En 2022 llovió poco y las temperaturas fueron altas durante todo el ciclo de la vid. Las uvas no maduraron al mismo tiempo en todas las parcelas, así que Bodegas Carmelo Rodero vendimió cada una cuando alcanzó el punto adecuado. La uva llegó sana y con una notable concentración.
De ese trabajo nace Pago de Valtarreña 2022, un vino de la D. O. Ribera del Duero procedente de una parcela de 10,70 hectáreas en Pedrosa de Duero, Burgos. La bodega lo elabora desde 1999 solo en vendimias que considera excepcionales. De esta añada se han producido 26.250 botellas de 75 cl.

El trabajo empieza en la viña
La parcela se encuentra a 805 metros de altitud, sobre suelos de arenas y arcillas. Sus cepas, plantadas en espaldera, tienen entre 40 y 45 años y proceden de un clon familiar de tinto fino, el tempranillo de la zona. Su rendimiento es inferior a 3.500 kilos por hectárea.
El viñedo se cultiva de forma tradicional y sostenible. La vendimia se hace a mano, en cajas de 12 kilos. La uva se selecciona primero en el campo y después en la mesa de selección de la bodega. Solo los racimos elegidos pasan a la elaboración.
Un sistema que mueve los depósitos hasta la uva
Carmelo Rodero ideó y patentó en 2004 un sistema giratorio de vinificación por gravedad. Los depósitos se desplazan hasta la uva y evitan el uso de bombas, lo que reduce la manipulación del fruto.
La fermentación alcohólica se realiza a temperatura controlada en depósitos de acero inoxidable. Después, el vino hace la fermentación maloláctica en barrica y pasa 22 meses en roble francés. Se embotelló el 27 de septiembre de 2024.

La añada 2022 en la copa
Pago de Valtarreña 2022 tiene un color cereza brillante y un aspecto nítido. En nariz aparecen frutas negras maduras, con notas tostadas que recuerdan al cuero y al café. En boca es carnoso y aterciopelado, con frescura y un final largo en el que vuelven la fruta, las especias y los tostados.
Se puede disfrutar solo o con carnes rojas, caza mayor, guisos de cocción lenta o especiados y quesos curados de oveja, como un manchego de reserva. Sus 26.250 botellas se destinan a la alta restauración, tiendas especializadas y espacios gourmet seleccionados.
Tiene un 15 % de alcohol, una acidez total de 5,36 g/l, un pH de 3,60 y 0,69 g/l de glucosa y fructosa. Beatriz Rodero es su enóloga. (PVP: 65€)
Una historia familiar que sigue creciendo

Carmelo Rodero empezó a elaborar vino en Pedrosa de Duero en 1991, con el apoyo de su esposa, Elena. Hoy sus hijas participan en la dirección de la bodega: Beatriz es directora técnica y enóloga, y María Rodero, directora comercial.
El proyecto cuenta con 170 hectáreas de viñedo propio repartidas por distintos parajes, con altitudes que alcanzan los 890 metros sobre el nivel del mar. Esa variedad de suelos y microclimas forma parte del trabajo de la familia: atender a cada lugar para que sus diferencias lleguen a la copa.
También se puede conocer el proyecto en persona. Las visitas recorren las instalaciones y terminan con una cata guiada. Hay propuestas con productos gourmet, recorridos en 4×4 por el viñedo y espacios para celebraciones privadas y encuentros de empresa. La disponibilidad de cada actividad se puede consultar al reservar.
Bodegas Carmelo Rodero está en la carretera de Boada, s/n, 09314 Pedrosa de Duero (Burgos). Teléfono: +34 947 53 00 46. Más información en bodegasrodero.com
