La España bajo Sánchez: Abandono de los españoles, entreguismo frente a Marruecos y al separatismo, y belicismo contra Rusia

La España bajo Sánchez: Abandono de los españoles, entreguismo frente a Marruecos y al separatismo, y belicismo contra Rusia

Inutilidad ante catástrofes naturales, corrupción masiva en el PSOE, constantes concesiones al rey de Rabat y un alocado seguidismo bélico contra Rusia son las claves del actual presidente.

Como suele decir aquel viejo refrán, “a perro flaco todo son pulgas”, y en la actualidad, a España flaca, todo son pulgas también, pero estas pulgas son muy particulares porque provienen de la clase más privilegiada de todas: La clase política. Es más, hay una subsección aún más privilegiada que es el gobierno mismo. Aquellos que se reúnen en el palacio de la Moncloa para sus consejos de ministros donde su especialidad es la fabricación de nuevos organismos de colocación para familia directa o partidista.

La preocupación por colocar a los suyos en altos cargos, como en la nueva formación de la Comisión Europea enviando a Teresa Ribera, anterior ministra para la transición ecológica y 4ª vicepresidenta del gobierno (toda una pluriempleada) que ahora es “Vicepresidenta primera de la Comisión Europea para la Transición Limpia, Justa y Competitiva”, así como nombrar a nuevos consejeros de RTVE. Se necesitan nuevos comisarios políticos para el sanchismo. Su caldo político necesita más adulaciones.

Mientras tanto, el desastre de la gota fría -ahora denominada como DANA– azotaba el campo de Valencia produciendo cientos de muertos confirmados y una cantidad de desaparecidos también sin determinar. Como poco, ya es el mayor escándalo que ha sacudido al gobierno sanchista: Cadena de errores en los avisos que llegaron tarde y mal, falta absoluta de preparación no solo durante el desastre sino en días posteriores. Quedó totalmente patente la inacción voluntaria por parte del gobierno y del resto de la clase política que, en lugar de actuar, se lanzaban la pelota de la responsabilidad unos a otros.

Luego han lloriqueado en sus medios subvencionados con que ahora les duele que el pueblo grite a pleno pulmón: “Solo el pueblo salva al pueblo”. Y deje al margen absoluto a toda la clase política que solo mira por sus privilegios, lujos y sueldos exorbitados. También les dolía que les recibieran a palos. Resulta que comprar cadenas y platós solo sirve para proyectar una imagen falsa, totalmente ajena a la realidad.

En el mismo sentido está la situación con la inmigración masiva desde África hacia España, en la cual, el mismo gobierno de Sánchez es colaborador fundamental en el tráfico, que no tránsito de personas. Los medios que el gobierno del PSOE y compañía no pusieron rápidamente para salvar las vidas de los propios españoles durante la gota fría, siempre los tienen para acercarse a las costas africanas y traer a costas españolas a todas las pateras y cayucos que les llaman por teléfono para exigir la recogida. Después, el gobierno de Sánchez se encarga de enviar a esos africanos hasta la península en vuelos nocturnos para después repartirlos por diferentes ciudades y pueblos. Resulta que no solo hay “oenegés” dedicadas al tráfico de inmigrantes en el mediterráneo sino que en el caso español, es el mismo gobierno central quien participa en la recogida y reparto de inmigrantes ilegales.

¿Les parece poco? Pues tenemos más de 3 millones de parados registrados, precariedad laboral creciente, inflación imparable, alquileres por las nubes y al gobierno más progresista de la historia le parece necesario traer cientos de miles de africanos al año y facilitar la convalidación de sus títulos para que trabajen en España. Pero, ¿y qué pasa con todos nuestros españoles con alta formación que deben emigrar porque no hay oportunidades en España?

