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Tras semanas en las que el Gobierno Sánchez creía haber logrado tomar aire y marcar el paso del debate público, el calendario judicial irrumpe para devolver meter de nuevo el miedo en el cuerpo y la zozobra al marido de Begoña y toda la cuadrilla socialista.
Este martes, 7 de abril de 2026, el Tribunal Supremo da inicio al juicio del caso Koldo, donde José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García se enfrentan a acusaciones de corrupción relacionadas con contratos de mascarillas durante la crisis sanitaria.
Las fiscales han solicitado penas que alcanzan los 30 años de prisión para ambos, mientras que Víctor de Aldama, el empresario involucrado, podría enfrentar solo siete años, tras admitir su participación en los hechos.
En un giro inesperado, mensajes privados de WhatsApp del propio Ábalos reavivan la polémica en el Gobierno, criticando el rescate a Plus Ultra y señalando a María Jesús Montero y Nadia Calviño como quienes intentaron «quitarse de en medio».
Después de semanas de aparente tranquilidad en el entorno de Pedro Sánchez, donde el esposo de Begoña Gómez parecía llevar la voz cantante en los debates públicos, la llegada del juicio se siente como un torbellino. El llamado Gobierno Frankenstein y el partido socialista vuelven a experimentar la presión de las comparecencias judiciales.
En esta ocasión, Ábalos, exministro de Transportes y mano derecha del presidente, se encuentra acusado de organización criminal, cohecho y tráfico de influencias. Su leal colaborador, Koldo, actuaba como su «alter ego» dentro del ministerio, según lo expuesto por la Fiscalía Anticorrupción. Ambos han permanecido meses en prisión provisional en Soto del Real, y este juicio representa su primera aparición pública ante los magistrados.
Los mensajes internos entre Ábalos y su «número dos», Pedro Saura, revelan un descontento hacia el rescate estatal de 53 millones a Plus Ultra, acordado el 9 de marzo de 2021. «Se quisieron quitar de en medio con Plus Ultra, pero son los imputados», escribió Ábalos, distanciándose así de la operación. Por su parte, Calviño, que ocupaba entonces la cartera de Economía, defendió el rescate «como uno más», basándose en informes provenientes del Ministerio de Transportes.
A su vez, Montero, responsable de Hacienda, lo justificó al considerarlo una empresa «estratégica». Sin embargo, el acta correspondiente al 9 de febrero de 2021 revela que el Consejo Gestor del Fondo de Solvencia se reunió sin la presencia del Ministerio de Transportes; entre los asistentes estaban figuras como Sara Aagesen (actual vicepresidenta) y Ana de la Cueva (hoy presidenta de Patrimonio Nacional). En esa reunión se delineó el rescate a pesar del déficit financiero que presentaba Plus Ultra, cuyos accionistas incluyen a personajes venezolanos cuyas conexiones son poco claras desde Panamá.
Los funcionarios del Ministerio de Transportes tomaron precauciones por escrito contra la improcedencia del rescate, limitándose a avalar únicamente la licencia necesaria para operar. Una juez ha imputado a miembros del Consejo Gestor, aunque no así a Saura. El escándalo estalló debido a la falta de transparencia: desde Turismo se negaron haber solicitado informes específicos, mientras que altos cargos tomaron decisiones sin haber revisado documentos cruciales. Estos mensajes han sido publicados en exclusiva por los WhatsApp que salpican al Gobierno en el caso Plus Ultra y complican aún más la defensa oficial.
Las defensas tanto de Ábalos como de Koldo argumentan la nulidad del proceso por «vulneración de derechos» e irregularidades durante la investigación. Buscan apartar a magistrados como Manuel Marchena o Andrés Martínez Arrieta. Por su parte, Aldama pretende reducir su pena gracias a su colaboración con las autoridades. Además, está sobre la mesa la contratación de Jessica Rodríguez, excolaboradora directa de Ábalos, así como su hijo, Víctor Ábalos, quien será el primer testigo presentado; se le vincula con negocios en Colombia relacionados con Gustavo Petro y pagos dirigidos hacia Koldo. Los mensajes enviados desde el Gobierno hacia Ábalos pasaban desde elogios como «eres recto y decente» hasta un apoyo incondicional pese a las informaciones incriminatorias que iban surgiendo.
El PSOE, que logró ganar las primarias en 2017 con Sánchez frente a Susana Díaz y Patxi López, ahora ve cómo resurgen viejas sombras: los WhatsApp intercambiados por Koldo sugieren posibles manipulaciones con votos falsificados en Navarra, llegando incluso a insinuar “mete los de los cuatro rumanos”. En aquel momento crítico, Óscar Puente pidió auditorías cuando las aguas comenzaban a agitarse.
Como curiosidad adicional: Koldo intercambió mensajes con José Bono sobre una rotonda ubicada en la Seu d’Urgell. Mientras tanto, Ábalos junto con Sánchez recorrieron España en un Peugeot 508 durante la precampaña electoral. El juicio comienza hoy con Jesica Rodríguez citada para declarar y podría extenderse durante varios meses.
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