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Rosario Porto asfixió a la niuña con un cojín, después de dormirla con sedantes

El sumario revela que Asunta murió asesinada por su propia madre

Todo indica que la abogada metió el cadáver en su coche y se deshizo de él en el camino

Periodista Digital 20 Nov 2013 - 11:21 CET
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Rosario Porto asesinó a su hija, Asunta, de 12 años, en la casa familiar de Teo. Allí acabó con ella.

Como describe con todo detalle José Manuel Pan en ‘La Voz de Galicia, esperó a que le hiciera efecto la elevada dosis de Orfidal que le fue suministrada después de comer y la mató asfixiándola con algún objeto, bien pudiera ser un pañuelo que fue encontrado en la casa y que fue analizado.

Esa es la conclusión a la que han llegado los especialistas en investigación de homicidios de la Guardia Civil de A Coruña y que han plasmado en el sumario del caso que hoy conocerán las partes.

El juez instructor del caso Asunta, José Antonio Vázquez Taín, les comunicó ayer el levantamiento del secreto de las investigaciones, que estuvieron vetadas durante casi dos meses.

Concretamente desde las 1.25 horas de la madrugada del 22 de septiembre, domingo, cuando dos hombres que pasaban por un camino vecinal de Cacheiras, en Teo, muy cerca de Santiago de Compostela, se encontraron con el cadáver de una niña en la cuneta.

Era Asunta Basterra Porto. Sus padres, Alfonso y Rosario, habían denunciado horas antes, sobre las diez y media de la noche del sábado, la desaparición de su hija.

En la comisaría de la Policía Nacional declararon que habían estado con ella, pero que desde media tarde no sabían nada de la pequeña, una niña de origen chino que habían adoptado once años atrás.

Los investigadores han logrado determinar que el sábado 21 de septiembre Rosario Porto y Alfonso Basterra comieron con Asunta en la casa del padre. En ese piso, de la calle República Argentina, de Santiago, estuvieron los tres juntos hasta las cinco y veinte de la tarde.

A partir de esa hora salieron Rosario y Asunta. Lo hicieron por separado. Primero lo hizo la niña. Caminaba normal y no parecía que estuviera afectada por algún tipo de droga.

Luego salió la madre. Ambas se dirigieron al piso de Rosario Porto, en la calle Doutor Teixeiro, situada muy cerca.

Los investigadores conocen esos movimientos gracias a las grabaciones registradas por varias cámaras de seguridad que las identifican saliendo de la vivienda.

Sobre las seis y cuarto de la tarde, madre e hija son captadas, de nuevo por cámaras de vigilancia de locales comerciales y organismos oficiales, en el ya famoso Mercedes verde de Rosario Porto.

Es ella la que conduce. Una de las cámaras que graban el recorrido del coche es la de una gasolinera situada en el trayecto que conduce al municipio de Teo.

Para los investigadores, la imagen es suficientemente nítida como para identificar a Asunta, que va sentada en el asiento delantero derecho del Mercedes, al lado de su madre.

La niña va erguida, y hasta el momento no se ha podido determinar si ya se encontraba bajo los efectos de los ansiolíticos que pudiera haber tomado previamente en el piso del padre, cuando los tres estaban juntos.

Alfonso Basterra está encarcelado bajo la misma imputación que su exmujer: asesinato.

Rosario Porto tarda alrededor de un cuarto de hora en recorrer en coche el trayecto entre Santiago y Teo. La investigación ha conseguido saber que minutos después de las seis y media de la tarde se desactiva la alarma de la casa familiar de Teo.

Es la hora a la que llegan Rosario y Asunta en el coche. Es en esa casa donde la investigación de la Guardia Civil sitúa el momento de la muerte de la niña.

En el asiento trasero

A la espera de algunos análisis que concreten la hora exacta, se sospecha que el fallecimiento se produjo sobre las siete de la tarde, probablemente mediante asfixia mecánica, cuando Asunta estaba ya vencida por la acción de las pastillas.

Pasan unas dos horas hasta que vuelve a activarse la alarma de la casa de Teo. Los investigadores creen que Rosario esperó a que se hiciera de noche para meter el cuerpo de su hija en el asiento trasero del Mercedes.

Después condujo unos kilómetros hasta el camino forestal de Cacheiras. Allí paró y sacó del coche a Asunta. La cogió por las axilas y la depositó en la cuneta.

 

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