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Había algo llamativo en la forma de ‘hacer negocios’ de ZP. Las citas no se concertaban en despachos ni en sedes institucionales.
Se celebraban en zonas aisladas del monte de El Pardo, donde no llegaba la cobertura telefónica. Se usaban móviles de prepago. Se elegían restaurantes discretos en La Moraleja.
Y cuando las investigaciones comenzaron a apretarse, la casa de Aravaca se puso a la venta.
La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional lleva meses reconstruyendo ese rastro, como revela el periódico El Debate.
Y lo que ha encontrado apunta directamente al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y a su participación en el rescate de 53 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra, una compañía de vuelos vinculada a la narcodictadura venezolana que en 2020 operaba en España con un solo avión y, pese a ello, recibió fondos públicos mientras otras empresas se quedaban fuera.
El esquema: nunca en directo
La UDEF ha reconstruido un entramado diseñado con un propósito claro: que nunca hubiera contacto directo entre Zapatero y la aerolínea. Para eso estaba Julio Martínez, empresario considerado por los investigadores su hombre de paja.
El esquema funcionaba en tres pasos. Primero, Zapatero y Martínez se reunían en zonas sin señal del monte de El Pardo para fijar estrategia. Segundo, Martínez se desplazaba a La Moraleja para verse con el presidente de Plus Ultra. Tercero, ambos volvían a encontrarse en la residencia del expresidente en Aravaca para cerrar los acuerdos. Ninguna huella directa. Ningún hilo que uniera los extremos de forma visible.
Entre septiembre y diciembre de 2023, la casa de Aravaca fue escenario de hasta cinco de estas reuniones, según la investigación, en las que se discutieron transferencias de fondos desde Plus Ultra hacia Venezuela. Un sexto encuentro se celebró en el restaurante Sushi 99, próximo al Paseo de la Castellana. Casi cinematográfico. Casi.
La reunión clave, sin embargo, había tenido lugar el 11 de octubre de 2022 en la finca de El Pardo, según documentó la UDEF. Tres días antes del primer desembolso del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE), Zapatero se encontró con Martínez en un paraje sin cobertura. El 5 de octubre ya había habido otra cita previa en Aravaca. La cronología no es casual, según los investigadores.
600.000 euros y unos informes que escribió otro
El dinero es donde la historia se vuelve más difícil de explicar. La empresa Análisis Relevante SL, propiedad de Martínez, tuvo como principal cliente a Plus Ultra. Y desde esa empresa fluyeron hacia Zapatero y sus hijas cerca de 600.000 euros. De esa cantidad, 450.000 euros correspondían a la firma de unos informes atribuidos al expresidente. El problema es que, según la investigación, una tercera persona admitió ser el autor real de esos documentos. Zapatero los habría firmado sin haberlos escrito.
Los pagos comenzaron en septiembre de 2020, coincidiendo con la solicitud de rescate de Plus Ultra. Ese mismo mes, según la investigación, se había producido una reunión entre Zapatero y el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, en la que el expresidente habría exigido apoyo para la aerolínea. Las hijas de Zapatero también recibieron transferencias en ese periodo. Todos esos flujos están ahora bajo la lupa de la UDEF por posible encubrimiento.
En diciembre de 2025 fueron detenidas cuatro personas en el marco de la investigación, entre ellas dos individuos llamados Julio Martínez. El caso avanza.
Las mentiras y las contradicciones
Aquí es donde la historia de Zapatero se complica más. Porque el expresidente no solo ha negado los hechos. Los ha negado con una precisión y una rotundidad que, a la luz de lo investigado, resultan difíciles de sostener.
Compareció ante el Senado asegurando que nunca preguntó ni presionó sobre el rescate de Plus Ultra. Que no tenía relación con la aerolínea. Que no conocía los detalles del proceso. Una negación total, sin fisuras.
Pero la UDEF sostiene lo contrario con datos concretos: reuniones documentadas, cronologías que encajan con los desembolsos, pagos a su familia que comienzan justo cuando la aerolínea solicita el rescate, y un entramado de intermediarios diseñado específicamente para que él no apareciera en ningún papel.
La contradicción más llamativa es la de los informes. Si Zapatero cobró 450.000 euros por unos documentos que, según la investigación, escribió otra persona, cabe preguntarse qué vendió exactamente. La respuesta que apunta la UDEF es incómoda: no vendió análisis. Vendió influencia.
Y luego está la casa de Aravaca. El expresidente la puso a la venta y se mudó a un chalet en Las Rozas cuando las investigaciones policiales comenzaban a intensificarse. Puede ser una coincidencia. Los investigadores no lo creen así.
Plus Ultra: la aerolínea que no debería haber sido rescatada
El fondo del escándalo es también una historia sobre cómo se repartieron los fondos públicos durante la pandemia. Plus Ultra era en 2020 una aerolínea pequeña, con vínculos documentados con el chavismo venezolano, que operaba con un solo avión. Sin embargo, recibió 53 millones del FASEE, un fondo diseñado para rescatar empresas estratégicas, mientras otras compañías con más empleados y más actividad se quedaron fuera.
Dolors Montserrat ha llevado el caso ante la Comisión Europea, denunciando fraude, trato preferente y uso partidista del fondo. Solicita una auditoría al Tribunal de Cuentas Europeo por posibles violaciones a las normas europeas sobre ayudas estatales. La investigación está bajo secreto de sumario, pero sus contornos ya son suficientemente nítidos para incomodar.
Víctor Aldama, una de las figuras centrales del caso Koldo, ha mencionado además que 10 millones del rescate habrían tenido como destino la Internacional Socialista, en una trama que implicaría tanto a Ábalos como a Koldo García.
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