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La lucha contra el Covid-19 está dotando de más poder a gobiernos débiles y a dictadores que se estaban ahogando por la presión nacional e internacional

Coronavirus: el leviatán chino que afianza en el poder a Pedro Sánchez y a Nicolás Maduro

José Antonio Puglisi 16 Mar 2020 - 10:42 CET
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La creación de un Gobierno Frankenstein parecía condenado al fracaso. La unión de fracciones que “se quitaban el sueño” y que sólo convergían en su interés por retener el poder dotaba de una debilidad de un ‘gobierno progresista’ que tenía por delante el gran reto de los presupuestos nacionales. Sin embargo, la llegada del coronavirus facilitó que el PSOE y Podemos se vieran beneficiados por el gran leviatán proveniente de China. Sí, así como la teoría de Hobbes que establece que un gran reto externo unirá a la población para lucharlo en común y se dejará someterse a un gran poder político voluntariamente.

El Covid-19 ha transformado al débil gobierno de Pedro Sánchez (salpicado por inmensas polémicas como el ‘Delcygate’ o la prostitución de menores tutelados en Baleares) en el gobierno con más poder concentrado en los últimos 40 años de historia democrática. En sólo cinco personas (el presidente Pedro Sánchez y cuatro de sus ministros) se concentra la toma de decisiones de toda España y la gestión de todas las competencias que ayudarán a determinar el curso del país. Una cuota de poder que, si bien tiene un plazo de 15 días, se podrá ampliar de la mano del Congreso de los Diputados.

Pedro Sánchez no es el único que está encontrando en el coronavirus un inesperado aliado político. El dictador venezolano, Nicolás Maduro, estaba por enfrentar una nueva oleada de presiones nacionales e internacionales que ayudasen a su salida del poder y gestionar unas elecciones transparentes y democráticas. Sin embargo, de un golpe se prohibieron las manifestaciones de cualquier tipo bajo la bandera de la salud pública, mientras que las instituciones vacilantes entre Juan Guaidó y la tiranía bolivariana se han visto, una vez más, reconquistadas por el régimen.

La concentración de los medios de comunicación en el coronavirus ha permitido que otros temas, como la corrupción, fuga del oro, violación de Derechos Humanos y hambruna, se queden en un segundo plano. Los venezolanos pasan el día intentando resolver cómo sobrevivir a una crisis humanitaria y sanitaria simultáneamente, quedándose con pocos minutos al día para plantearse cómo luchar por un regreso a la democracia. Un escenario que se repite en otros países como Cuba o Nicaragua, donde todo parece apuntar  a que la lucha democrática tendrá que esperar a la rendición del coronavirus.

Mientras que los opositores están desactivados por el coronavirus, las dictaduras usan la nueva cuota de poder para avanzar en su afianzamiento político. Por ejemplo, el régimen de Nicolás Maduro aprovechó que todos los venezolanos están aislados para realizar sus secuestros selectivos de opositores incómodos. No en vano, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) fue hasta la vivienda del diputado de la Asamblea Nacional, Tony Geara, y se lo llevó de manera ilegal.

Si se logra vencer al Covid-19, la población sentirá un agradecimiento inconsciente con sus gobiernos y regímenes debido a que los verá como el garante de su salud personal y quienes permitieron volver a una vida normal. En este sentido, tanto Pedro Sánchez como Nicolás Maduro podrán salir reforzados de una crisis sanitaria que, a pesar de que está costando vidas en todo el planeta, les ha dotado de una popularidad que en circunstancias normales no tendrían. Y es que, a veces, la cura es peor que la enfermedad.

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