No habrá que preocuparse por nada, al menos no gobierna la ultraderecha, y para ello Sánchez pacta y entrega todo lo que tenga disponible a los separatistas que pretenden romper España como programa máximo y parasitarla como programa mínimo. Toda concesión es poca para que el PSOE sanchista pueda seguir en la Moncloa. ¿Y saben qué más nos depara el 2025 con Sánchez? El 50 aniversario de la muerte de Franco. Una vez más, la prioridad, la cabecera del sanchismo reluce al máximo. ¿Recuerdan que en 2018 hizo la moción de censura contra Rajoy para sacar la corrupción de las instituciones? Pues lo único que sacó fue a Franco del Valle de los Caídos y metió una corrupción todavía mayor en las instituciones políticas. Lo suyo es la contrariedad.

Durante todos estos años también ronda una pregunta con cada vez más españoles que no dejan de pensarla: ¿Qué le debe el PSOE a Marruecos? Millones de euros sacados a los españoles cada año para financiar a la monarquía de Mohamed VI. Las arcas españolas pagando la manutención de los menas marroquíes en España, y también pagando inversiones en agricultura y plantas desaladoras en Marruecos mientras se deniegan en España. ¿Para quién gobierna Sánchez? Pregunta precisa pero hay más que añadir.

Durante las inundaciones en Valencia, el gobierno del PSOE rechazó movilizar al ejército español para ayudar en el rescate de los españoles atrapados y luego el suministro de agua y alimentos. Tanto militares como policías tuvieron que ir a título personal para ayudar a sus compatriotas en peligro. ¿Y la ayuda internacional? Correcto, lo han adivinado, Sánchez también la rechazó. Bomberos de Francia e incluso de Rumanía vinieron por su cuenta hasta España para ayudar.

¿Saben qué más ayuda internacional no se movilizó para el rescate de españoles? La base de la OTAN en Bétera, a 30 kilómetros del desastre. Se trata de un “Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad”. Presume de estar preparado para actuar de forma inmediata, ¿pero contra quién? ¿Será contra Rusia? Desde luego, no iba a ser contra Marruecos, que no es miembro de la OTAN ni de la UE y constantemente amenaza la soberanía española mediante la inmigración masiva como arma y las amenazas de ocupación de ciudades españolas como Ceuta y Melilla e incluso del archipiélago canario.

Entonces, veamos. ¿Tenemos un cuartel de alta disponibilidad de la OTAN para enfrentarnos a Rusia, o dicho de otro modo, para salvar a Europa de los rusos pero a la vez no son capaces de salvar a los europeos que están muriendo en un desastre natural? Y esta pregunta surge lógicamente por el hecho de que Sánchez siempre ha estado presto a confirmar el envío de tropas de tierra, mar y aire al “flanco oriental de la OTAN” con el fin de disuadir a Rusia. Vamos, que nos tienen ahí presentes para “cumplir con los compromisos de la alianza” pero luego la alianza OTAN ni se preocupa ni moviliza por nuestra gente. Además, sus medios de comunicación y recursos políticos no cesan en continuar “la trama rusa” de injerencia en España, pero una vez más, es un montaje tan burdo que hasta se desestima en los tribunales. No pasa nada, volverán a inventarse las pruebas para reanudar la trama en otra temporada. De hecho, tienen nuevas excusas a la luz de los acontecimientos en Georgia y Rumanía, donde respectivamente se niegan a reconocer los resultados legítimos de las elecciones e incluso las anulan mediante tribunal constitucional porque aducen una injerencia rusa en redes sociales. Todo sea para no reconocer que la población está cansada de patéticos gobernantes que actúan contra sus pueblos.

Y como todo con Sánchez siempre es peor, pues durante los últimos años ha regalado miles de millones de euros del presupuesto español a Ucrania, ha traído a soldados ucranianos para su entrenamiento en bases españolas y nos lo han pagado con el envío de espías ucranianos para elaborar listas negras de españoles, se les ha escapado un piloto de drones con drones militares de fabricación ucraniana para transportar droga de Marruecos a España y además, Zelensky no dudó en insultar directa e indirectamente a España e inmiscuirse en su política. A pesar de todo, no falta Sánchez a cada cita en Madrid o en Kiev para hacerse la foto de turno y mostrarse plenamente concordante con la línea OTAN.

