Según un estudio de la OMS no hay evidencia de que el uso del móvil incremente el riesgo de cáncer

¿El uso de teléfonos móviles realmente aumenta el riesgo de cáncer cerebral?

Durante años, la relación entre el uso de teléfonos móviles y el cáncer cerebral ha sido una fuente de preocupación para el público.

¿El uso de teléfonos móviles realmente aumenta el riesgo de cáncer cerebral?

El miedo se intensificó en 2011, cuando la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasificó las ondas de radio emitidas por los celulares como “posibles carcinógenos” para los humanos. Aunque esta declaración provocó titulares alarmistas en todo el mundo, la IARC basó su afirmación en evidencia limitada y poco concluyente.

Hoy, una nueva revisión comisionada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) echa por tierra esos temores. Con datos recopilados durante casi 30 años y evaluados por expertos de 10 países, el mensaje es claro: no hay pruebas de que el uso de celulares incremente el riesgo de cáncer. Entonces, ¿por qué seguimos aferrándonos a la idea de que nuestros móviles podrían ser letales?

El análisis más reciente revisó más de 5,000 estudios y concluyó que las ondas de radio emitidas por los teléfonos móviles no representan un riesgo para la salud. Ni el número de llamadas, ni la duración de estas, ni siquiera el uso prolongado durante más de una década mostró alguna relación con el cáncer cerebral. El alarmismo que prevaleció durante años se basó, en gran medida, en estudios observacionales con fallas metodológicas. Como explican los autores de la revisión, las personas con cáncer tendían a sobreestimar su uso de móviles, creando una falsa correlación que ahora ha sido desmentida.

Es importante subrayar que esta nueva revisión no solo confirma investigaciones previas, sino que también muestra que, a pesar del creciente uso de dispositivos inalámbricos en las últimas décadas, no se ha visto un aumento en la incidencia de cánceres cerebrales. En otras palabras, el pánico generado durante años no tiene sustento en la evidencia científica.

Pero la pregunta persiste: ¿por qué seguimos aferrándonos al miedo? Parte de la respuesta radica en nuestra relación con la tecnología. Los avances rápidos y continuos del mundo digital a menudo vienen acompañados de una desconfianza latente. Sin embargo, los expertos son claros: aunque la tecnología está en constante evolución, los límites de seguridad internacionales son protectores. La exposición a ondas de radio de bajo nivel, como la que emiten los teléfonos móviles, no tiene un impacto demostrado en nuestra salud.

Es necesario que dejemos de alimentar el miedo irracional con mitos no corroborados. La ciencia está para servirnos, y como cualquier aparato en nuestros bolsillos, nos ayuda a tomar decisiones informadas. ¿Usar el móvil con moderación? Claro, si eso te da tranquilidad. ¿Preocuparse por el cáncer? La evidencia más sólida hasta la fecha indica que no hay razones para hacerlo.

Debemos aceptar que no hay una conspiración en marcha ni una amenaza oculta en nuestros dispositivos móviles. Por supuesto, la investigación debe continuar, como bien señalan los expertos, para asegurarnos de que seguimos en un camino seguro conforme la tecnología evoluciona. Pero no permitamos que el alarmismo del pasado siga dictando nuestras acciones en el presente. Esta nueva evidencia nos da una razón poderosa para cerrar el capítulo de las teorías del miedo.

Es hora de enfrentar la verdad, aunque esta sea incómoda para algunos medios: no hay evidencia de que los teléfonos móviles causen cáncer. Y eso, definitivamente, es una buena noticia.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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