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La conversación en torno a los fármacos como Ozempic o Wegovy (pertenecientes a la familia de los agonistas GLP-1) ha cambiado. Ya no se habla solo de si se adelgaza o no, sino de cómo se adelgaza. La cuestión ahora es la calidad del tejido que se pierde.
Estos medicamentos, que la OMS respalda para casos de obesidad con IMC superior a 30, son muy eficaces. Pero provocan una reducción drástica de la ingesta calórica. La letra pequeña es que, según un estudio publicado en JAMA, entre el 25% y el 40% del peso perdido con estos fármacos no es grasa, sino masa muscular magra.
Para abordar esto, Myriam Yébenes (enfermera y CEO de la clínica) reunió en Madrid a un equipo multidisciplinar. La cita sirvió para dejar claro un mensaje: si no hay un plan integral, la báscula puede engañar.
La paradoja de la «cara Ozempic»
El término Ozempic face (cara Ozempic) no es un diagnóstico médico. Es la descripción coloquial de un fenómeno real: la flacidez, las mejillas hundidas y la piel que pierde soporte cuando el volumen facial desaparece rápido.
*«Los GLP-1 han cambiado la conversación sobre el peso»*, explicó Myriam Yébenes. «Ahora debemos centrarnos en preservar la estructura facial y la armonía corporal durante el proceso».
La solución, según la dra. Karen Wejbe, miembro de la Unidad de Medicina Estética Regenerativa y Longevidad de la clínica, no es solo inyectar rellenos. «La cara tiene músculo, grasa y piel… La idea es acompañar para que ese cambio no sea tan drástico y evitar el aspecto envejecido» .
Cuando se pierde peso, también baja la inflamación (que aunque suena mal, daba cierta «turgencia» a la piel). El enfoque moderno usa bioestimuladores de colágeno y radiofrecuencia para trabajar la calidad del tejido, no solo el volumen.
El músculo: un órgano endocrino que no podemos perder
Este fue el punto más técnico y crítico del debate. Crys Dyaz, entrenadora personal y fisioterapeuta, definió el músculo como «un indicador absoluto de nuestra salud» .
El dato alarmante es que la pérdida de masa magra asociada a estos fármacos acelera el envejecimiento muscular. «Equivale a una disminución similar a 10 años de envejecimiento muscular en un periodo muy corto» , advierten estudios recientes. Esto deriva en sarcopenia (pérdida de fuerza y masa muscular), que afecta a la movilidad y al sistema inmunológico.
¿La receta de Crys Dyaz? Entrenamiento de fuerza sí o sí.
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«El músculo no es solo para verse bien; es para proteger los huesos y las articulaciones» .
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Recomienda que el plan semanal tenga un 60-70% de entrenamiento de fuerza, priorizando piernas y glúteos (los grandes grupos musculares).
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«Caminar 10.000 pasos está genial, pero no es suficiente para combatir este efecto» .
Nutrición: comer menos, pero mejor
La nutricionista Violeta Kushkyan (ZEM Wellness Clinic Altea) puso el foco en un problema silencioso: los déficits previos.
«Cuando los pacientes llegan con estos tratamientos, ya suelen tener déficits nutricionales de base. Con la reducción de ingesta, se agravan».
Apunta dos riesgos mayores:
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Pérdida de proteína: Esencial para no canibalizar el músculo. La cantidad no es genérica; hay que hacer análisis para saber cuánta necesita cada paciente.
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Sobrecarga hepática: «A veces la analítica no lo refleja, pero la flora intestinal se altera. Si el hígado no funciona bien, la piel lo nota».
Más allá de la estética: longevidad y sueño
A pesar de los riesgos, Myriam Yébenes defiende el potencial de estos fármacos para alargar la vida, especialmente por sus efectos cardiovasculares.
Un punto que casi nadie menciona y que la dra. Karen Wejbe (otorrino) rescató es el sueño. «En mi área vemos pacientes con apnea del sueño. La laringe y la faringe tienen infiltración grasa. Al perder peso, las vías respiratorias abren y la calidad del sueño mejora drásticamente». Y dormir bien, recordó, es uno de los pilares de la longevidad.
El veredicto: un enfoque de equipo
Ninguna pastilla ni aguja hace milagros sola. Si se considera este tratamiento, el abordaje debe ser preventivo. La conclusión de la mesa redonda es que la parte estética (radiofrecuencia, ems para el músculo facial, bioestimulación) y la parte física (pesas y proteína) son innegociables para que, al final del proceso, no acabemos más delgados, pero también más débiles y descolgados.
Maribel Yébenes en Madrid (Paseo de la Habana, 14 y Velázquez, 100) y Málaga (Paseo de Reding, 39).
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