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En su columna de hoy, titulada “Zapatero y Sánchez, la oscura conexión”, publicada el 19 de marzo de 2026 en El Debate, Antonio R. Naranjo plantea una tesis impactante: los conocidos como Zipi y Zape del PSOE, Zapatero y Sánchez, mantienen una curiosa conexión que demanda respuestas inmediatas sobre sus relaciones con dictaduras.
Naranjo inicia su análisis trazando paralelismos entre Zapatero y personajes polémicos: «Zapatero es a la transición en Venezuela lo que Arnaldo Otegi al final del terrorismo; pero en esta España delirante que atribuye fascismos imaginarios a demócratas intachables, se permite que ambos farsantes sean protagonistas de bellas historias que, en realidad, hicieron todo por torpedear». El periodista critica el regreso del exmandatario al escenario de sus crímenes, elogiando a Delcy Rodríguez, un gesto que legitima un régimen opresor y socava las esperanzas de cambio lideradas por María Corina en Venezuela.
En el corazón del artículo, Naranjo desmonta el papel de Zapatero en la crisis venezolana: «Que se anote la liberación de algún preso, algo por ver, suena a broma macabra: lo que hizo fue blanquear a un régimen que encarceló, reprimió, mató, torturó y exilió a millones de personas; mientras sus jerarcas se enriquecían y convertían un gran país en una sucursal empobrecida de los intereses chinos». Aquí vincula las actividades del embajador español con el petróleo chavista y el uso de la Embajada española para intimidar al opositor electoral, todo ello alineado con las acciones de Sánchez.
Un párrafo significativo revela las sombras financieras: «Y es en ese entorno, marcado por la represión, la dictadura y el negocio, donde actuó Zapatero: su embajador fue condenado por irregularidades relacionadas con el petróleo chavista; él mismo, junto a Sánchez, utilizó la Embajada española para extorsionar y expulsar al ganador de unas elecciones manipuladas por Maduro; además, la sospecha sobre su lucrativo tráfico de influencias entre Miraflores y La Moncloa es más que sólida, teniendo en el rescate de Plus Ultra uno de sus hitos más evidentes, aunque no sea el único». El autor extiende su crítica al lobby en países como China, Marruecos y Guinea, donde la corrupción campa a sus anchas.
Naranjo no se detiene en las andanzas de Zapatero, sino que dirige su mirada hacia Sánchez: «Lo verdaderamente alarmante es la evidente sintonía entre los intereses de Zapatero y las decisiones adoptadas por Sánchez, quienes parecen haber forjado un vínculo inesperado tras haberse ignorado durante tanto tiempo. Esto coincide con el desarrollo de negocios hasta ahora ocultos del primero». Destaca los giros diplomáticos españoles en lugares como Caracas, África y el Sáhara, siempre bajo la sombra del expresidente.
Para clarificar estas conexiones oscuras, esboza algunos hitos clave:
- Venezuela: Blanqueo de Maduro, rescate de Plus Ultra, elogios hacia Delcy Rodríguez.
- China: Intereses ocultos y un giro pro-Pekín en la política gubernamental.
- Marruecos: Descuido del tema del Sáhara, priorizando relaciones con Rabat.
- Guinea: Negocios vinculados a dictaduras corruptas.
El columnista reclama investigaciones sobre el expresidente por sus específicos negocios y sobre el actual líder por su “hermanito pequeño extremista”. Una trama que pone en entredicho el papel de España en el panorama internacional y deja abierta la pregunta sobre si alguna vez se esclarecerá tanta opacidad.
Esta inquietante conexión entre exlíderes socialistas invita a examinar cada movimiento diplomático con lupa.
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