Los licores de ciruela están más extendidos de lo que habitualmente se piensa. Para hacernos una idea hablaremos de los siguientes:
· Brandy de ciruelas: pinche unas cuantas ciruelas dulces con su piel y manténgalas en remojo en brandy en un recipiente hermético guardado en un lugar seco y a oscuras durante dos o tres meses. Tras este tiempo, cuele, añada azúcar al gusto, embotelle y consuma.
· Vieille Prune: aunque no es muy corriente en nuestro país, este aguardiente de ciruelas alsacianas, recolectadas precisamente en este mes de octubre, es una de las mejores alternativas al coñac de cara a disfrutar de una agradable sobremesa. Es corriente encontrarlo en restaurantes franceses, belgas o suizos.
· Marie Brizard: esta buena señora hizo en 1755 una obra de misericordia que cambió su vida. Encontrándose en el muelle de Burdeos, acogió en su casa a un viajero enfermo que venía de América. Como compensación, el viajero le dio la receta de una bebida hecha de anís verde, flores, semillas, especias, condimentos y frutas, que Madame Brizard empezó a fabricar, transmitiendo la receta a su sobrino en su lecho de muerte. Hay una gran variedad de anisados y licores frutales comercializados por este, hoy día, importante fabricante.
Alrededor de la ciruela.
· En griego, esta fruta de hueso era llamada proumnon, y en latín se conoció como prunus, de donde viene el actual prune en francés e inglés. En español, utilizamos una derivación del adjetivo proveniente de cereola pruna, que significa ciruelas de color de cera.
· La ciruela, aunque hoy día se cultiva en todo el mundo en múltiples variedades, proviene de Oriente, siendo conocida en Mesopotamia, China, Indochina y Japón desde hace miles de año.
· Las ciruelas pasas son ricas en potasio, hierro, fósforo, magnesio, calcio, varias vitaminas del grupo B y vitamina A, aportando gran cantidad de fibra.
· Son buenas para el estreñimiento, y también para aliviar a los que sufren de gota y uricemia. Culpeper, el herborista del siglo XVII creía que eran buenas para aumentar el apetito, que hervidas en vinagre servían para curar la tiña y hervidas en vino eran útiles para la garganta haciendo gárgaras.
