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ARTÍCULO PUBLICADO EN ‘EL DEBATE’

Naranjo desvela lo que esconde el autoritario Sánchez al controlar el CIS, RTVE, Telefónica e Indra

El periodista cuestiona la ambición de Pedro Sánchez por controlar entidades clave, denunciando injerencias que ponen en riesgo la democracia

Periodista Digital 07 Abr 2026 - 10:50 CET
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Antonio Naranjo titula su columna en El Debate: ¿Qué busca Sánchez al controlar el CIS, RTVE, Telefónica e Indra?, publicada este martes, 7 de abril de 2026.

El periodista inicia su análisis con una afirmación contundente: el presidente Pedro Sánchez pretende dominar instituciones y empresas estratégicas para influir en la opinión pública, siguiendo un patrón que recuerda a las tácticas autoritarias.

Naranjo subraya cómo Sánchez, a pesar de carecer de mayoría parlamentaria y sin presupuestos aprobados, recurre a nombramientos políticos en organismos públicos y ejerce presiones sobre grandes compañías.

«De Sánchez no hay dudas: juega a lo mismo, con una falta de vergüenza insólita y un desprecio por las normas democráticas: nombrar a un comisario que, desde La Moncloa, actúe como verdadero poder económico del Gobierno sin otro control que el del propio presidente».

Este fragmento refleja el corazón de su crítica: un centralismo opaco que desatiende los equilibrios democráticos.

El autor menciona intervenciones concretas en empresas como Indra y Telefónica, donde La Moncloa impone destituciones con «una opacidad escandalosa». En Telefónica, tras inyectar fondos públicos, se designó a Marc Murtra, un socialista fiel al presidente, junto a otros allegados.

Todo esto ocurre mientras se llevan a cabo despidos masivos. Naranjo vincula esta situación con el control sobre RTVE, CIS, Correos o Redeia, todos instrumentos de influencia electoral.

«Colocar a leales sumisos en empresas y organismos públicos como el CIS, RTVE, Correos o Redeia y, finalmente, convocar en la oficina contigua a la de Sánchez a los máximos directivos de gigantes como Telefónica o Indra para destituirles con una falta de transparencia escandalosa y una chulería indecente».

Injerencias que rozan lo intolerable

El texto se adentra en cómo se utiliza dinero público para consolidar lealtades. «Usar los recursos de todos para invertir en grandes empresas y luego colocar al frente a seguidores es un escándalo que apenas tiene precedentes en cualquier democracia europea».

Naranjo refuerza su denuncia: Sánchez no ha ganado elecciones ni cuenta con apoyos sólidos, lo que convierte su «despliegue de poder» en algo incompatible con la dignidad presidencial.

Esta dinámica se entrelaza con intentos de regular medios y redes sociales, como el límite del 35% en publicidad institucional o herramientas como HODIO contra la «polarización». Los críticos perciben aquí un doble rasero: se exige transparencia a los privados mientras el Gobierno asalta lo público. En el caso de Indra, la intervención caciquil ignora argumentos técnicos, priorizando la obediencia alineada con «intenciones políticas».

Entidad Intervención destacada Consecuencia según Naranjo
CIS Nombramientos leales Manipulación de encuestas
RTVE Control editorial Sesgo informativo
Telefónica Destitución de directivos Control sobre las comunicaciones
Indra Presión desde Moncloa Sumisión en sectores estratégicos

El temor ante un objetivo final

Naranjo concluye con una inquietante sospecha: subordinar empresas que influyen en la opinión pública durante los procesos electorales. «Porque todos estos asaltos conducen a un mismo destino: someter y sincronizar aquellas entidades que, más o menos intensamente, participan en la formación de la opinión pública y son parte del proceso electoral».

«Llevarlo a cabo con tal despliegue de poder para conseguir ese objetivo deja claro un mensaje totalmente incompatible con la dignidad exigible a un presidente». El periodista evoca al chavismo, caracterizado por empobrecimiento y enriquecimiento selectivo, invitando así a temer lo peor ante esta deriva.

Este tipo de control plantea serias preguntas sobre el futuro de la pluralidad en España.

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