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UN CAMBIO DE OPINIÓN EN APENAS 48 HORAS

El volantazo de Albares con Zapatero: del elogio entusiasta por su mediación en Venezuela a excluirlo de cualquier plan oficial

Del "Zapatero tiene un papel de intermediación que valoramos a "evidentemente, no actúa en nombre del gobierno de España"

Juan Velarde 08 Ene 2026 - 14:00 CET
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Un preso político de Maduro cuenta con todo lujo de detalles el siniestro papel de Zapatero en Venezuela

Volantazo de José Manuel Albares.

El ministro de Asuntos Exteriores ejecutó en apenas 48 horas un viraje que dejó en evidencia las contradicciones del Gobierno de Pedro Sánchez ante la crisis venezolana tras la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.

Lo que hace solo dos días era un ensalzamiento público del «papel de intermediación» del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, se ha convertido ahora en una clara deserción: Zapatero «no actúa en nombre del Gobierno ni con mandato suyo», y no hay constancia de que esté implicado en las actuales negociaciones.

Este cambio de tono llega en plena tormenta política, con el PP y VOX cargando duramente contra el exlíder socialista por su proximidad histórica al chavismo, y con informaciones que apuntan a su posible involucración en planes para normalizar la figura de Delcy Rodríguez como presidenta interina.

Albares, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del 7 de enero de 2026, insistió en que la mediación oficial la pilotará directamente Pedro Sánchez, dejando fuera a Zapatero.

Pero la hemeroteca deja en evidencia al canciller español.

El 5 de enero de 2026, Albares reivindicaba abiertamente la labor de Zapatero:

La oposición venezolana ha agradecido en numerosas ocasiones al expresidente Zapatero su papel y tiene un papel que nosotros valoramos y apreciamos en ese papel de intermediación. Y por lo tanto, a mí me parece que esto es parte de todo ese intento absurdo de intentar erosionar y desgastar al gobierno de España. Y es no comprender dónde se sitúa y cuál tiene que ser el papel histórico de España, que es el que estamos teniendo.

Solo dos días después, el ministro, en la sala de prensa de La Moncloa, negó cualquier mandato oficial:

Sobre el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, evidentemente no actúa en nombre del gobierno de España ni con un mandato del gobierno de España, pero realiza una labor que desde luego el gobierno de España reconoce y valora.

Este matiz no es casual. Coincide con la escalada de críticas de la oposición, que ve en Zapatero un «bestia negra» por sus lazos con el régimen chavista, y con querellas como la presentada por Hazte Oír contra él por presunta colaboración con la estructura de Maduro.

Pese al distanciamiento oficial, Albares cerró filas en lo personal: exigió «respeto» a Zapatero porque «está en juego la dignidad del Estado español».

Recordó el episodio de 2007 en la Cumbre Iberoamericana de Chile, cuando Zapatero defendió a José María Aznar ante los ataques de Hugo Chávez, culminando con el famoso «¿Por qué no te callas?» del rey Juan Carlos I:

Cuando se trata de expresidentes, la dignidad del Estado está en juego. Eran otros tiempos, cuando el Partido Popular no intentaba utilizar al pueblo de Venezuela como un burdo instrumento de desgaste.

¿Por qué se produce este giro ahora por parte del titular de Exteriores y, por extensión, de todo el Gobierno Sánchez?

El contexto lo explica todo: con Maduro detenido y Delcy Rodríguez al frente de una transición incierta, Sánchez quiere posicionar a España como mediador neutral entre el nuevo Gobierno chavista y la oposición, representada por Edmundo González, con quien Albares habló el fin de semana.

Incluir a Zapatero, señalado por su cercanía al madurismo y criticado incluso por sectores opositores venezolanos en el pasado, sería un lastre político interno.

El Gobierno presume de haber acogido a opositores como Leopoldo López y Edmundo González, y de conceder permisos a 200.000 venezolanos, pero evita cualquier asociación oficial con el expresidente que durante años fue visto como valedor del chavismo.

En definitiva, Albares pasa de poner a Zapatero en un pedestal a relegarlo a un rol privado y no oficial. Un movimiento táctico para lavar la imagen del Ejecutivo ante la oposición española y la comunidad internacional, mientras la crisis venezolana sigue en ebullición.

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