Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Televisiones, diputaciones, empresas públicas, móviles, coches oficiales...

Así son los chollos de la casta política y el despilfarro público español

Una carcoma presente en todas administraciones públicas: central, autonómica, municipal y diputaciones provinciales

Periodista Digital 21 Ago 2011 - 10:13 CET
Archivado en:

Más información

La cadena de errores del Gobierno socialista que nos ha llevado a este desastre

Los diez problemas que Zapatero deja sin resolver

España, con un déficit del 9,2 por ciento de su Producto Interior Bruto, un paro del 21 por ciento y casi cinco millones de parados y una deuda de 680.000 millones de euros, tiene que enfrentarse a una profunda regeneración de sus instituciones.

Unas administraciones públicas cuyo gasto se ha desbocado, como se refleja en la deuda de 6.208 millones de las diputaciones, de 52.000 de las empresas públicas o 1.480 de las televisiones autonómicas.

Derroches, comilonas, regalos y privilegios inconfesables. Así reza el subtítulo del libro de Daniel Montero, ‘La Casta. El increíble chollo de ser político en España’.

No hay ninguna institución a través de la que se conozca a ciencia cierta cuántos políticos cobran de la administración en nuestro país pero Montero ha calculado que mantener todos los caprichos de esta ‘casta‘ nos cuesta unos 720 millones de euros al año. Y eso no es nada, porque de forma legal, cin meter la mano en la caja, hay un desfilfarro cotidiano muy superior en cifras, que pone los pelos de punta.

Como explica Paloma Cervilla en ABC, la grave y profunda crisis económica que atraviesa España ha obligado al Gobierno Zapatero a realizar una serie de reformas para recortar el gasto público y reducir el déficit del Estado.

La Unión Europea le ha instado una y otra vez a que se tome en serio el deterioro de la economía española y a que vaya más allá, ya que lo que ha hecho hasta ahora no es suficiente.

Los socialistas no tuvieron más remedio que aprobar el mayor recorte social de la Historia (bajando el sueldo de los funcionarios, congelando las pensiones y flexibilizando el despido), pero a ellos o al futuro Gobierno de Rajoy les tocará poner fin a los gastos superfluos que no hacen sino engordar el déficit.

Se ha tocado el bolsillo a los españoles, pero ahora hay que aplicar la tijera al lujo innecesario que se ha instalado en las distintas administraciones públicas (central, autonómica, municipal y diputaciones provinciales).

Un boato al que todas las administraciones, sean del signo político que sea, tienen que poner freno actuando con firmeza sobre el presupuesto desbocado de las televisiones autonómicas, la creación de empresas públicas, el papel de las diputaciones, el gasto en teléfonos móviles, coches oficiales, gastos de publicidad y representación.

A todo ello hay que sumar el recorte en la estructura de los distintos gobiernos autonómicos, reduciendo el número de consejerías y sus correspondientes delegaciones provinciales, de altos cargos y de personal de confianza.

Además, hay que evitar las duplicidades de competencias que se están produciendo entre las distintasn instituciones.

La sangría del gasto también tiene una vía en la contratación de personal interino en las administraciones, en detrimento de los funcionarios. Éstos defienden que se aproveche la capacidad de los funcionarios y no se dedique el dinero a contrataciones externas, que lo único que hacen es disparar el gasto de personal, precisamente lo que se tiene que contener.

A los populares les está tocando gestionar el boquete económico que los socialistas han dejado en las cuentas públicas.

Lo primero que han hecho es limitar a diez el número de consejerías y reducir los altos cargos. Se ha paralizado la contratación de asesores e incluso hay alcaldes que a la vez son diputados autonómicos y que han renunciado a su sueldo. Solo cobran de los Parlamentos.

DETALLES DEL DERROCHE

Diputaciones

El debate sobre la utilidad de las diputaciones provinciales se ha instalado en la opinión pública. ¿Realmente son necesarias unas instituciones que manejan un presupuesto de 22.000 millones y cuyas competencias son mínimas?

Televisiones autonómicas
Las televisiones autonómicas se han convertido en una máquina de devorar dinero, que está asfixiando a los gobiernos autonómicos. La dimensión de estos grupos de radiotelevisión empieza a cuestionarse ahora que la crisis económica azota las cuentas públicas y empiezan a alzarse voces que piden su desaparición.

Empresas públicas

Las empresas públicas son otro agujero en las arcas del Estado, con el agravante de que escapan a cualquier control del Tribunal de Cuentas o de los respectivos parlamentos autonómicos. Las administraciones públicas han encontrado en estos órganos la vía más fácil para colocar a dedo a los trabajadores y para distribuir subvenciones sin ningún tipo de fiscalización.

Móviles
Los funcionarios utilizan unos 340.000 teléfonos móviles pagados con dinero público, según el informe Reina elaborado en 2011 por el Ministerio de Administraciones Públicas. Solo los que se utilizan en la Administración central tienen un coste de 108 millones de euros.

Coches oficiales
El parque móvil que está al servicio de todas las administraciones del Estado ronda los 35.000 vehículos, de los que sólo las autonomías tienen 1.200. El coste de mantener esta flota de vehículos, en muchos casos de alta gama, es de unos 240 millones de euros al año.

 

Más en Autonomías

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by