Si en 2014 fue Pablo Iglesias la gran novedad tras las elecciones europeas, una década después lo es Alvise Pérez.
Es el nuevo fenómeno de la política nacional que, al igual que pasó con el fundador de Podemos, pretende remover conciencias y, sobre todo, darle un nuevo aire al Parlamento comunitario.
El comunicador y creador de contenido se dio a conocer ante toda España en los tiempos más duros de la pandemia y con unos estados de alarma, dos para ser exactos, en las que hubo un control excesivo sobre los movimientos de los ciudadanos.
Pero la relación de Alvise Pérez con la política viene de mucho más atrás.
Empezó su carrera en UPyD de la mano de Rosa Díez, para luego trabajar como asesor de Toni Cantó en la Comunidad Valenciana.
También se le vinculó en su momento a VOX, pero las trayectorias de la formación de Santiago Abascal y la de él divergieron hasta el punto de que acabó creando su propia plataforma electoral con la que concurrió el 9 de junio de 2024.
El discurso de este sevillano nacido el 26 de febrero de 1990 es directo, no se pierde en vericuetos lingüísticos.
Llama al pan, pan y al vino, vino.
El mejor ejemplo fue el discurso ofrecido en la noche del 9-J para valorar los resultados electorales que otorgaron a Se Acabó La Fiesta un botín de tres escaños en Bruselas, los mismos que los logrados por Sumar y uno más que la candidatura de Irene Montero (Unidas Podemos), que solo logró dos.
Una de sus intenciones es la de acabar con la delincuencia y no titubeó a la hora de anunciar que uno de sus objetivos es el de meter entre rejas a Pedro Sánchez:
Un mensaje directo a los criminales, incluyendo a los narcotraficantes. Narcotraficante, criminal y corruptos, no queremos más recursos para que la policía vaya detrás de vosotros, queremos meteros en prisión igual que a Pedro Sánchez. Pedro, calienta, que sales. Y más vale, Pedro Sánchez, porque aquí no somos tiranos, respetamos la ley y la democracia, y aplicando el Código Penal, más vale que te escondas en un maletero porque te vamos a meter en prisión.
Las ‘ardillas’, un ejército fiel
Sus seguidores, conocidos como las ‘ardillas’ por el logo escogido por Alvise, creen a pies juntillas en su proyecto.
Consideran que es toda una garantía que renuncie de inicio a percibir el dinero que, en toda una legislatura, podría acumular como europarlamentario y que está en torno a los dos millones de euros.
Obviamente, ese dinero no se lo va a dejar a los prebostes de Bruselas, sino que lo va sortear entre todos los españoles que lean su newsletter:
Ni qué decir que sortearé públicamente cada mes el 100% del sueldo público europeo en caso de resultar electo (10.000 euros mas 28.000 en equipo; 38.000 euros mensuales). Prometí vivir siempre de mi oficio y no cobrar un solo euro público jamás, y así lo veréis.
Igualmente, gusta su propuesta de modificar la Constitución para implementar trabajos forzosos a pederastas y asesinos.
También se muestra crítico con las bondad de la ONU en relación al trato que deben recibir los criminales en prisión:
Si tenemos que meter a 40.000 tíos en prisión, los metemos, y si luego me tiene que venir la ONU a decir que estoy violando derechos fundamentales me descojono. Digo, mira, pues te cojo a los 40.000 en fila y te los llevo, ¿a dónde queréis? ¿A qué país progre quieres que te los lleve? ¿A Francia? ¿A Alemania? Para vosotros los 40.000 criminales que no queremos en España.
Y otra de las cuestiones que gusta a sus seguidores es la sinceridad en sus planteamientos.
Alvise se presentó a estas elecciones para lograr el aforamiento que le dará su condición de eurodiputado y blindarse jurídicamente ante las denuncias y condenas.
Vida privada
Al contrario que su faceta profesional, Alvise es bastante reservado en su vida privada.
Se sabe que tiene pareja estable desde hace varios años, concretamente la modelo Paula de la Heras.
Alguna foto de ella ha compartido en redes sociales, pero de manera bastante excepcional:
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