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El ministro de Transportes, Óscar Puente, se enfrenta a una nueva crisis en el ámbito ferroviario. Un fallo grave en la señalización de Adif ha dejado trenes detenidos y miles de pasajeros atrapados, agudizando las incidencias diarias. Lo que comenzó como un problema aislado se convirtió rápidamente en un verdadero caos, con numerosas suspensiones en los servicios de Rodalies catalanas.
Los problemas relacionados con la señalización, la catenaria y la infraestructura han generado retrasos continuos, tal como se detalla en este aviso oficial de InfoAdif del 23 de diciembre.
Y con cada incidencia grave o menor, vienen a la mente los recientes incidentes ocurridos en Adamuz (Córdoba) y Gélida (Barcelona).
Estos contratiempos no son casos aislados. En Adamuz, un trágico choque entre un Iryo y un Alvia de Renfe dejó un saldo devastador: 39 muertos y más de 150 heridos en enero pasado. A pesar de que Puente lo describió como «tremendamente extraño», desde junio de 2024 hasta diciembre de 2025, Adif había informado de hasta ocho incidencias técnicas en la línea entre Adamuz y Villanueva de Córdoba.
Las reacciones desde la oposición no se han hecho esperar. En el Congreso, el PP exige la dimisión de Puente, acusándolo de falta de diligencia. El diputado Héctor Palencia criticó que el ministro preste más atención a Rodalies que al resto del país. Además, tanto Vox como Junts han señalado un «fracaso» en el mantenimiento del servicio. Por su parte, Puente defiende que la vía de Adamuz fue renovada en mayo de 2025 con una inversión de 700 millones de euros, asegurando que los trenes anteriores no habían detectado anomalías. Sin embargo, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha descartado vicios ocultos, aunque confirma que la vía se rompió justo la noche antes del accidente.
En lo que respecta a Cataluña, la situación no es menos alarmante. Un descarrilamiento en la línea R4, entre Gélida y Martorell, activó un fallo en el software del centro de control de Adif, que aunque es «de última generación», presenta errores en su diseño. Esto resultó en la paralización total del servicio ferroviario, afectando a cientos de miles de usuarios. En una sola mañana hubo dos parones consecutivos, acumulando retrasos y cancelaciones. El sistema conocido como RTMS Nivel 2, implementado en las líneas R1, R2 y R4, prometía fiabilidad, pero ha estado ligado a fallos desde enero.
Antecedentes de una red bajo presión
Desde que asumió el cargo en noviembre de 2023, la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria ha registrado ya un total alarmante de 134 accidentes significativos hasta 2024, incluyendo unos preocupantes 28 descarrilamientos. Aunque los datos correspondientes a 2025 aún no están disponibles, algunos rumores han elevado las cifras a unas exageradas 250 incidencias. Los maquinistas han reportado cuatro incidentes en los últimos meses del año pasado: falta de balasto, arrollamiento por fauna, piezas sueltas y disyunción del pantógrafo. El Gobierno asegura que todos estos problemas ya fueron solucionados.
En su comparecencia ante el Congreso, el ministro culpó al PP por los problemas del pasado y prometió total transparencia. Anunció anticipos económicos por valor de 21.000 euros para cada víctima del accidente en Adamuz, estableciendo un plazo máximo para recibir ayudas. Por su parte, el presidente de Adif, Pedro Marco de la Peña, sostiene que la red «no está colapsada» y es completamente segura.
| Incidente | Lugar | Causa principal | Impacto |
|---|---|---|---|
| Choque mortal | Adamuz | Vía rota + señalización | 39 muertos, 152 heridos |
| Descarrilamiento | Gélida-Martorell | Fallo software Adif | Paralización total Rodalies |
| Parones recientes | Cataluña | Error diseño RTMS Nivel 2 | Miles afectados, retrasos |
Posibles consecuencias políticas y operativas
La presión aumenta día tras día. Si las investigaciones logran vincular las incidencias previas al accidente ocurrido en Adamuz, es probable que Puente no soporte más tiempo en su puesto. En cuanto a Cataluña, la Generalitat está demandando redundancias urgentes en el sistema ferroviario actual. Desde una perspectiva económica, tanto las indemnizaciones como las reparaciones podrían ascender a millones adicionales a los ya invertidos: esos mismos 700 millones dedicados al tramo cordobés.
Curiosamente, cabe mencionar que Adif había alertado sobre incidencias ocurridas ya durante 2023 en Adamuz. Incluso se realizó una revisión por parte de un tren auscultador horas antes del choque sin detectar nada anómalo. Y lo más sorprendente es que el software falló dos veces dentro del mismo espacio horario; como si fuera un reloj suizo… pero averiado.
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