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CATALUÑA: LA EXTREMA DERECHA INDEPENDENTISTA IRRUMPE EN EL HEMICICLO

Orriols atrapa a Puigdemont: Aliança Catalana empata con Junts en la tercera posición del Parlament

El último barómetro del CEO coloca a la formación de Sílvia Orriols con 19-20 diputados, alcanzando un empate técnico con Junts, que se desploma en 15 escaños en solo cuatro meses

Periodista Digital 24 Nov 2025 - 15:00 CET
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La escena política en Cataluña ha vivido una sacudida electoral sin igual en los últimos tiempos. El barómetro de opinión política del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), que fue presentado el lunes por su director Joan Rodríguez Teruel, revela un mapa de fuerzas que se aleja del habitual. Esta encuesta, llevada a cabo entre el 13 de octubre y el 11 de noviembre con una muestra de 2.000 personas, muestra un desplome histórico de Junts per Catalunya y un ascenso vertiginoso de Aliança Catalana, que ha dejado a muchos analistas sorprendidos. Ambas formaciones empatarían técnicamente en la tercera posición con entre 19 y 20 diputados cada una, un resultado que hace apenas cuatro meses habría sonado a ciencia ficción.

La caída de la formación liderada por Carles Puigdemont es especialmente notoria. De los 35 escaños actuales en el Parlament, podría descender hasta la horquilla de 19-20, lo que implica una pérdida de entre 15 y 16 representantes. En términos de intención de voto, el partido pasaría del 21,6% obtenido en las elecciones autonómicas de mayo de 2024 a una estimación que oscila entre el 13% y el 15%. Según los datos proporcionados por el CEO, la fuga de votantes es evidente: un 21% de quienes apoyaron a Junts hace menos de dos años ahora se decantaría por Aliança Catalana, mientras que solo seis de cada diez simpatizantes del partido de Puigdemont continuarían fieles a su opción electoral. Esta baja lealtad contrasta notablemente con la estabilidad que históricamente había caracterizado a los grandes partidos independentistas catalanes.

Sílvia Orriols y su formación han protagonizado una transformación electoral sin precedentes en el contexto catalán reciente. Aliança Catalana, que obtuvo apenas un 3,8% en las últimas elecciones autonómicas y cuenta actualmente con solo dos diputados, podría alcanzar una estimación de voto entre el 11% y el 14%, lo que posibilitaría multiplicar por diez su representación parlamentaria. Este crecimiento no ha sido gradual ni lineal; más bien ha seguido una aceleración intensa en los últimos cuatro meses, tras el barómetro de julio donde ya se multiplicaban sus resultados hasta alcanzar una estimación entre 10-11 escaños.

La geografía del voto también desvela patrones cautivadores. En las provincias de Girona y Lleida, Aliança Catalana podría convertirse por primera vez en la primera fuerza política, superando a todos sus competidores con una ventaja que oscila entre cuatro y cinco puntos porcentuales. Este impulso territorial resulta clave para entender cómo una formación con apenas dos años en el Parlament ha logrado posicionarse como la tercera fuerza. Por otro lado, el PSC mantendría su dominio en las circunscripciones más pobladas, consolidando su mayoría en Barcelona y Tarragona con alrededor de un tercio del total de votos en cada una.

El independentismo se fragmenta, pero resiste

A pesar de su fragmentación interna, el bloque independentista conservaría todavía la capacidad matemática para gobernar, aunque con márgenes más ajustados. Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), bajo el liderazgo de Oriol Junqueras, se afianza como segunda fuerza con una estimación entre 22-23 diputados, mejorando ligeramente su situación actual. El partido liderado por Junqueras recuperaría así la segunda posición perdida en las elecciones anteriores, aunque aún lejos del PSC, que seguiría dominando las elecciones con entre 38 y 40 escaños. La fidelidad entre los votantes republicanos supera considerablemente a la registrada por Junts; más del 70% de quienes les votaron en 2024 siguen respaldándoles.

Sin embargo, la realidad política resulta ser más compleja que unos simples números. En total, el independentismo podría alcanzar un máximo conjunto de 67 escaños, quedándose a uno de la mayoría absoluta incluso en el mejor escenario posible. Aunque esto representa una mejora respecto a los actuales 61 escaños, sigue siendo insuficiente para gobernar sin buscar alianzas. Uno de los datos más preocupantes para los partidos independentistas es que el rechazo hacia la independencia alcanza cifras récord desde 2015; un sorprendente 53% se opone ahora a la secesión. Solo un 62% del electorado que apoya a Aliança Catalana se considera favorable a esta opción, comparado con un notablemente alto porcentaje del 85% entre los votantes de la CUP o del 80% para Junts.

