto a detalles sobre pagos por un total de 333 euros.
Los mensajes, accesibles para periodistas como Jorge Calabrés y David Vicente del medio El Español, retratan una discreción absoluta.
Koldo describe el apartamento como «es una mierda pero discreto«, ideal para una calle sin salida. Ábalos se encarga de coordinar la recogida a las 20:30 y confirma el pago a «A». Torres había organizado este encuentro días antes: «Nos vemos mañana nosotros«, escribe el 14 de junio, recibiendo como respuesta besos virtuales por parte de Koldo. Curiosamente, la agenda oficial de Torres deja los días 16 y 17 de junio vacíos, lo que parece ser perfecto para estos planes clandestinos.
Conexiones que van más allá de 2021
La relación entre Torres, Ábalos y Koldo no se limita a ese periodo. En febrero de 2022, compartieron una cena en la residencia oficial de Torres en Las Palmas, junto al constructor José Ruz, dueño de Levantina Ingeniería. Solo cuatro días después, la empresa de Ruz se adjudicó un contrato por siete millones para reformar el Edificio Royal de la Agencia Tributaria canaria, a pesar de haber presentado la oferta menos competitiva económicamente. Koldo había asegurado a Ruz: «Ya está solucionado«. Actualmente, la Guardia Civil investiga si hubo irregularidades en los criterios subjetivos utilizados.
Víctor de Aldama, vinculado a la trama relacionada con mascarillas, declaró ante el Tribunal Supremo haber pagado apartamentos en Airbnb para fiestas con prostitutas donde también estuvieron presentes Torres, Ábalos y Koldo. Existen facturas correspondientes a 2018 en las calles Atocha y Ayala que respaldan su testimonio. Torres ha negado todas las acusaciones: lo califica como «falsedad vil» y se aferra a sus viajes verificables. Sin embargo, los WhatsApp revelan una relación cercana entre ellos; Koldo lo llama «marqués» y hay muestras afectivas hasta 2024. Tres semanas antes del arresto de Koldo, Torres le abrió las puertas de su despacho: «Claro que nos vemos«.
Este episodio despierta inquietudes sobre una supuesta obsesión por las prostitutas dentro del entorno del PSOE. Koldo gestionaba pagos y enviaba fotos especificando nacionalidades –»esta es la española«– junto con bebidas para estas citas. Ábalos siempre estaba cubierto por su asesor; repetía el mismo patrón: pisos discretos, recogidas nocturnas y confirmaciones sobre dinero. Torres insiste en que todo fue «profesional«, pero las coincidencias temporales y la calidez implícita en los mensajes sugieren todo lo contrario.
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