Las desgracias nunca vienen solas.
A Feijoo se le desprendió la retina en el peor momento, cuando Sánchez concedía más que generosamente a Cataluña la autonomía fiscal y Puigdemont protagonizaba una ópera bufa transmitida por la televisión. Muchos nos preguntamos dónde estaba el presidente del Partido Popular y ahora que ha reaparecido –a través de la radio- ya sabemos por qué tras poner el prófugo pies en polvorosa, una vez más, la reacción de Feijoo fue vía post en X. Recupérese bien, que las cosas de la vista son puñeteras.
Quizá ahora el líder del PP pueda ver más claro que su alianza con el PSOE en Europa –qué les das, Von der Leyen- para frenar a Patriotas por Europa que ha ganado en varios países no es un buen negocio ante sus votantes. A ver cómo explica sin despeinarse que en Bruselas hace amigos con los socialistas y aquí ejerce la oposición a un trilero del que no te puedes fiar porque es capaz de sostener en una misma frase una cosa y la contraria, de hacer hoy lo que ayer juró que jamás haría.
Tampoco es un buen negocio renegar de Vox cuando todos los sondeos de opinión indican que sin los de Abascal la mayoría absoluta es una quimera. A no ser que Feijoo adopte la mezquina forma de proceder de Sánchez, hoy te repudio, mañana te adoro y te doy lo que me pidas.
Como la mujer del César, el líder de la oposición no solo ha de serlo, también ha de parecerlo. Y en las actuales circunstancias no vale con dejar de guardia a Cuca Gamarra y a Dolors Montserrat para que ejerzan esa labor.
Anuncia ahora Feijoo que en septiembre va a convocar a todos los presidentes autonómicos –a todos, no solo a los populares- para dar respuesta al desafío histórico que supone el “cupo catalán”, porque estamos ante una “urgencia nacional”. Faltan algo más de quince días para la vuelta al cole, curioso significado de lo que es urgente.
Acaso Feijoo no quiera pillar a los dirigentes territoriales en la tumbona. Acaso lo que es urgente no admite demora. Y lo que no admite demora, sin duda, es que el presidente del Partido Popular coja de una vez por todas las riendas de la oposición y se deje de conchabeos, antes de que en el PP alguien le coma la merienda. Ayuso está muy callada últimamente.
Javier Zaldívar Penide es Graduado en Ciencias Empresariales, Master en Tributación y Asesoría Fiscal, Mediador Civil, Mercantil y Concursal.