Un clavo más en el ataúd político de Pedro Sánchez.
Los socialistas están a mes y medio de constatar en carne propia el cambio de tendencia demoscópica en Andalucía.
De hecho, en la última cita con las urnas, en diciembre de 2018, ya comprobaron que la victoria obtenida por la laminada Susana Díaz fue más que insuficiente y acabaron con las posaderas en los sillones de la oposición.
Pues el panorama viene ahora mucho peor.
Y no solo porque el actual Gobierno autonómico, con Juanma Moreno (PP) a la cabeza, esté demostrando una gestión aseada y eficiente, sino porque encima el contexto económico que acucia a España va a jugar un papel más que relevante ese 19-J.
Así que los andaluces tendrán la responsabilidad de mandar un recado claro y directo al inquilino de La Moncloa y usuario indiscriminado del Falcon.
Y, por supuesto, el mensaje a Sánchez es igualmente válido para la tropa que le acompaña tanto dentro como fuera del Ejecutivo.
De hecho, los votantes de Andalucía tienen ante sí una pintiparada ocasión de convertir los comicios del 19-J en la tumba del PSOE y, especialmente, del sanchismo.
Razones, desde luego, no le faltan a los ciudadanos de esa autonomía.
Y es que mientras el ‘okupa’ monclovita se deshace en mimos, arrumacos y prebendas hacia el País Vasco y Cataluña, al resto de regiones las mantiene en un arrinconamiento perpetuo.
Sánchez sabe que su permanencia hasta finales de 2023 en la poltrona depende de sus socios morados y de lo que dictaminen los bilduetarras y los ‘rufianes’ separatistas, una hipoteca más que cuantiosa y que pagan el resto de los españoles.
De ahí que la convocatoria del 19-J sea una ocasión de oro para comenzar a escribir seriamente el epitafio político de Pedro Sánchez.
Porque después de Andalucía llegarán los comicios autonómicos y municipales de 2023 y se cerrará ese año venidero con las generales en las que Alberto Núñez Feijóo empieza a tener todos los pronunciamientos para ganar de manera plácida.
LA DEMOSCOPIA, A FAVOR DEL PP
El problema del PSOE andaluz no se llama, precisamente, Juan Espadas.
Es Pedro Sánchez y sus pésimas decisiones económicas, amén de sus alianzas políticas, las que están hundiendo al partido.
La demoscopia es contundente y elocuente. Basta con ver los sondeos publicados en las dos últimas semanas para percatarse de que los socialistas, en el mejor de los casos, retendrán el caudal de votos y escaños cosechados por Susana Díaz en el año 2018.
El PP de Juanma Moreno está rondando la mayoría absoluta y se da por hecho que, en el peor de los escenarios, duplicará los 26 parlamentarios conseguidos en la última concurrencia con las urnas.
Por tanto, apostar por la continuidad de los conservadores cuatro años más en el Palacio de San Telmo es hacerlo sobre seguro.
La única duda estribará en saber si el actual socio de Moreno, Ciudadanos, logrará salvar alguno de los 21 diputados que cosechó en 2018.
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