Tan sólo 1000 botellas de Pedralonga Vendetta han salido al mercado, las que ha elaborado Miguel Alfonso en la bodega ubicada en el Valle del Umia y que surgen solo en añadas excepcionales, como es el caso. Este monovarietal de la variedad albariño resulta de una selección de las mejores uvas, vendimiadas a mano en cajas de 16 kg y que fermentan a temperatura controlada en depósitos de acero inoxidable. permaneciendo después 12 meses sobre sus lías.
El resultado es este Pedralonga Vendetta 2021, un albariño reinventado, graso, carnoso, de buena amplitud y persistencia, que muestra a la vista un color amarillo dorado y despliega en nariz aromas que evocan cítricos y frutas confitadas. En boca destaca por ser muy graso, persistente y de mucha amplitud, diferenciàndose de los albariños más habituales en el mercado. Su PVP es de 50 €.
En cuantro a la bodega, comentaremos que la familia Alfonso lleva elaborando vino desde hace tres generaciones en el Val do Umia, pero la profesionalización de bodega actual se desarrolla a partir de 1997, cuando se funda como tal. De padres a hijos se han pasado todos los conocimientos sobre agricultura tradicional, ciclos lunares, biológicos y atmosféricos que permiten elaborar vinos sin correcciones químicas y sin filtrados. Son pequeños bodegueros que controlan cada detalle de su producción, toda una filosofía que apuesta por la calidad y por crear vinos singulares en el siglo XXI.
La parcela Pedralonga es de unas hectáreas, con una orientación al Sur, y tiene una topografía en ladera con un desnivel total de unos 50 metros con lo que se logran microespacios que van desde rellanos o cuencas, a abancalamientos y pendientes naturales. Los suelos son franco-arenosos, jalonados por numerosos afloramientos de granito, uno de ellos especialmente importante que da nombre a la finca: Pedralonga (Piedralarga). Además, y gracias a que la parcela está ubicada a tan solo 5 Km de la costa atlántica, disfruta de temperaturas suaves reguladas por los vientos marinos.
Este terreno resume las características ideales para el cultivo del viñedo y es donde la familia Alfonso, con Miguel Alfonso a la cabeza, da vida a los albariños y vinos tintos personales, unas etiquetas que destacan por su equilibrada acidez, y se distinguen por el gusto mineral que les aportan los suelos de granito de la finca. Los Alfonso cuidan las viñas y las vinifican en la bodega que se encuentra en la misma parcela, anexa a la casa, una casa de labranza tradicional. A la vendimia manual se suma aquí la ausencia de pesticidas y abonos minerales, y el esmero en el cultivo sobre espalderas con técnicas ya de las bodegas del siglo XXI.
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