La extrema derecha consolida su posición en el hemiciclo catalán

Más allá del fenómeno representado por Aliança Catalana, también crece la extrema derecha catalana bajo la bandera de Vox, que pasaría a tener entre 13 y 14 diputados frente a los actuales once; esto les permitiría superar al PP, cuyo número caería desde quince hasta unos doce o trece escaños. Combinadas, ambas formaciones extremas sumarían entre 32 y 34 diputados, una cifra sin precedentes en la historia del Parlament catalán. Este fenómeno pone en evidencia una radicalización dentro del espectro político catalán que va mucho más allá de las divisiones tradicionales entre independentismo y constitucionalismo.

La única mayoría viable dentro de esta nueva aritmética sería continuar el acuerdo que hizo posible la investidura de Salvador Illa en agosto pasado: formar una coalición entre PSC, ERC y Comuns, quienes conservarían sus seis representantes. Sin embargo, incluso esta alianza no garantizaría una mayoría absoluta si se considera la franja baja proyectada; alcanzarían tan solo unos escasos 66 escaños, cuando son necesarios al menos dos más para gobernar cómodamente. Según ha señalado el director del CEO, uno de los principales obstáculos para que el PSC pueda aprovechar su potencial gubernamental radica en la apatía electoral mostrada por sus votantes; muchos dudan sobre si acudirán a votar ante un panorama donde las tensiones electorales son mínimas y ya no perciben al independentismo como un peligro inminente.

Los valores que definen el voto

Tras estos números electorales subyacen transformaciones más profundas dentro de la opinión pública catalana. Uno de cada cinco ciudadanos optaría por apoyar tanto a Sílvia Orriols como a Ignacio Garriga, cifra que aumenta significativamente cuando se abordan cuestiones identitarias. Un alarmante porcentaje del 60% asegura estar muy o bastante de acuerdo con que hay demasiada inmigración; esta cifra asciende al impresionante 68% cuando se pregunta sobre cómo se ha perdido el control sobre quién entra al país. Un contundente 67% sostiene también que las tradiciones culturales catalanas están desapareciendo, mientras que un significativo 61% opina que hoy día ya no se respeta adecuadamente a aquellos trabajadores esforzados como solía hacerse años atrás.

En cuanto al liderazgo político actual, destaca claramente Salvador Illa como figura mejor valorada, con un notable apoyo del 62%, siendo este el único político capaz de superar ese umbral junto al mencionado Oriol Junqueras. Por otro lado, quien encabeza las listas negativas es Ignacio Garriga, seguido muy de cerca por Carles Puigdemont, cuya aprobación apenas llega al modesto 38%. Illa también figura como favorito para asumir nuevamente la presidencia de la Generalitat, según lo indicado por un notable 21% de los participantes en esta encuesta; le siguen tanto Puigdemont como Orriols, empatados con tan solo un respaldo cercano al 8%.

Reflexión desde Madrid: el independentismo gana diputados al Congreso

Las repercusiones derivadas de este realineamiento político catalán también tendrían eco sobre su representación en el ámbito nacional español y, específicamente, en el Congreso de los Diputados. La formación independentista ERC podría mejorar significativamente su situación, pasando de los siete diputados actuales a unos nueve o diez; mientras tanto, Junts apenas sufriría daños directos, dado que han anunciado que no presentarán nuevas candidaturas desde Cataluña bajo el liderazgo de Orriols. En conjunto, el bloque independentista incrementaría su representación nacional. En cambio, Vox podría superar al PP respecto a intención de voto, si bien ambos empatarían en número de escaños. Para finalizar, el PSC tendría opciones de mejorar aún más su clara victoria obtenida durante las elecciones generales celebradas el año pasado, logrando así un diputado adicional; mientras que Sumar vería reducirse considerablemente su representación, perdiendo hasta cuatro de los siete conquistados entonces.

Este barómetro, elaborado por el CEO mediante entrevistas personales domiciliarias llevadas a cabo por la empresa Opinòmetre, representa la tercera oleada del año del Barómetro de Opinión Política 2025. Sus resultados resaltan un cambio fundamental en la política catalana: la emergencia de una formación de extrema derecha independentista capaz de captar votos descontentos con la gestión realizada por Junts; mientras que el bloque progresista que apoyó la investidura de Illa mantiene, por ahora, los números necesarios para gobernar, aunque con márgenes cada vez más ajustados y una volatilidad electoral inquietante.

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