El drama tiene además un último capítulo y es que, en medio de la guerra en Ucrania, los rusos lanzaron un nuevo misil de medio alcance llamado “Oreshnik” (avellano, en español). Imparable por los medios actuales de la OTAN, con 6 cabezas que a su vez se dividen en 6 ojivas más, de modo que contiene 36 partes de impacto. Y además, tiene capacidad nuclear, pero los rusos la lanzaron en primera instancia sin carga. Es decir, impacto cinético contra una fábrica de armas en Dnipro. Una cadena de impactos imparables que pueden acabar con cualquier instalación subterránea.

Una vez más, la escalada aumenta y la dialéctica de los misiles vuelve con más fuerza que durante la vieja guerra fría. Estados Unidos y Reino Unido (los anglos para variar) son los más interesados en continuar con la guerra en Ucrania. Francia los secunda y en Alemania hay un balbuceo con gesto afirmativo. No están muy convencidos en Berlín pero acaban por dar luz verde a todo. También se dio luz verde a la dimisión del gobierno semáforo de un triplete Frankenstein de izquierdas que no agradó a nadie. Macrón, por cierto, sigue buscando gobierno como quien busca una aguja en un pajar. Starmer en Londres está cada vez más deslegitimado (tal vez dure más que una lechuga, como anteriormente Liz Truss), y no se puede descartar el regreso del bufón inglés, Boris Johnson.

Biden está de salida. Sus días están literalmente contados tras las elecciones. El 20 de enero llegará Trump a la Casa Blanca por segundo mandato. Tiene la promesa de alcanzar un alto el fuego con Rusia en Ucrania, así como la amenaza a los miembros de la OTAN en Europa de que deben aumentar el gasto en defensa o si no, Estados Unidos reducirá su presencia o no garantizará la defensa de Europa si esta no aporta en consecuencia y proporcionalidad.

Durante este entretiempo, tenemos la dialéctica de los misiles sobrevolando Europa. De momento, solo dialéctica, esperemos que no sea una realidad balística por el bien de todos. Vivimos un periodo donde los viejos terrores son noticias de actualidad, y se habla constantemente desde la OTAN sobre una derrota estratégica a Rusia y de invertir mucho en armamento e incluso olvidarse de las políticas sociales. ¿Es que nadie va a pensar en la sanidad y la educación? Parece que ya no. Los que ayer clamaban por escuelas y hospitales hoy son del equipo cañones y misiles, y sobre todo, del equipo “que tus hijos vayan a la guerra, no los míos”. Se hablan de planes de movilización, así como guías para el superviviente en caso de guerra. ¿Qué clase de distopía a tiempo real es esta? ¿A quién demonios le conviene esta guerra? Lo de demonios es literal.

Nos inundan las noticias sobre posibles impactos de misiles contra núcleos de población en Europa. Desde occidente, unos calculan la destrucción sobre Moscú y San Petersburgo sin tener en cuenta que los rusos también hacen sus cálculos respecto a Varsovia, Berlín, París y Londres. ¿Y tal vez sobre Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla también? Con el nuevo misil ruso, se prometen vuelos de escasos minutos que pueden golpear instalaciones militares sin dejar radioactividad pero eliminando objetivos clave.

En fin, que tenemos un presidente Sánchez que gobierna para Bruselas, Washington y Rabat. Para cualquiera menos para los españoles. Más que un presidente del gobierno de España parece un delegado de agentes extranjeros dedicado al debilitamiento y empobrecimiento de toda España. Nos deja fuera de las tendencias mundiales de crecimiento, nos aboca a la marginalidad y nos conduce a guerras como la de Ucrania que nos resultan totalmente ajenas, mientras los de la supuesta Europa civilizada quieren “jugar” a la guerra balística contra Rusia, el país con más cabezas nucleares del mundo.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído